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5 de marzo de 2017

MATE AMARGO


MATE AMARGO

 “En tu pancita verdosa, cuántos paisajes miré,
cuántos versos hilvané mientras gozaba tu amargo,
cuántas veces te hice largo y vos sabías por qué”.
(“Mi viejo mate galleta” - José Larralde).


Cuando escucho la injusticia
cesa el silencio que aturde,
y mi décima un plan urde
y otra denuncia propicia.
Pues mi espinela acaricia
a todo el que se halle exánime,
mi apoyo va siendo unánime
al yerbatero sufrido,
y al lado del oprimido
no puedo ser pusilánime.

Rostro asado, lomo, ardor
del fuerte sol misionero,
triste anda el tarefero, ([1])
lleno de rabia y dolor.
Cosecha hoja y sudor,
yerba verde, tierra roja, ([2])
el cielo en sus ojos moja ([3])
tomando su mate amargo,
pues cada mes es más largo
y tiene la panza floja.

Por cumplir con su faena
tan dura como su raza,
deja a su esposa en la casa,
y a sus niños con la pena.
El estómago le truena
mientras bien alto el carancho
en un cheque pone el gancho
y lo hace esperar seis meses, ([4])
mientras flaquean sus reses
sacrificio y zafarrancho.

Tanta espera le exacerba
llanto del urutaú, ([5])
canto triste del mensú, ([6])
y aunque es toro no se enerva.
Su tesón de brazo y yerba
como cosechero embate,
cada kilo es su ‘kilate’,
absurda es esta bebida:
que la yerba, que da vida
sea la misma que lo “mate”.

¡Qué amarga está la tarefa ([7])
por la ruin explotación!
Y la insensible nación
ve en la codicia a su jefa.
Sólo brilla la cenefa, ([8])
que da valor a las marcas
que van llenando las arcas,
como era en el medioevo,
y el peón es carne y sebo
para engorde de un monarca.

¡Arriba los tareferos
de los montes de Misiones!
¡Que sean sus plantaciones
más valiosas que el dinero!
¡Arriba los cosecheros
y que no se los expulse!
¡Que lo amargo sea dulce
y tornen miel lo salobre!
¡Apoyemos al más pobre!
¡Que la dignidad lo impulse!

Cuando pienso con mi amargo,
ruego este pobre responso
por el que sufre a lo bonzo
sobreviviendo en letargo.
Te lo pido como encargo,
pues, si ante lo injusto callas,
si en la poesía no hallas
glosario que ante el bien marche,
la dignidad será el parche
que desinflan los canallas.

Rubén Sada. (05/03/2017)




[1]) Tarefero. En Misiones (Argentina) designa a una persona que cosecha artesanalmente la yerba mate.
[2]) Tierra colorada. Es un tipo de suelo considerado como el más fértil del mundo por su alto contenido de nutrientes para plantas y árboles de gran demanda nutricional. Su principal característica es su color colorado inconfundible, debido a la presencia de minerales de laterita, especialmente el hierro. En la Argentina abarca la totalidad de la provincia de Misiones, y la región noreste de la provincia de Corrientes, regiones donde se cultiva la yerba mate.
[3]) La provincia de Misiones tuvo un gran arribo de población europea, propiciado por el gobierno local. Miles de inmigrantes de razas europeas se asentaron hace un siglo para trabajar como agricultores. Estos se caracterizaban por su piel, ojos y cabellos claros.
[4]) La raíz del conflicto de los yerbateros tareferos, se resume en que les pagan la mitad de lo acordado por la Ley N° 25.564, con cheques a seis meses. En un documento titulado "Someter, empobrecer y expulsar de la tierra", el Movimiento Agrario de Misiones (MAM) denuncia el modelo impuesto a miles campesinos "por las empresas yerbateras", que manejan el precio pagado a los productores como "variable de ajuste para poder seguir manteniendo las ganancias de unos pocos". Esto está logrando el éxodo masivo de los pequeños agricultores a las grandes ciudades, y es el método elegido para que las grandes empresas se queden con sus tierras, comprándolas por monedas.
[5]) Urutaú. Ave nocturna, que habita en montes y selvas, conocida por su canto similar a un llanto lastimero.
[6]) Mensú. Persona que trabaja en el campo, especialmente en los yerbatales del nordeste argentino.
[7]) Tarefa. Término portugués que significa “tarea”. Se refiere a las plantaciones de yerba mate.
[8]) Cenefa. Banda con dibujos repetidos que se coloca como adorno a lo largo de una cortina, pared o techo.

