*¿Qué es MI RAYÓN CONSONANTE?* Es el título de un rock sinfónico compuesto por Rubén Sada el 2 de abril de 2023, concebido bajo el mismo formato lírico que anima la obra “LÁMINA SIRVA EL CIELO AL RETRATO” de la poeta mexicana Sor Juana Inés de la Cruz. El poema se estructura en cuartetos de versos decasílabos —diez sílabas métricas— con acento dactílico esdrújulo, lo que le confiere una musicalidad notable aun en ausencia de acompañamiento sonoro. Sin embargo, al sumarse la potencia expresiva de una banda sonora de rock sinfónico, la obra adquiere una fuerza expansiva, casi volcánica. Más aún: MI RAYÓN CONSONANTE está compuesto por cuatro décimas decasílabas, respetando con rigor las reglas clásicas de la décima (no espinela). Cada uno de sus cuarenta versos posee tal densidad poética que dio origen al título de una canción independiente. Así, de un solo poema nacieron cuarenta canciones, luego organizadas en cuatro movimientos de diez piezas cada uno, conformando un universo musical y literario de arquitectura orgánica y resonancia profunda.
TEMA CENTRAL DE LA OBRA: La búsqueda del sentido de vivir de un poeta, a través de la vibración interior del ser, entendida como un acto CREADOR que une palabra, música y conciencia. No se trata solo de una obra musical, sino de la experiencia artística que habita en cada individuo que tiene la vocación de ser un ESCRITOR: Ese rayo íntimo —a veces luminoso, a veces oscuro— que da la INSPIRACIÓN y luego se transforma en armonía expresiva escrita.
El “rayón” empieza siendo una trazo revelador, una simple palabra que vibra y resuena con el cosmos. Se va desarrollando con el tiempo y con la memoria, estableciendo una afinidad secreta entre el creador y lo creado. Cada idea produce un verso, que funciona como una célula sonora conteniendo pensamientos, emociones y cada conjuntos de versos forman estrofas que luego se compilan en una canción. Como se puede observar, a partir de un solo boleto (la palabra inspiradora) ha comenzado un viaje interior donde el lenguaje se ha vuelto música y la letra, conciencia del ser.
En ese recorrido, el yo poético se fragmenta y se reconstruye, encontrado con la disciplina métrica —que lejos de ser un límite— es un acto de libertad espiritual. La estricta arquitectura formal se vuelve un templo donde la emoción respira, se ordena y se expande. ¿Cómo nació la idea? ¿Cómo se transmutó en palabra?¿Cómo la palabra se fue volviendo versos y estrofas, que se compilaron en un canto? Y, ¿cómo se han transformado las 40 canciones en esta experiencia audiovisual? ¡Descubre por ti mismo los interrogantes existenciales más secretos de la profesión del escritor, escuchando la obra completa!
Las FECHAS de escritura de cada una de las canciones, se establecen entre el 21 de febrero y el 23 de diciembre de 2025, como sigue:
40nácares de un rayón consonante.https://youtu.be/Ls-0BUPm2I423/12/2025
Esto equivale a un promedio de una canción nueva cada semana. Durante diez meses he apuntalado mi pulso creativo, con un latido semanal de rayones o trazos que tuvieron su propio calendario interior, marcando el tiempo con una creatividad constante. Estos videos sumaron 20.000 visitas en el canal de Producciones Musicales Rubén Sada de Youtube. Pero la novedad es que muy pronto saldrá en una edición impresa por Ediciones Independientes Rubén Sada Editorial mi libro N° 15, titulado MI RAYÓN CONSONANTE, con las 40 canciones creadas. MUCHAS GRACIAS A TODOS los que han seguido la colección.
Hace casi 17 años en la TV colombiana se leyó un soneto mío titulado "EL PIANO SOLO" (https://youtu.be/oXkCXk3Ib6c?si=iswB4KKMWFmIo_K4) y hoy, editándolo ligeramente y gracias al detonante de un comentario hecho por Caia Cantarelli, lo he transformado en esta balada lenta titulada "ROSAS ROJAS SOBRE EL PIANO", un requiem sonoro donde el abandono también canta, porque hay música que no se escucha: se siente.
En esta pieza lenta, íntima y profundamente emocional, donde el amor ausente deja su huella en cada tecla muda, el piano —testigo fiel de lo vivido— permanece solo, con unas rosas marchitas a modo de homenaje póstumo, que ya no perfuman, pero aún sangran memoria. Esta balada habita el territorio del adiós, del amor que persiste aun cuando ya no está, del recuerdo que queda cuando la voz se apaga. En su atmósfera se cruzan la melancolía romántica, el drama wagneriano de Tristán e Isolda y la fragilidad humana frente al paso del tiempo. Aquí la música respira notas que calan hondo. Y en ese aliento se oye la ausencia, el temblor del recuerdo, el pulso de un amor que no murió del todo. Es un tema para escuchar en silencio, con el corazón abierto, dejando que cada acorde diga lo que las palabras no alcanzan. “Rosas rojas, sangre y llanto… monumento a la pasión.”
Hoy les quiero presentar a un compañero de mano, más que eso, él es mi hermano: ¡Un utensilio ejemplar! Él pertenece al ajuar del invento más sencillo, es la joya, un caro anillo y no dejen que les mienta, es mi mejor herramienta: ¡Les presento a “mi cuchillo”!
