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LA TIERRA (Poema ecológico en dueto con Etel Carpi, poeta de Los Toldos )



POEMA ECOLÓGICO EN DUETO.

LA TIERRA

1) Etel Carpi:

La Tierra clama ¡piedad! desde el Ecuador a los Polos.
Arítmicas convulsiones nacen desde sus entrañas.
Glaciares que se deshielan; ríos oscuros de lodo
entierran toda la vida cuando llueve en la montaña.

2) Rubén Sada:

Siempre y cuando se revierta la actual tendencia malsana
puede existir un mañana con conciencias muy despiertas.
Sembrando con poesía, volviendo a los vegetales,
evitaremos más males e impedir la “fihombrería”.

3) Etel Carpi:

El hombre enfermo viola las leyes de NATURALEZA
contaminando sin mesura mares, ríos y el aire
porque afirma y cree en la eternidad de nuestro PLANETA
pero nada lo salvará si tala sus árboles.

4) Rubén Sada:

Si se tala hay que plantar, forestar purificando,
y me pregunto ‘hasta cuándo’ será el talar por talar.
Hasta cuándo será el mar depósito de petróleo,
y ese hermoso bosque arbóreo se empiece a multiplicar.

5) Etel Carpi:

Es hora de limpiar su sangre de todos los venenos
hemos derramado sin piedad en sus verdes arterias.
¡Basta de bosques talados!, y ¡basta de mares negros!
Aprendamos todos juntos a disfrutar su belleza.

6) Rubén Sada:

Existe sólo una Tierra, y si no la protegemos...
¿adónde más viviremos, si el círculo se nos cierra?
¡Basta ya de polución! ¡Basta de crear daños!
Conciencia año tras año será buena solución.

Autores: Etel Carpi y Rubén Sada.

SALVAJES COMO BESTIAS



Salvajes como bestias

"O vivimos todos juntos como hermanos, 

o pereceremos todos juntos como idiotas"
Martin Luther King. 

Una manada de bestias, la resaca de animales
se desesperan, hambrientas, para devorar la carne.
En una cueva antiatómica ellas buscan refugiarse,
planificando el botín, que mezquinas, se reparten.

Queda ya en la ‘fihombrería’ casi nada de fiambre
y entre ellas se pelean porque todas tienen hambre.
Desean seguir comiendo, desgarrando hasta saciarse,
aquí es la ley del más fuerte, su instinto es fiero y salvaje.

Se perdió la humanidad, la codicia es vergonzante,
la vida no es para débiles, se fueron como sobrantes.
No existen niños que muerdan tanto amargo chocolate,
sólo vive quien mastica el barro con llanto y sangre.

Queda poco, casi nada, en la fiesta de los grandes,
y no alcanza para todos, hay que pelear a matarse.
Es un desfile de bestias, que en crueles atrocidades,
no se dan cuenta que de ésta, no sobrevivirá nadie.

Rubén Sada (12/07/2012)

Nota del autor: Con el término "fihombrería" que utilicé en este poema, contracción de las palabras "fiambre" y "hombre", quiero referirme al método de convertir la carne de los hombres en "fiambres", palabra lunfarda que se refiere a los cadáveres.
Aunque no existe en el diccionario de la RAE, esta palabra fue acuñada por mí, ya que no hay antecedentes en Google de haber sido usada antes por nadie.


CANTO A BELGRANO (Homenaje de Lidia Cristina Lacava, poeta de Neuquén)

poema bandera argentina


CANTO A BELGRANO
NACE EL HÉROE

Magno varón, espíritu elevado.
Quiso ser luz e iluminó la tierra.

Guerrero audaz con alma de labriego.
Ángel caído en campo desolado.

Quiso la Patria tenerlo por dilecto
               hijo del pueblo adusto.
Fuego ignorado animó su alma
y la sublime empresa concedida
    por hado extraño.
Ser el abanderado en suelo que venera
                                      la libertad como conquista.
Sueño de nación pura. Ansia de pura vida.
Majestad descendida a un campo de batalla,
de desigual postura, de aciago signo,
                          para el héroe en lucha.
Búsqueda de verdad en llana estepa,
feraz monte o quebrada, grito al viento.
Aguafuerte vivaz en la Bandera.
Insigne pauta que a seguir llama.
Trompeta que redime de dolor no esperado,
al alma inquieta por hallar el camino.

Oscura ruta, siniestro fin.
Su cuerpo es un dolor que no se acaba
y muestra herida cruel que nadie cura.

