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COPLAS CON SABOR A PIZZA (Contrapunto con Edgardo Laluz, payador de Lezama)



COPLAS CON SABOR A PIZZA


—Edgardo Laluz—
Hay una gran diferencia
entre su copla y la mía,
su copla tiene poesía,
la mía, casi inconciencia.
Su copla tiene experiencia,
la mía escaso argumento,
su copla tiene talento,
la mía poco cartel,
usted plasma en un papel,
mis coplas las lleva el viento.

—Rubén Sada—
Salen a volar al viento
como pájaros, las coplas,
se alzan al aire, que sopla
y aunque se escapan, las siento.
Pero tengo un sentimiento
de quererlas atrapar,
las quiero en jaula enjaular
y que adornen mi vergel,
y si están en mi papel…
¡las volveré a oír cantar!

—Edgardo Laluz—
Suelte sus coplas al viento,
nunca las tenga encerradas,
las coplas de Rubén Sada
no las manean los tientos.
Expresan sus sentimientos
cuando salen en su viaje,
se pierden en el celaje
y roban en sus albores
el perfume de las flores
pa’ soltarlo en el paisaje.

—Rubén Sada—
Si mi copla verbalizo
se llena mi boca de afta,
pero mi tanque de nafta
lleno, en la mente diviso.
Por eso es que yo preciso
gastarme ese combustible
escribiendo, en lo posible
porque esto es lo que me gusta,
perder mis versos me asusta
y es, si se vuelan, horrible.

—Edgardo Laluz—
Me gusta la copla libre
como el pájaro cantor,
como un relincho de amor
que hace que mi oído vibre.
No hay quien se desequilibre
ante tremenda verdad,
es eterna lealtad
cuando sale y se completa,
del corazón del poeta
y gana su libertad.

—Rubén Sada—
Copla, tarea fantástica
para uno expresarse libre,
copla de grueso calibre
echa a la corrupción, drástica.
También hay copla entusiástica
que te saca una sonrisa,
copla en métrica precisa,
copla gauchesca, humorística,
rica en arte, copla artística,
más rica que buena pizza.

—Edgardo Laluz—
¡Se me fue por la comida!
Y ya me está dando hambre.
Mis tripas son como alambre,
ya las tengo retorcidas.
Yo le doy la bienvenida
A su verso de alta escuela,
pínteme con su acuarela
si a mi pedido se acopla,
y prepáreme una copla
que sea de mozzarella.

—Rubén Sada—
La copla de mozzarella
es la copla más poética,
alimenta la genética
y ejercita boca y muelas.
Es copla que me consuela
cuando mi alma gime y llora,
la que mi cuerpo atesora
y a mi mente es muy profusa,
que inspira la mejor musa:
¡una “muzza” inspiradora!

—Edgardo Laluz—
Me gustó dejarle el pie
para un remate certero,
y se metió al entrevero
como es costumbre en usted.
Y como le tengo fe
le confío mis renglones,
pa’ que en sus inspiraciones
a su “muzza” le proponga
una décima en milonga
de jamón y con morrones.

—Rubén Sada—
Difícil lo que me impone,
desafío gastronómico,
el entrevero agronómico
de jamón y con morrones.
Grande de ocho porciones…
¡marche una copla “especial”!
que acompaña a una “Cristal”
en nuestras copas servidas,
brindemos por nuestras vidas
con un verso decimal.

—Edgardo Laluz—
Anoche, mientras dormía,
soñé coplas en mi mente,
¡brotaban como un torrente
con su dulce melodía!
En un corral las tenía
y al quererlas entablar,
ya no las pude encontrar,
no había quedado ninguna,
y me confesó la luna…
¡que habían echado a volar!

—Rubén Sada—
A mí también me ha pasado,
¡usted y yo somos iguales!
El subconsciente a raudales
fabrica versos rimados.
Es triste cuando, olvidados
nos dejan, de forma cruel.
Si uno a la poesía es fiel,
¿por qué ella quiere escapar?
Para poderla atrapar
a mano: ¡lápiz/papel!

—Edgardo Laluz—
Por las coplas que le cuento
y describo en mi relato,
le via’ pedir un barato,
es amigo y lo descuento.
Por eso pongo el acento
de buscarlas con empeño,
me dijeron lugareños
que las tiene embozaladas
el paisano Rubén Sada,
allá en los pagos quilmeños.

