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21 de enero de 2012

ALLÁ POR BIALET MASSÉ (Milonga homenaje, por Carlos Montenegro)



ALLÁ POR BIALET MASSÉ

(Homenaje a Bialett Massé de Carlos Montenegro)

Cerros, montañas y ríos,
senda y cielo disfruté. (BIS)
Las rocas por sus arroyos,
allá por Bialet Massé.

El buen humor de su gente
muchas veces comparé. (BIS)
Con los paisano'e mi pago,
allá por Bialet Massé. (BIS)

Vaya tranquilo compadre,
y no deje de conocer,
si usted a Córdoba viaja,
llegue hasta Bialet Massé.

Historias de mi Argentina,
que en la escuela no escuché (BIS)
usted las conocerá
allá por Bialet Massé. (BIS)

En los "Labios del indio"
una noche me enamoré (BIS)
y de eso hace varios años,
allá por Bialet Massé. (BIS)

La virgen de la montaña
que en las alturas se ve,
con su pureza tan blanca,
allá por Bialet Massé.

Si se llega a "El Paraíso"
seguro querrá volver,
mire que es linda mi patria,
allá por Bialet Massé.

Cuando una noche la luna
me iluminó y la enfrenté,
le juré que volvería,
allá por Bialet Massé.


Autor: Carlos Montenegro.

Poeta y cantautor, payador gauchesco, de Berazategui.
A vos Carlitos, amigo: Mi homenaje. Este fue antes de partir,
el último regalo que me hiciste, entre tantos anteriores.

Más poemas sobre Carlos Montenegro, aquí:

http://rubensada.blogspot.com.ar/2014/11/soneto-carlitos-montenegro-poeta-cantor.html

5 de octubre de 2008

LA VESÍCULA (Poesía Gauchesca de Carlos Montenegro - Berazategui)

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LA VESÍCULA


Por una noche irridícula
de beberaje y jolgorio
fui a parar a un sanatorio
deshecho de la vesícula.
Con el carnét y la matrícula
de socio en plena vigencia,
me presenté en la gerencia
portería o recepción,
reclamando la atención
del médico de emergencia.

Pero como la emergencia
estaba llena de gente,
tuve que ser paciente
con muchísima paciencia.
Me atendieron con urgencia
y tras dos horas de espera,
una preciosa enfermera
de rostro joven y calmo,
y un médico joven y pálido
con cara de calavera.

Y este interrogatorio
preguntó para empezar:
"¿Paciente o particular
o socio del sanatorio?"
"¡Socio!" Contesté. "Es notorio"
me dijo en tono antipático,
"que no hay que ser catedrático
para advertir enseguida,
que un exceso de comida
produjo un cólico hepático."

Luego con aire estrambólico
suficiente y altanero,
me hizo colocar un suero
con calmante y antibiótico.
Pero el motivo caótico,
o sea el de la taquicardia,
fue cuando a mi retaguardia
comentó: "La cosa es fea,
voy a pedir que lo vea
el cirujano de guardia."

Al casi un litro de suero,
me examinó un veterano
con dedos de cirujano
y ropas de carnicero.
Me palpó con mucho esmero,
y me dijo sin dudar:
"Su vesícula biliar
parece ser la de un mulo,
y si hay cálculos, calculo
que lo tendrán que operar."

Pidió que una ecografía
se me hiciera de inmediato,
para saber en un rato
si era lo que presumía.
Pero no obtuvo ese día
las informaciones bases,
ya que entre otras varias frases
decía el estudio informante:
"No se ve, por abundante
acumulación de gases."

Pero al fin vino la acción
de cierto medicamento,
me hizo soplar fuerte viento
y disipó la tormenta,
como un globo que revienta
me salió un pedo infernal,
y el doctor de la mutual
con un tremendo barbijo,
como si fuese abanico
revoleaba el delantal.

Dijo, cuando comprobó
que el caso no era tan fiero:
"No habiendo cálculos creo
que mi cálculo falló,
porque le juro que yo
me convencí de primera,
ya que de alguna manera
los síntomas lo decían,
que en su vesícula había
más piedras que en una cantera.

