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11 de agosto de 2015

LA EXTINCIÓN DEL ÑANDÚ


LA EXTINCIÓN DEL ÑANDÚ

Mucho ñandú ya no queda
pa' bolear en nuestra pampa,
la indiscriminada trampa
en la extinción los hospeda.
Por codicia y vil moneda
cazadores y rateros
temerarios bucaneros 
con flechas y boleadoras,
a estas aves corredoras 
convirtieron en plumeros.

Rubén Sada



18 de septiembre de 2014

LA GOLONDRINA EMPÁTICA (Fábula poética)

golondrinas


Desde Colombia el poeta Nabonazar C. Ayala nos comparte su hermoso poema/fábula sobre las golondrinas, que nos deja una muy buena moraleja.

LA GOLONDRINA EMPÁTICA (Fábula poética)

Cierta golondrina volaba muy alto
con estilo libre de fiel picaflor…
Es Rosa la reina del vuelo cantor
que conquista a todos con voz de contralto.

-¡Qué bello es el mundo! canta la avecilla
-¡Hermosa es la tierra y el mar tricolor!
¡Esas flores bellas que dan hoy su olor
son lo más hermoso… ¡Feliz maravilla!

-¡No te vayas lejos del grupo, mi Rosa!
Le grita Ana Tulia, que lleva el timón…
-¡No te me preocupes, mi fiel corazón!
Yo voy con ustedes volando dichosa.

Ana Tulia va dirigiendo orgullosa
La enorme bandada que migra del sur.
Manda presurosa gritando al albur…
-¡Voletea más alto! ¡No seas perezosa!

-¡Oye golondrina que vuelas bajito!
¿Quieres que te maten? ¡Eleva el nivel!
¡Oye pajarillo te pega el laurel
con sus ramas altas! Pareces bobito.

Así con regaño variado entre insulto
lleva  golondrina Ana Tulia el timón.
Todas descontentas de tanto sermón
la obedecen fieles cual ciego tumulto.

-Oye mi Ana Tulia, le dice Rosita,
pienso que tú puedes muy bien proseguir…
Pero sin maltratos… ¡Es bueno decir
todo lo que debas, de forma bonita!

¡Calla golondrina! ¿Pretendes acaso
darme tus lecciones de líder a mí?
¡Yo que he dirigido bandadas aquí
hace varios años sin ningún fracaso!

Yo no te lo niego, Ana Tulia, tan solo
que pienso que debes tratar con amor…
a tus dirigidos… ¡Empática flor
deben ser tus voces de un polo a otro polo!

Mira por ejemplo… Lucinda, ave vieja,
no da más la pobre… ¡Ya no es tan veloz!
Y tú la regañas con ácida voz
¡Ella tiene miedo, tu voz la acompleja!

Otra golondrina, que tú la intimidas,
es Ana Carmela, señora ejemplar...
Pero ya no sabe cómo revolar
¡Porque la regañas cuando tú nos cuidas!

La buena Ana Tulia se queda pensando
¡Debo tratar bien para bien dirigir!
Porque la empatía es saber descubrir
En cada persona lo bueno buscando.

Dale a tus hermanos su puesto en la vida.
No te sobrepases con ellos jamás…
¡Valóralos mucho! Cultiva la paz
dando a cada cual en la justa medida.


Nabonazar C. Ayala - 12/08/2012

Página del autor: http://unminutoparalareflexion2013.blogspot.com.ar/2013/01/la-golondrina-empatica-fabula.html

2 de marzo de 2013

UN PLEITO de Rubén Darío


UN PLEITO

(Poema - Fábula de Rubén Darío)


Curiosa paráfrasis en castellano de la fábula “Le Fromage” (El Queso) del francés Antoine Houdart de La Motte(1672-1731) escrita por Rubén Darío en 1884.

I

Diz que dos gatos de Angola
en un mesón se metieron
del cual sustraer pudieron
un rico queso de bola.