—Rubén Sada—
Quilmes, amigo y hermano,
saluda al pago Lezama.

—Edgardo Laluz—
Hoy se ha encendido otra llama 
para entibiar dos paisanos.

—Rubén Sada—
Las coplas en nuestras manos
perfumaron como nardos

—Edgardo Laluz—
y crecen como los cardos
de la amistad al vaivén…

—Rubén Sada—
coplas de Sada Rubén
con las de Laluz Edgardo.


Contrapunto por Facebook de los autores Edgardo Laluz y Rubén Sada. 29-11-2015




EL BRUTO Y LA DAMA (Contrapunto humorístico)

Contrapunto entre Delia Arjona y Rubén Sada




EL BRUTO Y LA DAMA

— (Delia) —
¿Puedo pedirte un favor?
Comer el dulce del tarro
con los dedos, es bizarro,
¡con la cuchara es mejor!
Enseñarte a ser “señor”
es lo que siempre he intentado,
más prolijo y educado,
para ser un “caballero”.
Por eso es que te sugiero
¡no seas bruto y descuidado!

— (Rubén) —
A la historia retrocedo:
Antes que se inventara
el cuchillo o la cuchara
lo más rico eran los dedos.
Comer con mis manos ¿puedo?
La tierra nutre cutículas
con vitaminas agrícolas.
Minerales ingerir
me hace de veras, sentir
un verdadero “terrícola”.

— (Delia) —
¡No seas guarro, amorcito!
Se inventaron los cubiertos.
En comer serás experto
¡y muy bien educadito!
Otra cosa solicito:
ya no te limpies los dientes,
no delante de la gente,
¡cuánta vergüenza que siento!
para mí es un sufrimiento
verte con escarbadientes.

— (Rubén) —
Esto sí es buena invención
para higienizarme el buche,
de esos molestos peluches
que arruinan la digestión.
Pero si hay prohibición
de que me escarbe los dientes,
para ahorrar escarbadientes,
y el usarlos te joroba,
las pajitas de la escoba
serán los equivalentes.

— (Delia) —
Nuevamente te repito
¡esto es cuestión de modales!
Y cuando hacemos sociales
serás todo un señorito.
Que no se ve muy bonito,
la gente queda mirando,
cuando empezás eructando
con un sonido tan fuerte,
y que a nadie le divierte
¡se nos quedan observando!

— (Rubén) —
Quiero ser un señorito,
mas no lo puedo evitar,
pero es que al no convidar 
tengo en la panza un sapito.
Las brisas, leves vientitos
que me están inflando el cuajo,
buscarán cualquier atajo,
y excusame esta diatriba,
si no salen por arriba
saldrán con fuerza de abajo.

— (Delia) —
¿Vez lo que te estoy diciendo?
Esos vientos horrorosos,
para nada silenciosos,
¡que ya los estoy sintiendo!
Quiero que vayas sabiendo,
aprender buenos modales,
los aseos personales
es mi deseo que cuides.
Que tus medias no descuides
¡dañan mis fosas nasales!

— (Rubén) —
El agüita hay que cuidar,
porque es cara y escasea,
quien la gasta o mal emplea
¡se vuelve luego a ensuciar!
¿Por qué me voy a bañar
si el ahogarme me aterra?
Por el agua habrá una guerra
con bombas y mucho ruido,
debido a esto la cuido...
porque yo “amo a mi tierra”.

— (Delia) —
Debo levantar persianas,
que se vayan los olores,
son muy fuertes tus sudores
¡Tengo que abrir las ventanas!
Lo bueno de las mañanas,
el café bien calentito,
con el pan bien tostadito,
que me traés de inmediato,
lo positivo rescato,
¡qué desayuno exquisito!

— (Rubén) —
Perfecto, a desayunar,
pasándole lengua al plato,
chuparse el dedo es sensato,
si es exquisito el manjar. 
Luego al final, a eructar
con un gigantesco eructo,
que salga por el conducto
todo lo sucio, lo insano,
y lavarse bien las manos,
como dama y como bruto.