Pero por fortuna esto es
tan solo una inflamación,
producida por la acción
de la angurria y la avidez.
Tendrá que pasarse un mes
tomando medicamentos.
Cuidado los alimentos
y los líquidos que beba,
para eso su esposa lleva
dietas y asesoramientos."

Y abandoné el sanatorio
del brazo de mi señora,
con la receta asesora
y con cara de velorio.
Porque era claro y notorio
que por culpa de aquel daño,
parecía un mal tamaño
tener que volver a casa,
a festejar con mordaza
las fiestas de fin de año.


Autor: Carlos Montenegro.
Poeta, recitador, payador, cantautor y

guitarrero de Berazategui, Prov. Bs. As. Argentina





Foto: Tres poetas y amigos:
Rubén Sada junto a Carlos Montenegro y Néstor Loza.

MI MUJER MANEJA TODO (Poesía Gauchesca de Carlos Montenegro)

(Poesía Gauchesca de Carlos Montenegro de Berazategui - Buenos Aires)


MI MUJER MANEJA TODO

Poniendo en justo lugar
su derecho de saber
se le ocurrió a mi mujer
aprender a manejar.
Tal vez me quiso mostrar
que ella es en nuestra unión
sin ninguna discusión
la que frena, la que arranca,
la que mueve la palanca
y lleva la dirección.

Y fuimos una mañana
para su clase inicial,
a una camino vecinal
fuera de la zona urbana.
Allí de muy mala gana
como a quien no le interesa
le enseñé pieza por pieza
el manejo en la cabina
de la perilla más fina
a la palanca más gruesa.

Se creyó que era una broma
cuando le dije: "Amor mío,
para arrancar si está frío
lo mejor es darle toma."
Y masticando una goma
que tenía gustito a menta
me contestó: "Me doy cuenta,
que en vez de uno son dos,
porque el auto es como vos:
si no toma no calienta."

Después le dije: "Te advierto
que para hacerlo arrancar
la palanca debe estar
en posición punto muerto."
Y con cierto desconcierto
contestó: "Me desconcierta
imaginar que sea cierta
esa posición dudosa,
porque no hay ninguna cosa
que esté a punto estando muerta."

"Al principio lo más bravo
es el asunto del cambio"
le dije en un intercambio
de miraditas de rabo,
y ella dijo: "Al fin y al cabo
el cambio me está tentando
porque ya me estoy cansando
de la comida frutal,
y a nadie le viene mal
un cambio de vez en cuando."

Después que aprendió a poner
los cuatro cambios de avance,
no pude salvar el trance
de hacerla retroceder.
Tal vez no llegó a entender
lo que le quise decir
pues dijo: "Te he de advertir
que avanzar voy a avanzar,
pero lo que es recular
ni se te vaya a ocurrir."

Apenas puso el contacto
sin temor a mi trabajo,
se puso el escarabajo
a pistonear en el acto.
Pisó el embrague y al tacto
quiso poner la primera,
pero al tantear más afuera
de donde está la palanca,
si no le grito me arranca
botón, cierre o lo que fuera.

Luego en cada movimiento
de los cambios que ensayaba,
con los dedos me rozaba
la pierna como de intento.
Y yo empecé a fuego lento
a incendiarme interiormente,
y ella de perfil sonriente
sentada frente al volante,
miraba para adelante
haciéndose la inocente.

Por fin después se distrajo
de su condición de artera,
porque embocó la primera
y avanzó el escarabajo.
Pero al mirar hacia abajo
para poner la segunda,
se salió en forma rotunda
del camino vecinal,
y zambulló en el barrial
de una cuneta profunda.

Gracias a un motociclista
que pasó haciendo bochinche,
pudimos llamar al guinche
del centro automovilista.
Ella y yo solos a la vista
del cielo de nada más,
gozando la dulce paz
de un maravilloso idilio,
y esperamos el auxilio...
...en el asiento de atrás.-

Autor: Carlos Montenegro.
Poeta, recitador, payador, cantautor 

y guitarrero de Berazategui, Prov. Bs. As. Argentina.


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Foto: Tres poetas y amigos:
Rubén Sada junto a

Carlos Montenegro y Néstor Loza.
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