*[1]* Fui granito en las montañas, entre soledades grises, pero un trueno dinamita me partió en mil cicatrices. Hoy me pisa mucha gente, motos, coches y remises, y aunque soy un caradura, hago las calles felices.
*[2]* Hoy domingo estoy de fiesta, oigo música de tango, ya se escucha un son de orquesta, sacan chispa unos zapatos. Me convierto en una pista, y aunque nadie a mí me nombra, soy el teatro del artista: un adoquín en la sombra.
*[ESTRIBILLO]* Lava la lluvia mi cara, mi calvicie es un espejo, donde brillan las estrellas con sus noches y reflejo. Que me llamen desparpajo, que me digan desparejo, tengo historias, tengo arrugas, cuentan la verdad de un viejo.
*[3]* Ya aguanté pesadas cargas y los cascos de caballos, castigáronme con ruidos los feriantes y sus carros. Si mi trono es de humildad en un callejón barato ¡Prémienme con perlas blancas, ramas del palo borracho!
*[4]* Aunque es poco lo que valgo no me digan que soy lastre, y acomódenme parejo como una pieza de encastre. No se olviden lo que sirvo, peor el barro y el desastre, y las calles yo las visto más que el corte de un buen sastre.
*[ESTRIBILLO]* Lava la lluvia mi cara, mi calvicie es un espejo, donde brillan las estrellas con sus noches y reflejo. Que me llamen desparpajo, que me digan desparejo, tengo historias, tengo arrugas, cuentan la verdad de un viejo.
[PUENTE] Soy la base del camino donde se sostienen sueños, el sustento de un destino de mil obreros porteños. Los taladros me lastiman y el silencio de mi grito canta en rústicas penumbras los secretos infinitos.
*[ESTRIBILLO]* Lava la lluvia mi cara, mi calvicie es un espejo, donde brillan las estrellas con sus noches y reflejo. Que me llamen desparpajo, que me digan desparejo, tengo historias, tengo arrugas, cuentan la verdad de un viejo.
*[CODA]* Veo de aquí pasar la vida y mi poema la nombra, soy solamente una piedra, un adoquín en la sombra.
[verse 1] Un paisaje fantasmal se apoderó del país, mientras un capote gris viste al orbe terrenal. Los valores del fangal han embarrado a mi gente, la estafa Ponzi es frecuente, mientras la mentira reina y el latrocinio despeina calles de un amor ausente.
[verse 2] Presencio aceras heladas y blancas de soledad, una selva es mi ciudad con mil almas desalmadas. Homeless en calles cortadas y otros duermen bajo un puente, sin el techo de un pariente la noche los va cubriendo, con tristeza están sufriendo calles de un amor ausente.
[chorus] Está duro el empedrado y el frío adoquín se siente, mientras llora un jubilado calles de un amor ausente.
[verse 3] Bajo niebla sepulcral grita un silencio que aterra, aunque en el Plata no hay guerra, hay que batallar igual. Lágrimas de ajenjo y sal y migajas en el diente van formando el ingrediente que aproxima la explosión mientras tose mi pulmón calles de un amor ausente.
[verse 4] Es la hiel de la tiniebla una incomprensión que arropa, ya ni alcohol tiene la copa que al bolsillo lo despuebla. Mezcla de cartón y niebla se descuelga de su frente, y el huevo de la serpiente va gestando su eclosión, angustia y desolación, calles de un amor ausente.
[chorus] Está duro el empedrado y el frío adoquín se siente, mientras llora un jubilado calles de un amor ausente.
[verse 5] ¿Cómo poder meditar cuando el maxilar rechina? La zozobra que asesina no permite continuar. Un candil en el altar es este verso insurgente, que derramo en la vertiente del momento cotidiano, mientras lamenta mi mano calles de un amor ausente.
[verse 6] Con el pulso tembloroso mi rapsoda traza espinas, y en solitarias esquinas un brumal celaje esbozo. Queda apenas el carozo de una pasa que silente, se arruga muy de repente mientras espera el final, la acuarela fantasmal: calles de un amor ausente.
[chorus] Está duro el empedrado y el frío adoquín se siente, mientras llora un jubilado calles de un amor ausente.
[verse 1] Un empedrado de antaño, que el tiempo lo fue puliendo, las calles que van muriendo junto a su policromía pintada en dulce poesía orgullo de aquel ayer, adosada en todo haber como una herencia de vida.
Ya no se ven más las chatas rodar por el empedrado, ni el organito plantado en su tarde musical. Los pebetes en su sal rodeando aquella sonora, expectantes a la hora se juntaban a escuchar.
