2 de junio de 2018

PETITERO (Décimas de Juan Arrestía)


PETITERO


I
No me tiro contra vos,
no, muchacho, no lo creas,
si vestir así deseas
metele muy dueño sos.
Si te gusta llevar dos
tajitos en vez de uno
no le interesa a ninguno,
vos pa' vestir sos muy dueño,
ir a la moda es tu sueño
aunque la chiven algunos.

II
Y te hablo sinceramente,
sos digno de admiración,
hay que tener condición
pa andar en esa corriente.
Y aunque bronque mucha gente
créemelo, yo te admiro,
a veces cuando te miro
parao en alguna esquina
te dan bolilla las minas
y "otros" la van de suspiros.

III
Y hay que creer a reventar,
el mundo sigue avanzando,
atrás nos vamos quedando
y el mundo es para el audaz.
Y vos viejo, sos capaz
de darle hasta con los codos,
si nacistes en el lodo
y querés ser petitero, [1]
metele al tambor de cuero
pero, metele con todo.

IV
No he de hacer como el cantor
que escuché los otros días,
a ese tango le metía
del que no fué batidor .
Y por ahí te escucho yo
un tango a vos, petitero
y el que nunca fue cañero
ahí nomás se deschavaba,
que si por el centro andabas,
vivís por los Mataderos.

V
Manyá qué linda viveza,
linda forma de pensar,
si no le gusta tu andar
o el pelo de tu cabeza.
Que si le causa extrañeza
tus angostos pantalones,
tu peinada a lo Marión
o tu forma de vestir,
que se deje de batir
tu guarida a los botones.

VI
Y este mundo es una grúa,
levanta de todo un poco,
a vos te dirán un loco
y pa' mí que sos un púa.
Y el que la va de ganzúa
junándote sobrador,
creelo, que a lo mejor
es algún gil a lo gurda
que siempre se pone en curda
con un vino mi flor.

Autor: Juan Arrestía. (El poeta nochero, de Quilmes)

 


[1] Petitero.- ARG, coloquial. Hombre joven que, en las decádas de 1950 y 1960, vestía a la moda, pertenecía a una familia distinguida y hacía ostentación de ello. Petimetre, amanerado, joven elegante, afectado concurrente asiduo al desaparecido Petit Café sito en la avenida Santa Fe, próximo a avenida Callao, en su mayor parte estaban domiciliados en el barrio Norte y eran pertenecientes a clases adineradas.

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BRONCA (Tango)

BRONCA


Guido versus Frondizi (Autor: Medrano) Año 1962Guido versus Frondizi (Autor: Medrano) Año 1962

BRONCA (Tango)


Orquesta Osvaldo Pugliese
Canta: Alfredo Belusi
Sello:Philips Disco:82000 Matriz:7.1963
Fecha: 1961

Música: Edmundo Rivero
Letra: Mario Battistella

Por seguir a mi conciencia estoy bien en la palmera,
sin un mango en la cartera y con fama de chabón.
Esta es la época moderna donde triunfa el delincuente,
y el que quiere ser decente es del tiempo de Colón.

Lo cortés pasó de moda, no hay modales con las damas,
ya no se respetan canas ni las leyes ni el poder.
La decencia la tiraron en el tacho 'e la basura
y el amor a la cultura todo es grupo, puro bluff.

¿Qué pasa en este país, qué pasa, mi Dios, que nos venimos tan abajo?
¡Qué tapa que nos metió el año sesenta y dos!
¿Qué pasa? ¿Qué signo infernal lo arrastra al dolor?
Que ni entre hermanos se entienden en esta atroz confusión...
Que si falta la guita... Que si no hay más lealtad...
¿Y nuestra conciencia, no vale mucho más?
¡Pucha, qué bronca me da ver tanta injusticia de la humanidad!

Refundir a quien se pueda es la última consigna
y ninguno se resigna a quedarse sin chapar...
Se trafica con las drogas, la vivienda, el contrabando.
Todos ladran por el mando, nadie quiere laburar.

Los muleros van en coche, Satanás está de farra
y detrás de la fanfarra salta y baila el arlequín...
¡Es la hora del asalto! ¡Métanle que son pasteles!
Y así queman los laureles que supimos conseguir.

AMBIENTACIÓN DE LA LETRA DEL TANGO "BRONCA".


Letra de Mario Batistella, música de Edmundo Rivero, este tango data de diciembre de 1962 y fue cantado por Edmundo Rivero en diversos lugares balnearios durante el verano de 1962/63. Al retomar su labor en Radio El Mundo, en marzo de 1963, se le informó que la irradiación de esa página había sido prohibida por el presidente de la Nación, doctor José María Guido.
Entre el 17 y el 23 de setiembre de 1962 Buenos Aires y sus alrededores vivieron un auténtico clima de guerra. Esta vez la población tuvo la sensación de que "la cosa iba en serio". Dos grupos los "azules" y los "colorados" se disputaban la "salvación de la patria". El general Onganía, figura ascendente, Comandante de la Caballería, había planteado la remoción del Secretario, del Comandante en Jefe, y del Jefe del Estado Mayor del Ejército, Cornejo Saravia, Lorio y Labayru respectivamente. Esta cúpula militar se hizo fuerte en distintas unidades,- pero Campo de Mayo y los regimientos de tanques de Magdalena respaldaban a Onganía. Hubo combates en Plaza Constitución, Parque Chacabuco y Parque Avellaneda.
A esta lucha se agregó una novedad radial: los célebres comunicados del sector rebelde con consignas seductoras: "Estamos dispuestos a luchar para que el pueblo pueda votar. ¿Está Ud. dispuesto a luchar para que el pueblo no vote?" O estas otras: "Después de Batista viene Fidel Castro y la dictadura siempre lleva al comunismo". 
La denominación que asumieron los rebeldes fue de azules, color que en los juegos de guerra define a las fuerzas propias, en contraposición a las enemigas, que siempre son coloradas.
En cuanto al presidente Guido, tenía una posición paradójica: cercado cada vez más por el grupo golpista, los  colorados, se veían obligados a apoyarlo, puesto que, formalmente, detentaba la autoridad del Ejército. Pero íntimamente estaba con los rebeldes, los azules, que en realidad eran los legalistas, cuyo triunfo le permitiría liberarse de los primeros y ensayar, con sus amigos, una salida electoral más o menos abierta. Uno de los factores que conspiraron contra las intenciones del gobierno, fue el creciente malestar social. Entre abril y octubre de 1962, el costo de la vida habla subido un 26%. También aumentaba la desocupación y numerosos gremios comenzaron con medidas de fuerza. "En esta gran confusión", como dijo el tango, llegábamos al verano caliente (1962-1963), en medio de una gran sequía y con el aumento del costo de vida, aumentado en 50% durante noviembre y enero. Entre rumores, contradicciones y ambigüedades se "quemaron los laureles que supimos conseguir" y como no podía ser de otra manera, la falta de democracia selló una vez más el canto de las gentes, prohibiendo la difusión de este tango en marzo de 1963.