23 de junio de 2013

Fe ejemplar


nena, palomas,


 FE EJEMPLAR

"La fe mueve montañas, pero no se puede mover montañas 
sin antes cargar un poco de tierra".

Prepáranse la abuela con su nieta
con sendas bolsas de migas de pan,
para darle alimento a las palomas
que en el alba volando vienen, van.

—Abuelita, las palomas no bajan,
abuelita, las palomas no están.
—Les tiraremos, hija, estas migajas,
que a buscarlas, de seguro, vendrán.

—Abuela, las palomas ¿dónde han ido?
No las veo. Ellas ¿dónde estarán?
—Algunas han salido de sus nidos
donde hay polluelos para alimentar.

—Arroja aquí el manjar, en este césped,
y cuando ellas terminen su volar
seguro avistarán estas miguitas,
¡Da por cierto que las encontrarán!

—No siempre el resultado está a la vista,
y aunque no lo veamos, da esperar,
y con fe, seguir mientras optimista:
con confianza, ¡seguro ocurrirá!

Las dos bolsas de migas ya acabaron,
mas, no acaban las aves de volar.
Quedó un blanco maná en el verde pasto
y una niña esperando en soledad.

Cansada de algo que supuso vano
la pequeña se alejó, para jugar,
pero luego volvió, en pocos minutos,
y ya no estaban las migas del pan.

 ©Rubén Sada – 09-11-2012