9 de noviembre de 2018

LA VINDICACIÓN DEL CACHIVACHE


LA VINDICACIÓN DEL CACHIVACHE

Cachivache, te vindico, porque por algo naciste,
y aunque algunos te denosten yo te voy a vitorear. 
Ya que tú fuiste el inicio, provisorio pero útil 
¿y ahora dicen que sos fútil? ¡Vos ayudaste a empezar!
Fuiste el gen, el mal diseño, el ingreso al prototipo
pero de ti no rezongo porque vos fuiste el umbral.
Despreciado cachivache, hasta el tango “Cambalache”
fue un presagio de tus formas, mezcolanzas de un final.
Mamotreto, chirimbolo, sos precario, bruto y tosco, 
no alcanza el abecedario por lo incómodo que sos.
Te enmoheces, te abandona el tiempo y sus artimañas,
pero aquí te reivindico, quiero ser tu portavoz.
Armatoste que reposas a un costado de la vida, 
resignado al sufrimiento de tu temor a morir. 
Así, igual, la piedra sufre cuando el escultor la talla,
pero su cincel no calla y otra estatua ha de vivir.
Cachivache que el pasado fue oxidando en la desgracia,
y que aguarda en el cadalso su ejecución terminal.
Justiprecio tu prontuario pero no armes más cachengue,
nunca habrá merequetengue pues valoro tu historial.
¿Por qué todos te desprecian, llamándote cachivache?
¡Si hasta en un profundo bache puede crecer una flor!
Todo átomo se recicla y el universo es un ciclo,
tras la noche más oscura siempre renace el albor.
Cachivache, te vindico, yo te aprecio y reivindico,
sos mi amigo, sos mi ejemplo, jamás puedo ser tu juez.
Porque estoy entre millones tildados de cachivaches
que esquivan que no los tache la soberbia y la altivez.
Rubén Sada. 17/07/2018