Autores: Delia Arjona y Rubén Sada

LA SUEGRA (Payada satírica con Edgardo Laluz)


—Edgardo Laluz—
¡Muy buen día Rubén Sada!
Hoy voy abrir la ventana,
es una linda mañana
pa’ la copla improvisada.
Siguiendo por la pisada,
tejiendo algún decimal,
si es que usted me tira un pial
capaz el día me alegra,
le cantamos a la SUEGRA:
¡ese ser tan especial!

—Rubén Sada—
El tema, ¡qué bien! Me alegra,
le doy reconocimiento
porque créame, no miento,
fue ella mi única suegra.
Mi homenaje aquí se integra
con otro que toma encuadre,
y es que estos versos, compadre,
hasta el cielo me emocionan…
¡Mi suegra: buena persona,
buena esposa y buena madre!

—Edgardo Laluz—
Yo aunque nunca fui un galán
supe tener varias de ellas,
y tranqueando en esa huella
desmonté en más de un zaguán.
Y aunque nunca fui un "don Juan"
acá una duda me aqueja,
hoy mi verso lo refleja
y en pensamientos me agobio:
Pa’ mí me ponía de novio…
¡pa’ estar cerca de las viejas!

—Rubén Sada—
Hombre de mucha experiencia
ha resultado Laluz,
ha cargado con la cruz
del noviazgo, qué gran ciencia.
Quizá en su noble conciencia
también quiera agradecer
lo que tuvo que aprender
con tanto lío y desmadre,
toda suegra antes fue madre
y antes de eso, mujer.

—Edgardo Laluz—
La actual está bajo tierra,
ya no se ven sus albores.
Yo a veces le llevo flores,
uno a los lazos se aferra.
Solo el pensarlo me aterra,
siento un dolor espontáneo
que me atraviesa hasta el cráneo,
pero esa es su voluntad…
¡Trabajar en la ciudad
manejando el subterráneo!

—Rubén Sada—
Tiene prensa tan proterva
la de Bonafini Hebe
por hablar lo que no debe
y escucharla me exacerba.
Su discurso sí que enerva
y por eso, no me callo,
sugiero cambiarle el sayo
y en vez de “Madres” y “Abuelas”
le otorgue el pueblo secuela:
“Suegras de Plaza de Mayo”.

—Edgardo Laluz—
Yo a ella en una ocasión
le pregunté, pa’ saber…
¿qué animal gustaría ser?
¿cree en la reencarnación?
—Sí— me dijo de un tirón,
—¡sería volver a vivir!—
Y me expresó en su sentir:
—Vívora, para picar—
y ahí le tuve que aclarar:
—¡No! No vale repetir.

—Rubén Sada—
Suegras hay de toda entraña:
avispa, garza, gorriona,
gata, tigresa, leona,
rata, víbora o araña.
Cada cual tiene sus mañas:
“a su yerno aconsejar,
a su hija cuidar y hablar”,
siempre debemos ser cautos:
las suegras, como los autos,
hay que saber manejar.

—Edgardo Laluz—
Con una que conviví
tuvimos una ocasión,
una grave discusión
y por eso le advertí:
—Usted, suegra, para mí
es una madre y anote,
discúlpeme que me brote,
pues me pone como brasa
que me agarre la tenaza
pa’ depilarse el bigote.

—Edgardo Laluz—
Un negro me contó cuando
hace de esto varios años
su suegra se metió al baño
justo que estaba orinando.
Se quedó tartamudeando
y aunque al final se reintegra,
de contarlo no se alegra,
la situación la atormenta
pues todo el barrio comenta:
la vieja “se las vio negras”.

—Edgardo Laluz—
Pa’ el amigo Rubén Sada
cercenado en su expresión,
con modesta inspiración,
va mi copla improvisada.
¡Taba linda la topada!
Con humor y sentimiento,
y con débil argumento
el verso se desintegra,
y a Hebe como a la suegra…
¡se la llevaron los vientos!

—Rubén Sada—
En décimas compartidas
ya nos vamos saludando…

—Edgardo Laluz—
yo lo sigo, improvisando:
¡Soy también de la partida!

—Rubén Sada—
La suegra quedó ofendida
y nos apagó la luz…

—Edgardo Laluz—
¡Y Hebe se hace la cruz
por derrota no esperada!