[chorus] Todo, todo ya se fue, quedó colgado al olvido, junto a la arena se ha ido, solo queda recordar... ¿Cómo poder olvidar esta herencia del pasado, este recuerdo clavado? ¡Las calles del arrabal!
[verse 2] Qué hermoso fue el tiempo aquel, esas calles de arrabal, las damas con el percal cruzaban con fina estampa, y el piropo que reinaba del caballero elegante, al paso del inquietante taconear de las muchachas.
Los almacenes de barrio, el farolito, el café, llora un tano en su vejez encurdelado a un recuerdo, ya todo quedó desierto, el taquito militar, y esa flor en el ojal, sombrero, faja, y pañuelo.
[chorus] Todo, todo ya se fue, quedó colgado al olvido, junto a la arena se ha ido, solo queda recordar... ¿Cómo poder olvidar esta herencia del pasado, este recuerdo clavado? ¡Las calles del arrabal!
[verse 3] Los patios del corralón con sus erectos candiles, alumbrando a bailarines, y al son del fueye el fervor, el ritmo de ese fulgor con arpegios orilleros, y en el bajo los malevos jugándose por su amor.
El tira tocando ronda como un arrullo de barrio asegura al vecindario su presencia noche y día como un matiz de porfía recorriendo el arrabal, que entre puerta viene y va chapaleando la neblina.
[chorus] Todo, todo ya se fue, quedó colgado al olvido, junto a la arena se ha ido, solo queda recordar... ¿Cómo poder olvidar esta herencia del pasado, este recuerdo clavado? ¡Las calles del arrabal!
Tango que me hacés felíz, cuando siento esos acordes por tu música que absorbe el genuino sentimiento, de aquel que en todo momento este derrotero marca, lo rico de la alabanza, lo pobre del casto acento.
Humildes son los comienzos, dura la senda emprendida, pero esa flama encendida, alguna vez censurada, no lograron apagarla o arrancarla de su seno, y en virtud signó ese empeño hasta arraigar su portada.
[estribillo] Por eso me hacés feliz, sino que lo diga el mundo, tu rodar meditabundo apasiona continentes, con el arrullo perenne de un errante peregrino y orgulloso por tenerte, te llaman tango argentino.
[interludio] [estrofa 2] Naciste en el arrabal, en el bajo, en las orillas y te abrazaron las minas en los patios de ladrillos bajo aquel farol prendido, alumbrando a kerosén mientras que allá en el trocén la opulencia pegó el grito.
Hace ya muchos deseños nació la luz del legado, desde entonces te llamaron por magos en la creación como tango que es tesón, pena, quietud, alegría, misterio, amor, porfía, e identidad de nación.
[estribillo] Por eso me hacés feliz, sino que lo diga el mundo, tu rodar meditabundo apasiona continentes, con el arrullo perenne de un errante peregrino y orgulloso por tenerte, te llaman tango argentino.
[interludio] [estrofa 3] Tango sos depositario en la sanguínea emoción, con genuina tradición copaste al globo de afecto representando a lo nuestro cual bastión de noble raza y entre cortes y quebradas arengando tu dialecto.
Te bautizaron las dagas en manos de corajudos, cicatrices que al desnudo quedaron marcando un tiempo, mas titilan viejos vientos de lo que ayer fue el repecho, y hoy en bajada ese trecho se viste de frac tu acento.
[estribillo] Por eso me hacés feliz, sino que lo diga el mundo, tu rodar meditabundo apasiona continentes, con el arrullo perenne de un errante peregrino y orgulloso por tenerte, te llaman tango argentino.
[interludio] [estrofa 4] Sobre el Río de la Plata, al pie de nuestra ciudad un bagaje de equidad con rimas, versos, y sones boyan las viejas pasiones del Buenos Aires de ayer, conglutinan nuestro haber con futuras precisiones. Para qué seguir mis rimas y más versos desatados si infinitos son tus lazos que tallan como un cincel, con tu artesano saber, lo corona una sonrisa eterna como nodriza, ¡la de don Carlos Gardel.
[puente] Este es mi humilde tributo por la herencia recibida, si el tango es la vida misma desde el tallo a su raíz, por eso me planto aquí y agradezco sus lecciones e inmerso a esos fragores me motiva a ser feliz.
[estribillo] Por eso me hacés feliz, sino que lo diga el mundo, tu rodar meditabundo apasiona continentes, con el arrullo perenne de un errante peregrino y orgulloso por tenerte, te llaman tango argentino.