Como equitativamente
no lo pudieron partir,
acordaron recurrir
a un mono muy competente;

mono de mucha conciencia
y que gran fama tenía,
porque el animal sabía
toda la Jurisprudencia.

—Aquí tenéis —dijo el gato
cuando ante el mono se vió—
lo que este compadre y yo
hemos robado hace rato;

y pues de los dos ladrones
es el robo, parte el queso
en mitades de igual peso
e idénticas proporciones—.

Aquel mono inteligente
observa el queso de bola,
mientras menea la cola
muy filosóficamente.

—Recurrís a mi experiencia
y el favor debo pagaros,
amigos, con demostraros
que soy mono de conciencia;

voy a dividir el queso,
y, por hacerlo mejor,
rectificaré el error,
si hubiere, con este peso.—

Por no suscitar agravios,
saca el mono una balanza
mientras con dulce esperanza
se lame un gato los labios.

—Haz, buen mono, lo que quieras
—dice el otro con acento
muy grave, tomando asiento
sobre sus patas traseras.

II

Valiéndose de un cuchillo,
la bola el mono partió,
y en seguida colocó
un trozo en cada platillo;

pero no estuvo acertado
al hacer las particiones,
y tras dos oscilaciones
se inclinó el peso hacia un lado.

Para conseguir mejor
la proporción que buscaba
en los trozos que pesaba,
le dió un mordisco al mayor;

pero como fué el bocado
mayor que la diferencia
que había, en la otra experiencia
se vió el mismo resultado,

y así, queriendo encontrar
la equidad que apetecía,
los dos trozos se comía
sin poderlos nivelar.

No se pudo contener
el gato, y prorrumpió así:
—Yo no traje el queso aquí
para vértelo comer.—

Dice el otro con furor,
mientras la cola menea:
—Dáme una parte, ya sea
la mayor o la menor;

que estoy furioso, y arguyo,
según lo que va pasando
que, por lo nuestro mirando,
estás haciendo lo tuyo.—

III

El juez habla de este modo
a los pobres litigantes:
—Hijos, la Justicia es antes
que nosotros y que todo.

Y otra vez vuelve a pesar
y otra vez vuelve a morder;
los gatos a padecer
y la balanza a oscilar.

Y el mono, muy satisfecho
de su honrada profesión,
muestra su disposición
para ejercer el Derecho.

Y cuando del queso aquél
quedan tan pocos pedazos
que apenas mueven los brazos
de la balanza en el fiel,

el mono se guarda el queso
y a los gatos les responde:
—Esto, a mí me corresponde
por los gastos del proceso.

Rubén Darío. 1884

29 de abril de 2011

DÍA DEL ANIMAL - POEMA DEL PAYADOR URBANO

“Día del animal”

animales-en-peligro-de-extincion, poema día del animal
El hombre suele hacer mal
creyendo hacer lo contrario,
y a su mundo carcelario
incorpora al animal.
En esa triste postal,
amarilla por lo vieja,
los canarios, tras las rejas
gorjean, desde sus trinos,
melancólicos destinos
de una existencia compleja.

Otros, con toda crueldad,
depredadores fervientes,
matan diligentemente
a una inmensa variedad.
Ni una pizca de piedad
experimentan por ello
y ese llamado a degüello
inhumano, despiadado,
en un mundo desquiciado
lleva su firma y su sello.

En África o en Holanda,
el hombre ejerce el saqueo,
persigue al lince europeo,
la orca y el oso panda.
Entre la oferta y demanda,
su brutal depredación
ha sumado a la extinción
al mayor de los cetáceos,
invadiendo sus espacios
por su mezquina ambición.

Poniendo proa al Japón,
navegando aguas ajenas,
van las últimas ballenas
rubricando su extinción.
En la premeditación
de tan hondo barbarismo
vuelca el hombre su cinismo
y en su ambición irredenta,
parece no darse cuenta
que se destruye a sí mismo.