—Rubén Sada—
Brilló en Quilmes Rubén Sada,
brilló en Lezama Laluz.



LA RISA ES MEDICINAL


Consigna: Repetir Versos Nº 3, Nº 7 y pie. (Décimas asonantes)

LA RISA ES MEDICINAL

Hoy me vine caminando 
porque la calle está dura.
En la casa e’ la cultura,
cuando me iba acercando,
mucha risa iba escuchando,
clima festivo y jovial,
la risa es medicinal,
y no supe bien por qué,
al acercarme escuché:
ja, ja, ja - ja, ja, ja, ja.

Relatos que son un chiste
Carlitos daba lectura,
en la casa e’ la cultura,
no existe la mueca triste.
Carlitos es un despiste
cada página es genial,
la risa es medicinal,
estamos de parabién,
con Sorini y Bolú...men
ja, ja, ja - ja, ja, ja, ja.

Una fiesta parecía,
cada sonrisa era pura,
en la casa e’ la cultura,
todo era algarabía.
Contagiaban la alegría,
una terapia vital,
la risa es medicinal,
y yo me fui contagiando,
mientras seguía escuchando:
ja, ja, ja - ja, ja, ja, ja.

Yo, que río de mí mismo,
y me gusta la escritura,
en la casa e’ la cultura,
dejé afuera el pesimismo.
Me hará bien al organismo
un beneficio mental,
la risa es medicinal,
es curación para el alma,
son cosquillas en la calma:
ja, ja, ja - ja, ja, ja, ja.

La risa es un tema clínico,
es medicación segura,
en la casa e’ la cultura,
fue como un shock vitamínico.
Un resplandor lumínico
que reemplazó a mi mutual,
la risa es medicinal,
necesario el buen humor,
complemento del amor:
ja, ja, ja - ja, ja, ja, ja.

Esto es como una farmacia,
con la pócima que cura,
en la casa e’ la cultura,
el remedio era la gracia.
Se olvidaba la desgracia,
el trato era muy cordial,
la risa es medicinal,
para ir de enfermo a sano,
¡agregá en lo cotidiano:
ja, ja, ja - ja, ja, ja, ja!

Dedicado a Carlos A. Sorini.

Autor: Rubén Sada - Publicado en el libro DE DIEZ

LLAMADAS INOPORTUNAS


LLAMADAS INOPORTUNAS

—Rubén Sada—
Lo invito a que me dé parla,
poeta Edgardo Laluz,
con versos que serán sus
semillas, para sembrarlas.
El tema en cuestión da charla:
ya lo propongo de una,
no me deje aquí en ayunas
si es que su idea concibe:
¿qué hace usted cuando recibe
LLAMADAS INOPORTUNAS?

—Edgardo Laluz—
¿Qué le pasó, amigo Sada?
¡Yo no soy de dar consejos!
Aunque ya estoy medio viejo
y tenga alguna agachada.
Esquivándole a la azada
como el sapo saltador,
si lo detecto, señor,
le digo al que me ha llamado:
"Usted se ha comunicado"...
¡E imito un contestador!

—Rubén Sada—
Cuando terminó el comicio
y en mi pleno dormitar,
el rin empezó a sonar
y me hizo perder el juicio.
Que yo “No vote a Mauricio”
amenazó la campana,
propaganda muy marrana
que merece dura crítica,
sucia campaña política
a las tres de la mañana.

—Edgardo Laluz—
No debe tomarlo a mal,
¡lo tiene que interpretar!
Ya se empieza a preparar
un proyecto nacional.
Le explico en el decimal
cómo es la situación:
trabajan en la ocasión
y a deshora, un sacrificio,
pues temen que el tal Mauricio
intente una reelección.

—Rubén Sada—
Obviaron desenchufar
la maquinita automática
y ésta siguió, maniática
dele discar y discar.
La maquinita de hablar,
se convierte en mi condena
y cada vez que el rin suena
me quita horas de sueño,
debe ser del mismo dueño
que el canal de la cadena.

—Edgardo Laluz—
¡Es que es muy trabajadora
la máquina endemoniada,
lo hace salir de la almohada
cuando su sueños afloran.
Y saben que usted atesora
ideas que nadie mueve,
van buscando en forma leve
con ese llamado ameno
ir preparando el terreno
para el dos mil diecinueve.