AUTOR: JORGE DE LOS ANDES. INTÉRPRETE: IGNACIO ARMANDO (TANGO ARGENTINO)
Vayan abriendo la cancha que el resongo de una orquesta en la portada comenta su longánimo existir... De fondo llora un violín acicalando profundo arpegios meditabundos que nunca habrán de morir.
¡Sí señores! Es el tango la música identidad, ella apunta esa verdad, penas, rencor, y alegrías... La verdadera poesía adosada en cada ser, por eso supo crecer en sus vestes con porfía.
[chorus] Es un étnico existir, un mandato a flor de piel, como el golpe de un cincel de aquel artista que avanza, y es por eso más se ensancha, más y más en su incremento, y como un vital acento ¡vayan abriendo la cancha!
[verse 2] La magia hizo su efecto por los notables creadores, trasnochados soñadores abrazando tantos sueños; perseverando ese empeño prosiguieron su atenuante dejando la voz cantante a través de los decenios.
Nació con el arrabal sobre el río de la Plata bautizado con las dagas de los taitas orilleros, con los tiras, los malevos en los patios de ladrillos con candiles encendidos y el mutis de sus acervos.
[chorus] Es un étnico existir, un mandato a flor de piel, como el golpe de un cincel de aquel artista que avanza, y es por eso más se ensancha, más y más en su incremento, y como un vital acento ¡vayan abriendo la cancha!
Y se instaló en la ciudad como música oficial, seguido en su eco triunfal atesoró continentes... Por todo el mundo latente pregonó con su adjetivo nuestro tesoro nativo ¡la herencia más resurgente!
[chorus] Es un étnico existir, un mandato a flor de piel, como el golpe de un cincel de aquel artista que avanza, y es por eso más se ensancha, más y más en su incremento, y como un vital acento ¡vayan abriendo la cancha!
¡Cuánto tiempo! Hago el balance, para que me alcance este atardecer. La noche va crujiendo en unos pasos, tuve mil fracasos, tropiezo y desdén.
Adioses descosidos en el alma, monedas de calma de amargo dulzor. Y en ese despilfarro de cariño se gastó mi niño, su tonto amor.
[estribillo] Despilfarro, cuánta inocencia tiré por la ventana. Despilfarro, no puedo volver a la mañana. El tren va hacia adelante, y ya no tengo plata, gasté toda ilusión y al pie del terraplén me anuncia el tren que está próxima la última estación.
Gasté mi vida en abrazos y di errados pasos llenos de dolor, la culpa es del almanaque que hoy me canta jaque en un bandoneón.
[estribillo]
Despilfarro, cuánta inocencia tiré por la ventana. Despilfarro, no puedo volver a la mañana. El tren va hacia adelante, y ya no tengo plata, gasté toda ilusión y al pie del terraplén me anuncia el tren que está próxima la última estación.
El tren va hacia adelante, y ya no tengo plata, gasté toda ilusión y al pie del terraplén me anuncia el tren que está próxima la última estación.
Despierta un nuevo otoño que se oxida en mí, renace un día más de plomo y lluvia gris, y van crujiendo tras mis pasos ecos tristes de fracasos, de un ayer, de inciertos mundos. Ya no hay sol.
Por mil calles solitarias una voz me grita "adiós", en bares del olvido, me lastima el bandoneón. En cada esquina se hacen trizas hojas de mi voz, recuerdos de un lamento de los tiempos de un otoño y su sol-do.
En un restaurante céntrico que se llama “Dominós”, estaban tres cocineros hirviendo un poco de arroz. El menú de la jornada era un pescado español con especias y azafrán vuelta y vuelta al asador. Unos músicos tocaban el violín y el bandoneón, mientras la gente esperaba con una impaciencia atroz. “¡Pronto estará la comida!”, gritó el master chef, veloz, y arengaba a que los músicos distrajeran la atención. Pero el público ya inquieto seguía en la petición, ¡pues se moría de hambre y ni una guarnición! Más músicos se sumaron: tres guitarras y un tambor. El asunto fue hacer ruido y causar más distracción. Al final los cocineros se unieron a la función y empezaron a bailar con fiesta en cada rincón. El humo empezó a llenar asfixiante ese salón, pescado, arroz se quemaban y el menú se calcinó. Los famélicos clientes huyeron en un complot porque el humo los ahogaba y les cortaba la voz. Y así terminó la historia: Todo el mundo se quedó sin comer y el restaurante al poco tiempo cerró.