Fugaz estrella que el amor persuade.
En sacro suelo su gentil figura
   señala el firmamento.
En él la plena vigencia de la luz
        azul celeste y blanca.
Pendón que espera al caballero ilustre
                    que sea su líder.
Nada más bello que la vista augusta
De un horizonte que es futuro incierto.

-Mi Patria espera y debo responderle.
                           Gime su fuerza heroica.
-Hijo dilecto soy de esta llanura
y estos valles que amé desde que fuera
ojo extendido y oído silencioso.

Cuando supo el destino que fatal aguardaba
santa alegría puso su cara al norte.
En la pelea, encuentro desigual,
más siempre gana “la espada que ala es”.

EXODO JUJEÑO

Insinuado El camino, el iniciado
decide su verdad y vida entera,
fatal entrega al hado que lo guía.
Muerte feroz, plegaria humilde.
Pueblo que emigra en estoicismo.
El mensajero da la nueva de la huida.
El éxodo asimila la palabra
                                          en penoso camino.
La esperanza al final como una rosa.

EL TRIUNFO Y LA DERROTA

En Salta y Tucumán hay buena estrella.
Inconclusa pelea desde las nubes vese.
Vigoroso adalid, en la batalla
rige su luz antigua.
Quizás todos los nombres de guerrero
caberle puedan al hombre que se acerca
a la gloria que escapa de sus manos de niño.

Hora fatal, no importa el resultado.
Perder también es parte de la guerra.
Hora fatal, el genio no reposa.
Duda su sino, pero resurge airosa
la Bandera que orienta, el Norte para el Sur.
                                      Del Sur, el Norte.
Rebaño de dolor es Vilcapugio,
Ayohuma el remate, poco queda.

¡Ay! Dolor que carcome la desgarrada entraña.
¡Ser luz y ni siquiera sentirse iluminado!

HACIA LA MUERTE

¡Oh! Patria que canté desde la cuna,
protegerte quisiera, más la muerte
oscura espera en el camino.

Hacia ella voy, destino, grito ingente…

Nunca mi vida tuvo otro horizonte
que el deber a cumplir, siempre entregado.
¡Oh! Patria adormecida junto a un sueño
que la agonía impide,
que cumpla en esta vida, por lo menos.
No levante el hermano su palabra
en contra de la tierra que lo guarda.
Cobijo dulce de madre bienhechora,
a ti regreso después de magros días
de dolor infinito y honda pena.

Patria que necesito como faro.
Mi muerte está a la vera del camino
sinuoso, que recorrer no puedo.
Piélago solo, desierto inmenso.

Pero es mi Patria y muero
en su glorioso suelo lastimado.
Entrego mi alma a ti. Serás el hecho
de mi melancolía, y tu luz pura
me dará el reposo, postrer sueño.
Partir será quizás como un viaje
cargado de ilusiones animadas,
de mundos redimidos y felices.

Quiero creer, aunque me duela el alma,
que volveré, para mirar el llano;
y los hombres en él, en la faena
orientados al fin por la Bandera.
Signo de sus destinos sin dudar,
guía de sus vidas.
Serena luz que muestra:
                                     El camino en la bruma,
                                     de vano devenir,
                                     en la calma del viejo,
                                     en la gracia del niño,
                                     en la perfecta fe
                                     que Dios en mí dejara.

Patria mía, sé que no ha concluido
la obra encomendada. Siento pena
por tanto desacierto y tanta lucha
con fuerzas extraviadas que me agotan.
Con tanto por gozar; por tanto tiempo
a realizar trabajo en patrio suelo
   y bajo cielo patrio.
LA BANDERA

Bandera nuestra, madre idolatrada
bajo de ti, tu sombra protectora
es consuelo en mi fe y es fe en la vida.
Vida que fuera a la Patria entregada.
Mi amada Patria:
                          Espejo de mi alma
                          que refleja su luz.
                          Espíritu primero.
                          Vives en mi razón.
                          El gran amor que siento
                          me trasciende los tiempos.

EL OCASO

Como celeste lumbre, voy muriendo
apagando la llama de mis horas,
por amoroso afecto acompañadas
en la causa suprema de mi tierra.
Vientos de paz, ansío me acaricien;
aromas dulces aspirar deseo.
Rosa que no marchita, eternizada
cual palabra secreta nunca dicha.
Perenne brillo cuyo fulgor no deja
lugar a ver, amén de su hermosura.