—Rubén Sada—
Vez pasada me llamaba
la sensual voz femenina
con promociones de China
y convencerme intentaba.
Mis dudas no contestaba,
su nombre no dio a saber,
sólo quería vender
y yo quedé desahuciado:
¡era un mensaje grabado
con la voz de una mujer!

—Edgardo Laluz—
¡A mí me pasó lo mismo!
Era una voz superior,
yo le declaré mi amor
y ella mostró su egoísmo.
Lejos de entrar a un abismo
yo volví a ensayar mi treta,
ahí se me hizo la coqueta,
tratándome de señor,
y me pidió “por favor”
¡mi número de tarjeta!

—Rubén Sada—
Cuando tenía MoviStar
me llamaban los de Claro.
Luego de éstos me declaro:
¡MoviStar vuelve a llamar!
Entonces quiero cambiar
y que nadie más me llame,
y un nuevo llamado infame
de “Personal” que me ofrece
línea gratis por tres meses.
¡Tengo los tres! ¡Qué salame!

—Edgardo Laluz—
El tema del celular
se lo escribo en un papel,
porque yo tengo “Nextel”
que para mí es similar.
Como querer dialogar
cuando está lleno un estadio,
por eso mi bronca irradio,
tanta plata mal gastada,
no consigo hacer llamadas
ni por línea ni por radio.

—Rubén Sada—
Un día, mientras me baño,
suena el siempre inadecuado,
y salí, todo empapado,
me resbalé y me hice daño.
Era otro llamado extraño
me dijo que gané un premio,
yo que soy medio bohemio
festejé con un cognac,
el premio era un viaje a Irak
y desde allí me hice abstemio.

—Edgardo Laluz—
A mí me paso una vez,
le juro me las vi negra,
me dijo “tengo a tu suegra,
esto es un secuestro expres.
Te conviene que pagués
pa’ que el caso se resuelva”.
Y antes que el miedo me envuelva
le canté mi serenata,
duplicándole la plata
pa’ que no me la devuelva.

—Rubén Sada—
Todos estos —comprobé—
inoportunos llamados,
hay que dejarlos colgados
método que ya probé.
Me despido así de usted
y no es que quiero que no hable,
le agradezco que fue amable,
le envío señales de humo,
porque descubrí, lo asumo,
que me robaron los cables.

—Edgardo Laluz—
Yo también sigo mi viaje,
lo saludo en la ocasión,
hoy le presté mi atención
con los versos que le traje.
Espero que se relaje
por que usted se me exacerba,
así sus nervios preserva
después de tantas macanas,
si quiere hablamos mañana
por las latas de conserva.

—Rubén Sada—
Qué tema queda picando,
ahora nos despedimos...

—Edgardo Laluz—
capaz mañana seguimos
en versos improvisando.

—Rubén Sada—
Que sigan ellos llamando....
¡No atendamos sus llamadas!

—Edgardo Laluz—
Yo de acá no escucho nada,
capaz me quedé sin luz…

—Rubén Sada—
¡Otro éxito de Laluz
payando con Rubén Sada!

Autores: Rubén Sada y Edgardo Laluz. Décimas escritas mediante Facebook el 25/11/2015.

UN DECIMISTA EN “EL DÍA”


UN DECIMISTA EN “EL DÍA”.


—Edgardo Laluz—
El poeta es Rubén Sada,
y no Edgardo Laluz,
pues le brotan del testuz
las coplas improvisadas.
Van en versos entabladas
y en quilmeña serenata,
la escritura se retrata
pa’ que aprecien su baquía,
en el periódico “El Día”
de los pagos de La Plata.

—Rubén Sada—
Mi versos tienen conciencia,
mi cerebro es una glándula,
no me gusta la farándula
pues la poesía es mi ciencia.
Escribo con eficiencia
con un pulso que delata
que en un diario de La Plata
pusieron mi biografía,
el diario se llama “El Día”
y ahí salió mi biodata.

—Edgardo Laluz—
Su biodata no es lo grave,
lo importante es su poesía,
su ciencia, como decía,
eso para mí es la clave.
En su verso está la llave
que expresa su libertad,
se puede ver de verdad
su capital literario,
lo malo que en ese diario
le publicaron la edad.