4 de septiembre de 2014

ESPÍRITU (Poema contra el materialismo, escrito por Rubén Darío a Enrique Guzmán)


ESPÍRITU

A Enrique Guzmán

¡Materialismo!... La moderna ciencia 
de su ser lo desprende, 
infundiendo pavor a la conciencia 
por doquiera se extiende...
   Se extiende, pero no llevando vida, 
que su seno está yerto; 
se extiende como la ola corrompida 
que vaga en el mar muerto.
   Es torrente de hiel que ahoga y abrasa 
a la razón humana; 
que entre los sueños de la vida pasa 
como una sombra insana.
   Deja el mar que un momento su miseria 
vuele a Dios que le atrae; 
pero al golpe infernal de la materia, 
de los cielos se cae.
   El pensamiento, eterna maravilla, 
que el alma mira absorta, 
es tundido a la llama de una hornilla, 
dentro de una retorta.
   Sentir y amar, alientos que palpitan 
en el pecho convulso, 
son dos chispas que chocan y se agitan 
al eléctrico impulso.
   ¡Comed! ¡Bebed! El cielo se derrumba, 
y tras la losa helada, 
más allá de lo oscuro de la tumba, 
sólo reina la nada.
  ¿Dios?... Ya cayó de su elevado trono; 
ya se hundió su palacio... 
Le reemplazan el ázoe y el carbono; 
el tiempo y el espacio.
   ¡Horror! ¡Horror! Avanza este torrente... 
¡Su impulso detened!... 
¡Se ahoga el alma en la atmósfera candente! 
¡Tiene sed!... ¡Tiene sed!
   Contemplad ese impulso rudo y fiero; 
apagad esa hornilla, 
o bajad a Jesús de su madero, 
y escupid su mejilla.
   Contened, por favor, la fuerza bruta 
de ese inmenso torrente, 
o a Sócrates quitadle la cicuta, 
y abofetead su frente.
   ¡Horror! ¡Horror!... El hombre exhala un grito 
al ver que Dios se esconde; 
y pregunta por él a lo infinito, 
pero éste no responde.
   Dirige al cielo su palabra fría, 
y de vigor desnudo, 
su palabra se pierde en el vacío, 
porque el cielo está mudo.
   Lleno de miedo y de dolor profundo, 
al mundo habla un instante;
pero al fijar sus ojos en el mundo, 
ve la hornilla chispeante.
   Oye el sonido que en agudo tono 
da la fragua que chilla, 
y el espíritu mira entre el carbono, 
fundiéndose en la honilla.
   ¡Mefistófeles! —grita el hombre airado. 
¡Mefistófeles cruel! 
¡Genio eterno!... Gigante dibujado 
por lírico pincel.
   Mefistófeles cruel: dime, te ruego, 
¿dónde hallo al Dios que brilla?...
Y ve una roja masa junto al fuego 
de la chispeante hornilla.
   Mefistófeles cruel: dime tú, ¿dónde 
hallo alma, hallo razón?...
Y la chispeante hornilla le responde 
con sorda confusión.
   ¡Horror! ¡Horror! ¡Avanza este torrente!... 
¡Su impulso detened!
Se ahoga el alma en su atmósfera candente... 
¡Tiene sed!... ¡Tiene sed!
   Allá viene entre nieblas dilatadas 
horrenda procesión... 
Son momias que se mueven agitadas 
en sorda confusión.
   Cantan al son del mazo que martilla 
la caída de Dios;
y en derredor de la candente hornilla 
soplan de dos en dos.
   Mefistófeles: deja tus carbones...
dame agua: tengo sed... 
Contempla cómo soplan los tizones 
las brujas de Macbet.
   ¡Tengo sed del espíritu gigante, 
Mefistófeles cruel!...
Y contempla la hornilla chispeante 
brillar delante de él.
   ¡Corre el hombre!... Por fin el cielo clama 
por la segunda vez:
¡se extiende ante su frente hermosa llama!
¡Tiembla el cielo a sus pies!
   ¡Es que Dios no ha caído! ¡Refulgente 
se mira en su palacio! 
Y es eterno, sublime, omnipotente, 
en tiempo y en espacio.
   Mira el hombre la aurora que le halaga, 
y que en el cielo brilla, 
y contempla también cómo se apaga 
el fuego de la hornilla.
   Y revestido de celestes galas, 
envuelto en luz bendita, 
el espíritu vuela con sus alas 
por la escala infinita.
   Ya hay vida en las estrellas, en los soles; 
ya se mira extendido 
entre nubes y bellos arreboles, 
progreso indefinido.
   Ya la vida del hombre no es un mito; 
no es fósforo y carbón. 
Hay un espacio espléndido, infinito... 
¡Hay alma y corazón!
   ¡Ya no se forma en hornos el talento! 
¡Ya no es débil cristal!... 
¡Ya bulle con ardor el pensamiento! 
¡Ya existe el ideal!
   Ya la ley de las almas nos gobierna; 
ya se canta victoria... 
La vida del espíritu es eterna... 
¡Hosanna!... ¡Gloria!... ¡Gloria!...

Rubén Darío (Poemas de juventud)