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30 de enero de 2018

EL MENTECATO

Jim Carrey en una escena del film TONTO Y RETONTO
Jim Carrey en una escena del film TONTO Y RETONTO

EL MENTECATO

(Décimas de Rubén Sada y Eduardo Miño)

(Rubén Sada)
¡Querido amigo, salud!
Escribirle es un honor,
disolvamos el sopor
y entrenemos sin quietud.
Nos sobra la juventud
y tenemos un buen trato,
payar con usted es muy grato,
por eso aquí le pregunto
y respóndame este asunto:
“¿Qué opina del mentecato?”

(Eduardo Miño)
Del mentecato hay un rato
que tenemos para hablar,
y pa’ qué voy a entablar
hablando del aparato.
Perdiendo un momento grato
prefiero hablar paralelo,
como decía mi abuelo
no darle mucha importancia,
a cuestiones sin ganancia:
¡el mentecato es un lelo!

(Rubén Sada)
Quien se hace el tonto es un vivo,
y pasaba en la colimba,
“marche” el vivo, el tonto timba
y a covacha en el archivo.
Y tomándose el olivo
y con un pie en el andén,
ya se está subiendo al tren,
le dan franco al más pazguato,
que se hace el mentecato
sólo pa’ pasarla bien.

(Eduardo Miño)
En este caso le digo
que no son tontos ni lelos,
son vivos con mucho vuelos
pero también son testigos
de las “bailadas”. Prosigo
que por culpa de unos vivos
pagaban todo efectivos
a la hora del “bailazo”
que no nos daban los brazos
con flexiones, correctivos.

(Rubén Sada)
El torpe personifica
la culpa del más tagarna,
y apestando con su sarna
su torpeza multiplica.
Sarna con gusto no pica
y algunos su vida exponen
el pie hasta el fondo lo ponen
y en la ruta, al mentecato
como al cordero de un hato
la velocidad le imponen.

(Eduardo Miño)
Es el torpe, mentecato,
el vivo es oportunista,
se los conoce a la vista
el lelo es ratón, él gato.
Se entretiene todo el rato,
peor es el displicente,
siempre va de disidente
como todo ventajero,
se hace hueco en el agujero,
no le importa ni la gente.

(Rubén Sada)
A su amistad yo me acato,
compañero Eduardo Miño
y en sus conceptos me ciño
si hablamos del mentecato.
Hemos cumplido el mandato
de opinar, que el buen lector
le confía al escritor
cuando escribe para el vulgo,
con sus versos yo comulgo
porque usted es buen payador.

(Eduardo Miño)
Hemos cumplido el mandato
lo dice Don Rubén Sada
con la rima improvisada
invita a pasar el rato
su credencial el buen trato
hace gala de su ciencia
su sublime inteligencia
nos ayuda al mejorar
en el arte de improvisar
con suma y mucha paciencia.

(Rubén Sada)
Acollaramos la idea
desahuciando al mentecato...

(Eduardo Miño)
Hemos pasado un buen rato
y cumplimos la tarea.

(Rubén Sada)
Aplaude nuestra platea
la espinela tan mentada

(Eduardo Miño)
Con la rima improvisada
mientras yo le hago un guiño

(Rubén Sada)
Le agradece a Eduardo Miño
su amigazo Rubén Sada.

Autores: Rubén Sada y Eduardo Miño.(14/01/2018)

9 de enero de 2017

COLIQUEO (Poema contra el bullying, racismo, acoso, maltrato psicológico, xenofobia y discriminación)

COLIQUEO

 “No te rías de un colla que bajó del cerro, 
que dejó sus cabras, sus ovejas tiernas, sus habales yertos;  
no te rías de un colla, si lo ves callado, 
si lo ves zopenco, si lo ves dormido.
[…]
No te rías de un colla que está en la frontera 
pa'l lao de La Quiaca o allá en las alturas del Abra del Zenta; 
ten presente, amigo, que él será el primero en parar las patas 
cuando alguien se atreva a violar la patria. 


No te burles de un colla, que si vas pa'l cerro,
te abrirá las puertas de su triste casa, tomarás su chicha,
te dará su poncho, y junto a sus guaguas,
comerás un tulpo y a cambio de nada.”[…]

(Fragmento del célebre poema “NO TE RÍAS DE UN COLLA”,
Autor: Fortunato Ramos).

