22 de julio de 2020

EL FRÍO

EL FRÍO

El frío es la soledad
y a ésta no reverencio,
porque es reina del silencio
y de la inactividad.
Es la vacía oquedad
con la que me enfrento y topo,
la debilidad de un copo
al que hace frente mi sol,
cuando asoma el arrebol
contra el frío yo me arropo.

El frío es la solución
a una pelea encendida,
una paloma vestida
de glacial blanco peñón.
Aire fresco en el pulmón
cuando el insulto es bravío,
Monte Hermón y su rocío
que cuando la calma mengua,
al incendio de la lengua
le da un matafuego frío.

El frío es un buen atajo
cuando la fruta fermenta,
cuando afuera se aparenta
lo que adentro no se trajo.
El frío cuesta trabajo
más que mantener calor,
con una chispa el fragor
rápido se multiplica,
mas, ¿cómo el frío replica
si no hay refrigerador?

El frío es pura mudez
igual que la del sepulcro,
de toda palabra es pulcro,
estéril y sin preñez.
Es el frío la aridez
que un alma de hielo esconde,
su corazón corresponde
con la apatía, indolencia,
el frío es la indiferencia
cuando nadie te responde.

El frío es punzante daga
que atraviesa hasta mi hueso,
estalactita de yeso
que mi pescuezo mal traga.
Es una molesta plaga
de emanación lacerante,
tenebroso lobo aullante
en un bosque do garúa,
el frío clava su púa
en mi reseco semblante.

Es el frío el polo opuesto
de aquel que duerme en la calle,
durmiendo con el detalle
de acostarse con lo puesto.
El frío va predispuesto
a mendigar el calor
pero hay un frío peor
que el que a la intemperie obtiene:
¡Lo padece quien no tiene
la frazada del amor!

© Rubén Sada. 23/07/2020.

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