Son los usos y costumbres
de ciertos grupos humanos,
mientras en sus sucias manos
el tigre blanco sucumbe,
sin entender que el derrumbe
conlleva su decomiso
y, en el momento preciso,
arrastrados, codo a codo,
volveremos a ser lodo
-aquel con que Dios nos hizo-.

Con su instinto criminal,
el hombre depredador
se siente dueño y señor
de su existir temporal.
Persiguiendo al animal
por su carne o por su piel,
en su Torre de Babel
cree ser dueño del destino,
y es apenas inquilino,
debiera ser menos cruel.

En un mundo paralelo,
que no conforma el ideal,
el día del animal
despierta mucho recelo.
Acaso un día de duelo
sería justo, y consagrado
al animal maltratado,
y que Dios con su omnisciencia
resucite la conciencia
del hombre “civilizado”.

28 de abril de 2010

POEMA DÍA DEL ANIMAL 29 DE ABRIL (Por Mario Rojman, el Payador Urbano)

29 de Abril

Día del animal


Es el día del animal
y quién no tiene o no tuvo
una tortuga, un peludo
o un gorrión sentimental.
Una calandria, un zorzal,
alguna gallina, un pato,
un canario, un perro ñato,
un pájaro carpintero,
algún loro barranquero
o acaso un mimoso gato.

Celebrando al animal,
hoy las familias devotas,
les brindan a sus mascotas
su amor incondicional.
En tanto el pobre zorzal
sufre triste y enjaulado
soñando ser liberado,
yo, en un lírico arrebato,
quiero dejar mi alegato
a favor del condenado.

Que se suelten las cadenas,
que las jaulas sean abiertas,
que se abran todas las puertas
y la libertad sea plena.
Que cumplida su condena,
mistos, canarios, jilgueros,
recuperados sus fueros,
librados del opresor,
vuelen un mundo mejor
sin celdas ni carceleros.

Mario Rojman.

4 de octubre de 2009

EL HUESO (Primer cuento corto de Rubén Sada, publicado en Antología de Cuentos de Bialet Massé, Córdoba)

EL HUESO
(Primer cuento corto de Rubén Sada)


(Publicado en la V Antología de Escritores de Prosa y Narrativa 2009 de BIALET MASSÉ, CÓRDOBA, ARGENTINA)

EL HUESO

La tarde se perfilaba calurosa. Era muy tedioso aguantar el calor en la calle, por eso, el perro, solo atinó a echarse en la fresca vereda, debajo de la sombra de un frondoso árbol, al comenzar la tranquila hora de la siesta. De repente, y cuando el perro estaba dispuesto a disfrutar de esa merecida pausa, luego de tanto andar en el fragor del sol buscando algo que roer, nuestro callejero amigo, fue sobresaltado por un ruido, un fuerte ruido a hueco, producido por un gran hueso que cayó del camión recolector de cebo, que pasa una vez por semana, por la carnicería de la otra cuadra. Allí había caído, en la vereda de enfrente. Era un hermoso hueso, algo nunca visto, brillante, grande, y hasta tenía todavía restos de carne fresca en sus costados, como una auténtica burla para los canes que mendigan en la calle, como él.

Al tratar de cruzar para tomarlo con sus mandíbulas, y en el mismísimo momento que puso la primera de sus patas en la caliente acera, un auto a alta velocidad casi le arrancó la pata. "¡Desgraciado!" gritó el perro. "¿Porqué irán todos tan apurados en esta gran ciudad? ¿Es que todos están locos? Menos mal que saqué la pata de la calle justo a tiempo, sino ya me convertía en trípode."

La brisa soplaba cálida y provenía de la vereda de enfrente, trayendo el olor del hueso... ¡Qué hueso! Su olor era irresistible. Debía ser un hueso recién cortado, "Pobre vaquita," pensó, pero en definitiva, allí estaba el hueso. Ahora era 'su hueso' y debía recogerlo.