Desde su Jujuy natal
bajará al sur, Coliqueo,
de cerviz gacha lo veo,
en lejana tierra austral.
El frío le sienta mal
y allá lejos lo enviaron,
de su casa lo arrancaron
por cumplir con el “deber”,
soldado no quería ser,
pero a serlo le obligaron.

Coliqueo, bien varón
y en esto yo pongo un tilde:
de rasgo oscuro y humilde,
su respeto es tradición.
Víctima de explotación
desde muy temprana edad,
ir del campo a la ciudad
representó una tortura,
y aunque era fuerte su achura
débil fue su libertad.

Coliqueo era callado,
muy difícil su amistad,
y aunque era todo bondad
era bastante cerrado.
Él creció mimetizado
entre la soledad andina,
cual cardo entre las espinas,
sólo amigo de su tierra,
no le gustaba la guerra
ni las armas asesinas.

Era más bueno que el pan,
nunca enfrentaba enemigos,
y a la hora de hacer amigos
no tuvo incipiente afán.
Los que en la montaña están
tienen infancia muy dura,
desdichados en la altura
de una puna que los pena,
trabajar es su condena,
sometidos a locura.

Hoy lo hallamos firme aquí,
disfrazado de soldado,
Comodoro lo ha citado
y él, valiente, dijo sí.
Nunca imaginó que allí
entregaría su niñez
reventando del estrés
de hostigamiento mayúsculo,
y en un lúgubre crepúsculo
retaría a la estupidez.

Pues de burla fue un objeto,
de sus compañeros tontos,
que para cargadas, prontos,
le faltaban el respeto.
Epítetos, en concreto
como “boliviano inculto”,
se tornan en cruel insulto,
como un balazo en su mente,
y usando su FAL hiriente
se fue haciendo el niño adulto.

Aquí está, noche de guardia,
y en sus manos un fusil,
un casco y un proyectil
cuidando su retaguardia.
Adrenalina en vanguardia
que en silencio sepulcral
dicta el instante fatal,
el del fin de la chacota,
y en su casco el punzó brota
con furia descomunal.

Yo estoy en mi calabozo
luchando contra la sombra,
y una estampida me asombra,
sobresalto tenebroso.
Finalizó el duro acoso,
lo decidió Coliqueo,
su presente era muy feo,
padeció dieciocho años,
los pedazos de su cráneo
mandarán juntar al reo.

Su suicidio fue encubierto
por no manchar el legajo
de un teniente, que a destajo
no quiso “a su cargo” un muerto.
Hoy yace en sepulcro yerto
con un letrero “N.N.”,
la tumba que lo contiene
lanza a gritos el guarismo:
¡Basta de burla y racismo!
¡Que nuestra hermandad resuene!

Al narrar mi verso trato
de decir que NO al acoso,
no al martirio, no al destrozo
del bullying que es el maltrato.
Fuerte historia este relato
del que ve que discriminan
con una impronta dañina,
con burlas y xenofobia,
la actitud resulta obvia:
estamos en Argentina.

Rubén Sada. (09/01/2017) 
En memoria del soldado clase 1960 Coliqueo, muerto por la estupidez humana más grande: el racismo y la discriminación, orígenes de la guerra. 
Comodoro Rivadavia, Chubut, invierno del año 1979.

"La pasión puede ser destructiva y feroz cuando la mueven el fanatismo y el racismo. La peor de todas, la que ha causado más estragos en la historia, es la pasión nacionalista", (Mario Vargas Llosa).


2 de junio de 2016

EL LIENZO DE LA VIDA (Soneto)

Velázquez - La Fábula de Aracne o Las Hilanderas (Museo del Prado, 1657-58)

EL LIENZO DE LA VIDA (Soneto)

Con el tipo de hilo en que se trencen
los tejidos del lienzo de tu vida,
podrán ser curación a tus heridas
bellas vivencias que a lucir comiencen.

Para vestir jornadas que compensen
las horas de aspereza ayer vividas,
no uses telas de férrea entretejida,
pues las más suaves y sedosas vencen.

Trenza con hilos de algodón y seda,
con linos blancos acaricia tu alma,
con suaves fibras que le brinden calma

a la armadura que a tu piel hospeda.
Desnúdate de tu áspera coraza
vistiendo días suaves como gasa.

Rubén Sada – 2 de junio de 2016.