Amaneció y conmigo la certeza
de que sería el postrer, el final día.
Ya no podía seguir, no más jornadas.
Afuera la pasión oscurecida.
Dentro de mí, mi tierra y su destino.

Navegante que solo se hace a la mar.
                                                         Desierto embarcadero.
                                                         Olvido solamente,
                                                         de dolor impregnado.
Quiero gritar, prefiero la pelea
a campo abierto; o algún cielo estrellado,
en que la Cruz del Sur me marque ruta.
No quiero este morir tan en silencio.
Prefiero el llanto, el grito de batalla.
Quiero el dolor de mis paisanos fuertes.
Quiero llevar la limpia escarapela.
Y no temblar ante el cañón que ruge,
y no dudar que estamos combatiendo.
Siento el feroz desgarramiento eterno
de tener que olvidar lo designado.
No más la marcha, el clarín o la carga.
No más la polvareda del infierno.

Mi pensamiento vuela más mi cuerpo
no responde al llamado y queda yerto.
Si puedo dar, que el gran Dios lo permita.
Si puedo hacer, por qué no realizarlo.
Mis ojos secos después de tanto llanto
ciérranse al escenario de la vida.
Voy tras la libertad, bajo su influjo
padezco mi delirio, amarga pena.
Partir, partir en el olvido cierto.
Triste final y triste adiós me esperan.

Por mi Patria veré pasar el tiempo.
Unido a su verdad dejo este sueño.
Envuelto en mi Bandera tan amada
por cielo azul y blanco protegido.
Partir en el olvido inevitable.
Triste final y triste adiós aguardo.                              

Autora:  LIDIA CRISTINA LACAVA (POETA Y ARTISTA PLÁSTICA DE NEUQUÉN - ARGENTINA)



LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO (de Gabriel Celaya)

pluma poeta poesía


LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, 
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, 
fieramente existiendo, ciegamente afirmado, 
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente 
los vertiginosos ojos claros de la muerte, 
se dicen las verdades: 
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas 
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, 
piden ser, piden ritmo, 
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto, 
con el rayo del prodigio, 
como mágica evidencia, lo real se nos convierte 
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria 
como el pan de cada día, 
como el aire que exigimos trece veces por minuto, 
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan 
decir que somos quien somos, 
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. 
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo 
cultural por los neutrales 
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. 
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren 
y canto respirando. 
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas 
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos, 
y calculo por eso con técnica qué puedo. 
Me siento un ingeniero del verso y un obrero 
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta 
a la vez que latido de lo unánime y ciego. 
Tal es, arma cargada de futuro expansivo 
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada. 
No es un bello producto. No es un fruto perfecto. 
Es algo como el aire que todos respiramos 
y es el canto que espacía cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo 
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. 
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. 
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.


Gabriel Celaya

LA VOCACIÓN DEL VERDADERO MAESTRO (Por Eliseo León Pretell)

FELIZ DÍA DEL MAESTRO.
FELIZ DÍA, MAESTRAS

maestra+maestro

LA VOCACIÓN
DEL VERDADERO MAESTRO


Autor: Eliseo León Pretell
*Poeta peruano
“Ciudad Satelital”
Houston Texas, EE. UU.

Por vocación temprana  y decisión divina,
pensando en Dios se inclina, esperanzado avanza.
Se nutre, se cultiva
cual la joya más fina,
mirando su colina,
con fe, amor y esperanza.
***
Convencido en su mente busca sin más tardanza,
la luz de la enseñanza, para abrirse el camino.
Son los libros su arado
que lleva a la labranza,
seguro así se lanza…,
en pos de su destino.
***
Con corazón de artista ve un mundo cristalino,
la fe hace un remolino, en su alma misionera.
Se aferra a la mancera
de su quehacer divino,
no habrá piedra ni espino,
en su pasión entera.
***
Mira bien la besana, ya no es una quimera,
diligente se esmera con ahínco y paciencia.
Sin temores ni miedo
va al plano y la ladera,
sabiendo que es primera,
la sagrada docencia.
***
Aquí en esta tarea se sufre más la ausencia,
y no hay correspondencia de lujos ni dinero.
El pueblo, sus alumnos
le otorgan la excelencia,
la santa providencia…,
la reconoce entero.
***
Para el ducho maestro, no hay calor ni aguacero,
conoce el derrotero…, de su estrella soñada.
En sol de un medio día,
o en el frío de Enero,
siempre llega primero,
como nueva alborada.

Eliseo León Pretell

E-mail: ellepre@yahoo.es

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