Otro arriesgado momento vivió, cuando en un nuevo intento de tener el hueso, nuevamente "Tuuuuu," un gigantesco camión cargado con arena, lo hizo retroceder, esta vez bañando sus ojos de una nube de fina arena que iba tirando a la vera del camino. "Qué camionero miserable" pensó, "¿no vio que yo estaba por cruzar? ¡Así vienen los accidentes!" Al cabo de esperar un rato, la irritación producida por el polvo en sus ojos, se le fue, y comenzó a ver nuevamente... y, ¿qué veía?
Sí, ¡el hueso! Allí estaba, burlándose de él, y de todos los perros hambrientos del mundo. Había que hacer algo, alguien tenía que sacrificarse. "Quizás, tenga que arriesgar mi vida," pensó, "pero lo haré, porque ese hueso, es mío. Todo sea por los hambrientos del mundo. Es una causa justa."


Un pájaro que se hallaba parado en el cable de la electricidad, se acercó al hueso. Desde allí, saltó y luego voló rápidamente al lado del perro, y comenzaron a charlar. "Como quisiera ser un pájaro en este momento," le dijo el perro. El pajarillo, asombrado de semejante confesión, le preguntó: "¿Para qué?" El perro le contestó: "Para volar al otro lado de la calle, con la facilidad que tu lo haces, y apoderarme de un hermoso hueso que me está llamando desde allí. ¿Lo ves? Allí está." El pájaro le respondió: "Si serías pájaro, el hueso no te interesaría, comerías semillas y bichos, así que de nada te serviría estar al otro lado de la calle. Mejor, escucha mi canto, mientras elaboras un plan para cruzar la calle." Y así, despreocupado, se puso a gorjear hermosos trinos.

El perro ya se estaba poniendo nervioso, pues los autos seguían pasando a alta velocidad, sin respetarlo, y el pobre can no podía siquiera asomar su hocico fuera del cordón, a lo que exclamó: "Deja de trinar, pajarraco, que no es momento para el arte," y el asustado pájaro huyó sin rumbo. "Este tonto pajarito, piensa que la vida es una canción, y yo estoy preocupándome por comer. Arte, arte, con el arte no se llena la panza. Para comer hay que sacrificarse."

Hasta que en un momento, en el que parecía que se apaciguaba la circulación de autos, el perro realizó un nuevo intento para cruzar, y de repente: "Tuuuuuuuu" un transporte lleno de pasajeros, que justo lo esquivó, sino, nos quedamos sin protagonista. Asustado por el bocinazo, retrocedió. "Otro asesino al volante," rabiaba el perro. "Pobres esos pasajeros, colocan su vida en las manos de un conductor maníaco. Menos mal que yo viajo a pie, y conduzco yo mismo."

Los vehículos seguían pasando en ambas direcciones, sin detenerse, como la tarde. Las primeras sombras del ocaso, bañaban las copas de los árboles, produciendo algunas zonas de oscuridad, pero allí seguía brillando, 'su hueso.' Estaba quieto, en la misma posición, y él solo lo perdía de vista, cuando algún camión largo pasaba un poco más lento por la calle, pero cuando las grandes ruedas del final del camión pasaban, ahhh... ¡qué tranquilidad! allí estaba todavía el hueso.

Fue entonces al anochecer, que los gatos, salían a merodear por el barrio. Su amigo, el gato "Michifuz" estuvo mirándolo desde antes, y se reía de él, porque le causaba gracia el fracaso del perro por cruzar. Entonces se le acercó, y le dijo: "Deja de intentarlo, amigo. No lo lograrás. ¿No ves que éste es el resultado de la modernidad? Cada vez más autos, cada vez más contaminación, cada vez más barullo... y cada vez más perros hambrientos y abandonados."