26 de abril de 2016

QUISIERON ACOBARDARME


QUISIERON ACOBARDARME

"Estamos prisioneros, carcelero. Yo, de estos torpes barrotes; tú, del miedo".
[Coplera del prisionero] 
(Armando Tejada Gómez-Horacio Guarany)


Quisieron acobardarme
“como a un pájaro sin luz”
pero yo cargué mi cruz:
¡no pudieron doblegarme!
Aún a costa de encerrarme
en la oscuridad total,
pude librarme del mal
y así conservé mi vida,
no es cobardía la huida
si va a demorar el final.

De “antipatria” me acusaron
los que hoy, desde su tumba,
con olvidos que retumban
mi fe y conciencia impugnaron.
En vano me encarcelaron
cual vana broma macabra,
una oveja entre las cabras
estaba libre, aunque presa,
y era mi munición gruesa
¡el poder de la palabra!

Muchas veces caminaba
con un fusil en la sien,
pensando “en un santiamén
mi cerviz será agujereada”.
Mas, yo siempre procuraba
salvaguardarme la vida,
y en ascenso o en caída
fui leal a mis principios
esquivando rocas, ripios,
hasta encontrar la salida.

Todo mal momento pasa,
todo temporal termina,
lo que el inicuo maquina
puede triunfar o fracasa.
Pero porque mi coraza
es de alma de acero y hombre,
porque tiene amor su nombre
y es de justicia su temple,
no hay nada que la destemple:
¡y haré que mi fuerza asombre!

Enfrentaré adversidad
aunque esta misma me arrastre,
volteando pesado lastre
cual David contra Goliat.
Esgrimiré la verdad
aunque el inicuo me ahorque,
no temo a la muerte porque
la enfrenté en impavidez,
le temo a la estupidez,
que es el más pesado torque.

Muchas historias poseo
en el núcleo de mi alma,
mil poesías en mi palma
reafirman lo que yo creo.
Mi haber, después de un arqueo,
cuando reviso mi archivo,
da un balance positivo,
no hay temor en mi ADN,
mi paso no se detiene
mientras siga estando vivo.

Por eso, yo de “cobarde”
todavía no tengo título,
falta el último capítulo
antes del fin de mi tarde.
No quisiera hacer alarde
mas no me doy por vencido,
mi bote no ha sido hundido
ni paré de navegar…
no pararé de remar
aún con callos o aturdido.

Quisieron acobardarme
y aquí estoy, contando el cuento,
los malvados en su intento
ya no pueden obligarme.
Es momento de afirmarme
aferrándome a la vida,
con buen orden y medida
protegiendo mi salud,
seguro tendré un alud
de bondad inmerecida.

Rubén Sada. 26/04/2016 



Lee más detalles de mi historia en la prisión, debajo de mi poema EL CALABOZO

25 de marzo de 2015

ESPINELA A LA HUMILDAD



ESPINELA A LA HUMILDAD

"La flor de la humildad suele su rancho perfumar". Pablo Raúl Trullenque


Gran virtud es la humildad,
siempre has de hacerla presente
en tu cuerpo y en tu mente,
tu ser y tu humanidad.
Ser ejemplo de bondad,
que a nadie cause molestia,
jamás gritar a lo bestia,
recato no es cobardía,
no es ser enano en la hombría
ser gigante en la modestia.

Controlar nocivos egos,
la humildad es sabiduría,
todo aquel que se gloría
caerá humillado luego.
El orgullo pone ciego,
es proceder insensato,
es también burdo relato
de un alma bastante pobre,
y para que se recobre
ser humilde es ser sensato.

La gente humilde es muy sabia,
es riego en la hierba verde,
que yo sepa, nada pierde,
brota, hermosa, con su savia.
Nunca se muere de rabia,
nunca es hosca o descortés,
es alta como un ciprés,
es como un árbol muy fuerte,
que al pájaro sombra vierte,
la humildad, ¡qué bella es!

Es la más valiosa llave
que hace abrir el corazón,
derriba hasta un paredón
si es el orgullo una clave.
Nunca a vos mismo te alabes,
que lo hagan otros, permite,
calma y modestia transmite,
sé como el punto o la tilde,
ser un grande es ser humilde,
¡harás que un alma palpite!

© Rubén Sada - 25/03/2015

29 de noviembre de 2014

POTROS


POTROS


Hay potros que galopan sin cesar adentro mío y no los puedo detener,
una carrera que arrasa con mi calma.
Enardecen mi sangre cuando veo que los hombres hasta matan por tener,
me hierve el alma.