—Rubén Sada—
La edad no importa ni estriba
en este oficio vernáculo,
pero enfrentaré el obstáculo
que tiene enfrente el escriba.
Tal vez nunca me reciba
pero alcancé una conquista,
no sé si seré un artista
ni si soy peor o mejor,
sé que NO soy payador
pero llegué a “decimista”.

Cada poema que me ata
sin decir mucho preámbulo,
me impide quedar sonámbulo:
“¡Da vida lo que no mata!”
Toda palabra es innata
al más noble sentimiento,
como argentino me siento
respirar un nuevo oxígeno,
y así fabrico el antígeno
contra el resquicio violento.

Ningún entripao me asusta,
pongo a prueba mis dos lóbulos
mi sangre entibia sus glóbulos
y mi décima es robusta.
La palabra se me incrusta
y en el continuo versar,
necesito practicar
con el paladar plácido,
y aunque el verso salga ácido
igual me gusta payar.

Prefiero un verso polémico
mas no callar la verdad,
la pura sinceridad
impedirá un verso anémico.
No soy un gran académico
pero en mi sentir discuto
que si el trovador, en luto,
le pone a su lengua cofia,
este músculo se atrofia
y se pone medio bruto.

—Edgardo Laluz—
Me tira con todo el rollo
cuando se mete a la cancha,
su verba es una avalancha
y yo ando esquivando escollos.
Ni mi lazo desenrollo,
le tengo miedo al abismo,
sus palabras son un sismo
que no puedo interpretar,
tengo miedo al revolear
de quedar pialao yo mismo.

—Rubén Sada—
Amigo, no se amedrente
y póngale el pecho al verbo,
no ha de ser un trago acerbo
beber lo que tiene enfrente.
Usted es muy inteligente
para décima y rondel,
siga dándole cordel
y ante nadie se me achique,
tenga en cuenta nuestra psique:
somos hijos de Emanuel.

—Edgardo Laluz—
¡Qué me voy amedrentar!
¡Yo muento y salgo de viaje!
Dicen que habiendo coraje
nunca falta a quién matar.
Siempre suelo respetar
porque ese es mi proceder,
pero igualar -a mi ver-
en la copla improvisada
a Emanuel y a Rubén Sada...
¡debo volver a nacer!

—Rubén Sada—
Bueno, gracias por su aguante
y su felicitación,
gracias por esta ocasión
de estrecharlo en su talante.
Es un placer importante
haber compartido trama,
se encendió otra vez la llama
de nuestra excelsa poesía,
y gracias al diario “El Día”
empatan Quilmes – Lezama.

—Edgardo Laluz—
Las gracias le retribuyo,
buen amigo y compañero,
y mi saludo sincero
hoy lo junto con el suyo.
Y ya que el verso concluyo
poniendo todo el empeño
le deseo buenos sueños
y que llegue en esta trama
desde el pago de Lezama
hasta su pago quilmeño.

—Rubén Sada—
A media letra nos vamos
diciendo “hasta mañana”

—Edgardo Laluz—
ya se cierra la ventana
de los versos que hilvanamos!

—Rubén Sada—
La mano de amigos damos
poniendo nuestro testuz

—Edgardo Laluz—
Ligeros como  avestruz,
partimos en retirada,

—Rubén Sada—
Lo saluda Rubén Sada
al bardo Edgardo Laluz.

Autores: Edgardo Laluz y Rubén Sada. Décimas escritas mediante Facebook la noche del 24/11/2015.

A OSCAR "TACHO" SOTO


A OSCAR “TACHO” SOTO


Al cantor ambientalista
“Tacho”, Oscar Soto, salud,
mi sincera gratitud
por su trabajo humanista.
Su espíritu bien altruista
despierta mi admiración,
saludo con emoción,
¡a su arte un “bravo” le grito!
Su canto es canto bendito
pues canta su corazón.

Oscar Soto es un buen “Tacho”,
un recipiente de amor,
un poeta y trovador,
un excelente muchacho.
Temple y flor de alto lapacho,
plantó árboles por millones,
sembró ejemplos a montones,
él siembra para el futuro,
su espíritu noble y puro
proveyó mil bendiciones.