"Sí, tú me dices eso, porque eres un gatito 'fifí', alimentado en tu casa, bien limpio, duermes en una mullida cesta con colchón de espuma y los niños te acarician todo el día. No conoces el hambre, nunca lo conociste. No imaginas lo que es revolver la basura, para encontrar... encontrar nada, nada que sea comible. Quisiera ver qué harías siendo un gato callejero, si pensarías igual que ahora. ¡No! El hueso es mío, y no lo dejaré, no me resignaré. Lucharé por él. Mataré por él."
"Como quieras, es tu decisión" replicó el gato, pero yo no lo intentaría más. Adiós."

En ese instante, en que el gato se va, parecía que la calma se apoderaba también de la calle, pero no. Justo cuando nuestro amigo, nuevamente pone la otra pata en la calle, una potente luz le ciega los ojos. Era la luz de una motocicleta, que lo encandiló, y que a altísima velocidad le pasó raspando, y... fuuuuzzzzz. "Menos mal que nadie me lleva en moto," pensó, "pues es muy peligrosa. Por lo menos yo tengo cuatro patas, y no dos ruedas. Estos humanos que arriesgan la vida, por nada. Hablando de arriesgar, me tengo que arriesgar nuevamente. Todo sea por el hueso. El hueso es mío, es solo mío y nada más."

En eso que se le va el efecto de la luz en los ojos, una hermosa perra blanca y limpia, se le acerca, y moviendo la cola, lo olfatea. "Hola," le dijo la perrita. "Hola," respondió nuestro amigo, con tono de mal humor. "¿Esperas a alguien?" preguntó ella. "No," contestó refunfuñando. "Mejor dicho, sí, espero que dejen de pasar estos endemoniados autos por la calle, para tomar ese hueso que está en la vereda de enfrente. El hueso es mío, porque yo lo vi primero, y no permitiré que otro perro me lo quite. Pero si me ayudas a tomarlo, podríamos compartirlo... y quién sabe, pasaríamos una velada de ensueño juntos."

"Bueno, te ayudaré," respondió la perra. "Para cruzar la calle, tienes que mirar adelante, al objetivo. ¿Cual es nuestro objetivo? El hueso. Solo miras para adelante, y comienzas a cruzar. Los autos, pararán cuando te vean. Tu solo cruza, sin miedo. Mira siempre adelante, a la meta. Y avanza paso a paso, paso a paso, hasta que llegues a ella. Sin miedo, vamos. ¡Hazlo!"

"¿Estás loca?" Replicó el perro. "Esta calle está llena de asesinos al volante. Tendrías que ver la cantidad de compañeros canes, que he visto aplastados por conductores perricidas, y hasta ahora yo me salvé de estar entre ellos."

"Aunque, pensándolo bien, debería hacer un nuevo intento, y todo sea por el hueso... uy, uy, el hueso, me olvidé del hueso, lo perdí de vista, uuuu... me parece que ya no está, no, no ya no está, efectivamente, ya no está allí donde 'yo' lo dejé, el hueso era mío y me lo robaron, me lo robaron, ¡Policía! ¡Policía! Me robaron el hueso, uy, ¡qué bronca, me lo robaron! ¡Qué sinverguenzas, sacarle el pan de la boca a un hambriento! ¡Y ahora se me fue la perrita, me desapareció mi nueva compañera de repente. ¿No será que ella se fugó con el hueso? ¡Qué mala suerte!"

"Bueno, pero ya que hoy no pude dormir la siesta, y ya viene la noche, me voy a dormir, y seguiré soñando con lo imposible... cruzar la calle y seguir vivo. Está a la vista que el hueso no era para mí, y cuando 'no es pa'uno, no es pa'uno.'
Debe ser el destino, que así lo quiso. O, no sé porqué será. No hay nada que hacer. Seguiré soñando con la música de los pájaros (como la del que se me voló), con la perrita (que también se me fue), y con el hueso (como el que me robaron)... pero que era 'mi hueso' ¿se los dije?..."

