10 de enero de 2022

TIC TAC

 

TIC TAC


El tiempo que yace eterno
al costado del cristal,
me sabe a gotas de sal
en tu pecho sempiterno.
A pesar del frío invierno
nuestra alcoba está entibiada
y en la noche enamorada
me asombra la precisión
del tic tac del corazón
y el reloj de tu mirada.

El día se está apagando
tras la puerta de la alcoba,
pero una luz que me arroba
continúa iluminando.
Es en un descanso blando
que comparto tu presencia,
con esa blanca inocencia
que nos brinda el amor puro,
con tranquilidad procuro
la almohada de la conciencia.

Aplaudiendo nuestro amor
se agitan diez mil pañuelos,
y hay ángeles de los cielos
que nos regalan su honor.
Nos aplaude el estertor
que suspira en la laguna,
nos aplaude la tribuna
de marcianos desde Marte,
cuando me dispongo a amarte
bajan palmas de la luna.

© Rubén Sada. 9/01/2021.

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