Y corren desbocados cual tropilla sin jinete por las calles del saber,
aturden con sus cascos mi conciencia.
Asolan mis principios pisoteando verdes hierbas que he podido recoger,
mi rica esencia.

Me empujan adelante con violencia, potros que me impiden retroceder,
es una lucha.
Están embravecidos y me esfuerzo por domarlos, mas no me escuchan.
No los puedo someter.

El polvo levantado en la tropilla me quita la luz del camino.
La salvaje estampida galopa con furia y no la puedo detener,
y no se detendrá mientras mi espíritu esté vivo, 
pero que, de a ratos tiene luz y alivio: ¡cuando yo escribo!

Rubén Sada. 29/11/2014

25 de noviembre de 2014

REFUGIO


REFUGIO

Soneto alejandrino

Un pájaro asustado metiose en una casa,

lugar desconocido, huyendo de un tifón,
colérica inclemencia, su vida en amenaza,
y abierta una ventana, entró por el balcón.

Un vendaval violento, tupida lluvia arrasa,
su nido habrá caído del fuerte ventarrón.
Atrás quedó el paisaje, su hogar, su bella plaza,
adentro hay buen refugio de calma y bendición.

Tan sólo una criatura, un pájaro pequeño,
buscó sobrevivir y emprendió rápida acción.
Entonces, ¿por qué insisten los hombres con empeño

en contra de la vida, con guerra y destrucción?
El sabio pajarillo se refugió en su sueño,
y huir de la tormenta logró su salvación.


Rubén Sada. 25/11/2014

29 de abril de 2014

¡POR ALGO PASAN LAS COSAS! (del poeta Jorge Oyhanarte)

oruga y mariposa


¡POR ALGO PASAN LAS COSAS!


¡Por algo pasan las cosas
que te suceden aquí!,
alegres…o dolorosas…
¡son perfectas para ti!,
y no es nada “personal”
lo que acontezca en tu viaje:
para bien…o para mal…
¡es tan sólo aprendizaje!

¡Por algo pasan las cosas
que más te cuesta aceptar!
¡Fue oruga la mariposa
antes de poder volar!
Y esa angustia que hoy te quema,
y que te causa desvelo…,
¡mañana será la gema
que más destelle en tu cielo!

¡Por algo pasan las cosas!...
y al ver tus viejos dolores,
verás que de forma hermosa
¡por fin se volvieron flores!...
Y esas de mayor encanto…
esas de aspecto más tierno…
¡son las que regó tu llanto
cuando fue crudo tu invierno…!

Y de manera asombrosa,
con ese convencimiento,
¡podrás transformar en rosas
las espinas del momento…!
Que si la paz va contigo…,
o si el pesar te destroza…,
en ambos casos, amigo…
¡por algo pasan las cosas…!

Autor: Jorge Oyhanarte

20 de marzo de 2014

¿Por qué me tratas así?

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¿Por qué me tratas así? 



Dime qué te he hecho yo,

¿por qué me tratas así?
¿por qué me maltratas tanto?
¿por qué esa inquina hacia mí?

¿Por qué esa saña conmigo?

¡Será que te hace feliz!
Ni me querés como amigo,
¿por qué me querés ver sufrir?

Si siempre te he respetado,

¿por qué ahora discutir?
¿Por qué no pensás sumarnos
en vez de pensar dividir?

Tu buen trato lograría

una amistad sin fin.
Sino, el fin de una amistad
puede comenzar aquí.

Pues si no me respetás

como yo, respecto a ti...
si me hablás en duros términos,
más duros que un adoquín...

quiero que esta vez sepas

que me iré lejos de aquí,
para remendar mi alma
y vendar la cicatriz...

con alguien que no me trate

igual que a un pobre infeliz,
como vos me estás tratando,
y además de un modo hostil.

No sos mi madre ni padre,

y podemos disentir.
Pero siempre con respeto
pues la meta es construir.

Por favor dime qué hice,

¿por qué me tratas así? 

Rubén Sada


9 de julio de 2013

DESDE EL ATAÚD

ruben sada ataud
¡Último momento! Ha muerto Rubén Sada.
Escribirá su poema post mortem...

DESDE EL ATAÚD


“Detrás de las paredes que ayer te han levantado
espero que respires todavía”. (Charly García) 




Todo el mundo preguntaba si había vida post mortem,
mi pregunta siempre fue si antes que el suelo me aborte
pude realmente vivir, o era acaso un existir
el transitar turbulento que me condujo hasta aquí.

