9 de noviembre de 2018

UN COFRE CON MI LEGADO


UN COFRE CON MI LEGADO

“A veces el hombre más pobre deja a sus hijos la herencia más rica.” ― (Ruth E. Renkel)

Es bueno que un libro se abra
como un cofre de belleza,
para compartir riqueza
y el saber de la palabra.
La bruta piedra se labra
a mano con mi buril,
bruñida con esmeril
y con paciencia de escuela
va brillando la espinela
del arte payadoril.

En estos textos se enfrasca
todo el sol que hay en mi ser,
la noche, el atardecer,
la tormenta y la borrasca.
Quizá a algunos los complazca,
quizá a otros incomodo,
pero en el libro acomodo
mi vida en profundidad
y acepto esta realidad:
“no puedo gustarle a todos”.

Procuro siempre un mensaje,
una máxima procuro,
que brille en el mundo oscuro
el cristal de mi menaje.
De regreso está mi viaje,
y en mis gastados zapatos
hay kilómetros de estratos
que por suerte atravesé,
y en muchas manos colgué
once libros, mis retratos.

Leer no es gastar la vida
y yo no escribo por ocio,
el libro es mi sacerdocio
y te da la bienvenida.
Que tu mente bendecida
sea, si puedes leer,
aquí habrás de enriquecer
motivando el pensamiento,
mi legado es testamento
de otro nuevo amanecer.

Leer no es pasar el rato,
es vivir, te lo aseguro,
para brindarle un futuro
al todavía nonato.
Cada libro es un contrato
entre escritor y lector,
cada libro es resplandor
que brillará como estelas
y este libro de espinelas
lo escribí con mucho amor.

Un cofre con mi legado
hoy pongo aquí entre tus yemas,
son muchas preciosas gemas
que el tiempo me ha regalado.
Las dejaré a tu cuidado
por favor, trátalas bien,
que estas palabras te den
una experiencia benigna,
la espinela es mi consigna.
Firma al pie: “Sada, Rubén”.