FIN - 

Autor: Rubén Sada, Quilmes, Buenos Aires, Argentina.
23-03-2009

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1 de agosto de 2008

EL CHUCHO (de María Elena Tamayo)

poesía para perros




EL CHUCHO


El día que vine al mundo
a nadie hice yo feliz
apenas un simple chucho
feo y sin “pedigrí”.

Mi mamá sí me quería
y con amor me cuidaba,
también hermanitos tenía
con ellos corría y jugaba.

Cierto día unos señores
a mis amos visitaron.
Dijeron que yo era gracioso
y con ellos me llevaron.

Yo me sentía muy triste
al faltarme mi mamá,
no quería ser gracioso,
quería con ella estar.

Al rato llegaron dos niños
y saltando fui hacia ellos,
¡qué contentos se pusieron!
Me tomaron en sus brazos
y me llenaron de besos.

Yo ya estaba más alegre
pues aunque nunca podría
olvidar a mi mamá
vi que mi nueva familia
me quería de verdad.

Fueron pasando los meses
y yo satisfecho y feliz
iba creciendo y creciendo.

Qué orgullo para mis amos,
estarían muy contentos.
Decían que ya era muy grande
que si seguía creciendo
sería un perro gigante.

Una tarde todos juntos
fuimos de excursión al campo,
fue una tarde muy dichosa
corrí tras una pelota.

Quise cazar mariposas,
me revolqué por la hierba,
y ya cansado y feliz
dormí una larga siesta.

Cuando desperté ¡oh Dios mío!
No estaba nadie conmigo,
todos se habían marchado,
me habían dejado solo...
¡Se habían de mí olvidado!

Corrí por el campo ladrando
buscando a mis amos perdidos
pero sólo encontré a unos niños
que huyeron despavoridos.

Vi a lo lejos unas gentes
y hacia allí fui esperanzado,
pero no pude acercarme
a pedradas todos me echaron.

Han pasado muchos días
nadie ha venido a buscarme
y sigo solo en el campo.

Estoy cansado y herido
siento miedo, hambre y frío
y tengo el cuerpo dolorido.

Ando buscando otros amos,
alguien que cuide de mí
pero ahora ya soy grande
y nadie me quiere así.

No soy perrito gracioso,
ahora soy un simple 'chucho'
que no tiene “pedigrí”.

© María Elena Tamayo

26 de abril de 2007

NUESTRO PÁJARO



NUESTRO PÁJARO


Nuestra casa está muerta
pues le falta tu amor.
¿Cómo pretendés vos
que no muera también yo?
¿Porqué te fuiste, mujer?
Quisiera volverte a ver.

Nuestro pájaro no canta,
el silencio es realidad,
y la alegría de nuestro hogar
se transformó en soledad.

Nuestro pájaro no trina,
y el vacío no termina.
Y nuestro perro me mira,
y al mismo tiempo suspira.

Todos, amor, te extrañamos,
porque todos nosotros te amamos,
y junto al fuego te esperamos,
el pájaro, el perro, yo y el gato.

Y nuestro pájaro no come,
ni un poquito de alpiste,
y esperando que retornes
me mira triste, ¿porqué te fuiste?

Y nuestro perro no ladra
mortal silencio en la casa.
No hay bullicio en la cuadra,
la gente ya no pasa.

Las flores se han marchitado.
El césped se ha secado.
El verde se tornó en castaño.
mientras ya ha pasado un año.

Si tan solo regresaras, amada mía,
nuestro pájaro feliz cantaría,
nuestro perro saltaría, de alegría,
y contento también ladraría,
y nuestro gato maullaría,
y el césped reverdecería,
las plantas nuevamente brotarían,
y las flores por ti se abrirían,
la música de nuestro hogar volvería,
y en nuestra cuadra habría alegría,
en nuestra casa una vida tranquila...
... y harías que resucite mi vida.



© Rubén Sada 2006-2011. 02-11-1979