Nunca quise que me encierren los muros de un manicomio,
ni de otros nosocomios, geriátricos u hospitales.
Desde atrás de las paredes de esta cripta escucho encomios,
elogios que algunos gritan, mientras respiran los tales.

¡Cómo debe estar riendo el ladrón de mis sonrisas,
el que mi vida hizo trizas mientras yo me iba muriendo!
Hoy soy pájaro, soy brisa, soy el sol en pleno invierno,
soy un cometa del cielo que en la noche se desliza.

Pero estoy en este encierro rasguñando gruesas piedras
y por medio de mis letras intentando escalar muros.
Aunque ya no pueda hablarte, dejé escritos unos libros,
y a través de ellos me libro de este sitio tan oscuro.

No te preocupes, mi amor, de que aquí sea todo negro.
Todo es oscuro aquí dentro, todo es del mismo color.
Porque igual era allá afuera: selvas de acero y cemento
y algunas negras conciencias de sembradores de horror.

Desde aquí dentro no importa el modo en que pasa el tiempo,
no importa el lujo, el dinero, tampoco lo que este aporta.
Todo aquello por lo cual la humanidad estaba absorta,
aquí dentro ya no importa, son lágrimas de funeral.

Desde este ataúd respiro, aún detrás de estas paredes,
con un aire de poesía que despliega mil misterios.
¡Un momento! ¡Un momento! ¡Algunos me están leyendo!
¡Viviendo he quedado en letras! ¡Por fin salí de este encierro!

© Rubén  Sada – 14-01-2013

23 de junio de 2013

Fe ejemplar


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 FE EJEMPLAR


Prepáranse la abuela con su nieta
con sendas bolsas de migas de pan,
para darle alimento a las palomas
que en el alba volando vienen, van.

—Abuelita, las palomas no bajan,
abuelita, las palomas no están.
—Les tiraremos, hija, estas migajas,
que a buscarlas, de seguro, vendrán.

—Abuela, las palomas ¿dónde han ido?
No las veo. Ellas ¿dónde estarán?
—Algunas han salido de sus nidos
donde hay polluelos para alimentar.

—Arroja aquí el manjar, en este césped,
y cuando ellas terminen su volar
seguro avistarán estas miguitas,
¡Da por cierto que las encontrarán!

—No siempre el resultado está a la vista,
y aunque no lo veamos, da esperar,
y con fe, seguir mientras optimista:
con confianza, ¡seguro ocurrirá!

Las dos bolsas de migas ya acabaron,
mas, no acaban las aves de volar.
Quedó un blanco maná en el verde pasto
y una niña esperando en soledad.

Cansada de algo que supuso vano
la pequeña se alejó, para jugar,
pero luego volvió, en pocos minutos,
y ya no estaban las migas del pan.

 ©Rubén Sada – 09-11-2012

5 de junio de 2013

Sal del escondite

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SAL DEL ESCONDITE


Te invito a emerger del escondite

sal afuera, donde haya buena luz.
Afuera, donde haya fiesta y convite,
y donde la invitada seas tú.

Da la vida revancha, y da desquite,

y no tienes por qué seguir así.
Acepta lo que ésta te dé y quite,
¡aún así, estupendo está vivir!

Al final, sólo llega quien compite,

claudicar no es la mejor opción.
El fuego intenso todo lo derrite,
la frialdad lleva a desilusión.

¡Ven conmigo! Y en voz alta repite:

“Nada o nadie me va a detener.”
¡Sal afuera! ¡Sal del escondite!
¡Haz brillar sobre ti el sol otra vez!

Copyright © Rubén Sada. 09-10-2010



2 de marzo de 2013

LOS MOTIVOS DEL LOBO de Rubén Darío



LOS MOTIVOS DEL LOBO


de Rubén Darío


El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo.
Rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.

   Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.
Francisco salió;
al lobo buscó en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verlo se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: ¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: ¡Está bien, hermano Francisco!
¡Cómo! —exclamó el santo— ¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor?
¿No has de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde: ¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y a veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco responde: En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
Está bien, hermano Francisco de Asís.
Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.
   Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo: —He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios. —¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.

*

Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus vastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba en las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamás,
como si tuviera
fuegos de Moloch y de Satanás.

   Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.

   Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
—En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote —dijo—, ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
Hermano Francisco, no te acerques mucho...
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
Y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.

El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos...

Rubén Darío