Ojalá muchos hubiera
como él, esa es mi ansia,
y que la grande distancia
de la pampa floreciera.
“Sembrando” la extensa era
con plantines, hasta el monte,
brotará un “Blanco Belmonte”
con “Árboles por la vida”,
alimentando vivida
la boca del horizonte.

“Tacho” Soto es la esperanza
de que no se perdió todo,
pues trabaja codo a codo
en copla, siembra y crianza. 
Respeto (a la vieja usanza)
a él lo caracteriza,
y es otra de sus divisas
su gigantesca humildad,
es un grande de verdad,
fabricante de sonrisas.

Este “sembrador de estrellas”
anuncia una nueva siembra,
en una tierra que es hembra,
Pachamama rica y bella.
Su surco ha dejado huellas
que alientan a los pequeños,
pues no ceja en el empeño
de poblar nuestros paisajes,
imposible más coraje
en un sembrador de sueños.

Va mi reconocimiento
a su numen de persona,
cuya actitud emociona
y da luz al sentimiento.
Aplaudo su gran talento,
y de su arte soy devoto,
por él coloco mi voto,
y en su melga ya me encauso,
por esto pido un aplauso
al gran Oscar “Tacho” Soto.

Reconocimiento en poesía del autor
Rubén Sada, para su amigo Oscar "Tacho" Soto, 
publicado en el libro DE DIEZ.
Noviembre de 2015


EN LA PIEL DEL INUNDADO



EN LA PIEL DEL INUNDADO

"Sabrá Dios si la lluvia es regalo pa'l que tiene techo, 
o es desgracia o castigo del cielo pa'l desampara'o."
(José Larralde - "Masticando silencio", milonga)

¡Ay! ¡Cuánto llanto que existe
en la piel del inundado!
Los demás me han olvidado,
mis penas me cantan triste.
Mi desgracia no es un chiste
y el mal clima la acentúa,
cada gota es una púa
que remoja mis pies lerdos,
y torturan los recuerdos
que en mi memoria fluctúan.

Fotos, álbumes, objetos
que son parte de mi historia,
dan vueltas como una noria
en lechos de barro preto (*).
Mis tesoros son excretos
de un velero que se hunde,
el miedo en mi mente cunde
y en arrebato feroz,
hasta mi creencia en Dios
tambalea y me confunde.

Mi campo es un lago ancho,
mi helado rostro garúa,
mientras mi alma se habitúa
a este triste zafarrancho.
Tapera quedó mi rancho,
mi colchón es una esponja,
mi cuero, una gruesa lonja
de esta vida, que fustiga,
de mi pan ni quedan migas,
que aporten una lisonja. 

¡Fangos de esta inundación,
me hacen llorar, achalay!
Mis ojos son un spray
en mi tez tono marrón.
Mientras tanto, en su mansión,
firmando sus manganetas
el poder se aumenta dietas,
y yo aquí entre los escombros,
ya ni poner puedo, el hombro
pues se me inunda el planeta.

¿Cómo se aprende el dolor
de la piel del inundado?
¿Cómo no observar, nublado,
el cielo gris de clamor?
Tanta agua enjuagó el sudor,
tornando llanto en laguna,
y va mordiendo la hambruna,
una lezna es cada gota,
que horada como picota…
¡Y sigue lloviendo, ahijuna!

¿Volverá ese cielo zarco (*)
a embellecer mi paisaje?
¡Cuánta víbora salvaje
me persigue entre los charcos!
No salgo de aquí, ni en barco,
y aunque tengo intrepidez,
me pasma esta rapidez,
con que brota sin piedad
el agua, una gran verdad:
¡debo empezar otra vez!

Tan bravo es el aguacero
que arrastró presto mi lote,
no alcanza un pequeño bote
a evitar que quede en cero.
Pensar que antes fue dinero
y agregaré este vocablo,
escuche bien lo que le hablo,
porque es “riqueza” la lluvia,
pero cuando se diluvia…
¡la lluvia es el mismo Diablo!

Autor: Rubén Sada

Notas:
* Preto. Negro.
* Zarco. Celeste.
Poema publicado en el libro DE DIEZ (Año 2015)
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