El cuchillo es un aliado al momento del descarne, y en la mesa, al comer carne, corta el más sabroso asado. Él es un puñal sagrado y siempre a mano subsiste, cuando él, salir insiste de la vaina en que lo pongo, corta lo que me propongo: ¡Corta todo lo que existe!
Corta más que motosierra, corta jamón, corta quesos, corta ramas, corta huesos, un arma macha de guerra. De solo mirarlo aterra y ya provoca dolor, es insigne raspador y ni un rebelde tornillo se resiste a un buen cuchillo como destornillador.
El cuchillo es un prodigio singular que no se copia, tiene filo y vida propia sin discusión ni litigio. Mango de plata, prestigio, y en esto pondré el acento, tesoro sin vencimiento (como el dueño que lo empuña), y el filo de acero es uña que hasta corta en dos al viento.
Es de oficio carnicero para rodajear los bifes, y todos los matarifes envidian al ‘verijero’. Es albañil, carpintero y rebana, troza y pela, pica más que toda espuela y amputa con frenesí, sirve como bisturí y hasta para sacar muela.
Es machete, hacha, hoz de níquel, insuperable, su escalpelo corta un cable o a lo largo un pelo en dos. Se me atraganta la voz y aquí le canta mi grillo, ¡si hasta el sol envidia el brillo cuando yo lustro su hoja! La mirada se me moja: ¡Hoy rindo honor al cuchillo!
El amor puede elevarme, despertar mi piel dormida, iluminar mis abismos y embelesar mil caricias. Puede quebrar las certezas, magnetizar mi sonrisa, puede incendiar desde el pecho un bosque con una chispa.
*[ESTRIBILLO]*
¡Cuánto puede suceder, cuánto sucede, cuando el amor se me aproxima! Puede… Enaltecer, estremecer, enternecer, engrandecer, emocionar, ilusionar, apaciguar, estimular, reconfortar, alborotar, dulcificar, energizar, redimir y eximir, confundir y sacudir, expandir y consumir, y después de la explosión me vuelve a reconstruir… Puede ser llama que aviva, o el químico que me fulmina.
*[2]*
El amor logra encenderme, purificar mis esquinas, trastocar viejas penumbras, desatar lluvias cautivas. Puede elevar mi horizonte, petrificar mi rutina, revelar lo que aún ignoro, oxigenarme de poesía.
*[ESTRIBILLO]*
¡Cuánto puede suceder, cuánto sucede, cuando el amor se me aproxima! Puede… Enaltecer, estremecer, enternecer, engrandecer, emocionar, ilusionar, apaciguar, estimular, reconfortar, alborotar, dulcificar, energizar, redimir y eximir, confundir y sacudir, expandir y consumir, y después de la explosión me vuelve a reconstruir… El amor... Puede ser llama que aviva, o el químico que me fulmina.
[pausa instrumental]
Enaltecer, estremecer, enternecer, engrandecer, emocionar, ilusionar, apaciguar, estimular, reconfortar, alborotar, dulcificar, energizar, redimir y eximir, confundir y sacudir, expandir y consumir, y después de la explosión me vuelve a reconstruir… Puede ser llama que aviva, o el químico que me fulmina.
*[PUENTE FINAL]*
Puede arrastrarme a las sombras, ser venda en lo que lastima, agigantar mis latidos y sanar mi vieja herida.
*[ESTRIBILLO FINAL]*
¡Cuánto puede suceder, cuánto sucede, cuando el amor se me aproxima! Puede… Enaltecer, estremecer, enternecer, engrandecer, emocionar, ilusionar, apaciguar, estimular, reconfortar, alborotar, dulcificar, energizar, redimir y eximir, confundir y sacudir, expandir y consumir, y después de la explosión me vuelve a reconstruir… Puede ser llama que aviva, o el químico que me fulmina.
En este capítulo los llevaré de la mano por un corredor cósmico donde la paternidad se vuelve revelación, y el alma, al multiplicarse, descubre su verdadera forma.
Entre 1984 y 1994 no solo nacieron mis cinco hijos: Nació un universo íntimo, una arquitectura emocional hecha de vértigo, amor, fragilidad y coraje. El yo interior ya no se mediría por lo que fui capaz de conquistar, sino por lo que sería capaz de crear, engendrar, cuidar, proteger y sostener durante décadas junto a mi compañera inseparable de vida: Delia, sin la cual nada habría tenido sentido.
La canción se expande en recuerdos, se curva en aprendizajes y se enciende en cada gesto cotidiano que el tiempo dejará en cinco huellas vivientes. La vida se vuelve una epopeya silenciosa donde el héroe no empuña espadas, sino que abraza, duda, teme… pero aun así sigue adelante. Es que hay triunfos que no se celebran con trompetas, sino con el simple hecho de persistir e insistir nuevamente, a pesar de una caída.
LA DÉCADA INFINITA es un canto a la paternidad como fuerza cósmica, a la fragilidad de la potencia creadora y a la certeza de que todo ser humano, cuando ama, se convierte en una constelación viviente. Cada hijo es una estrella naciente; cada recuerdo, una órbita; cada miedo vencido, una luz que se enciende e ilumina el camino.
Aunque esta obra reconoce la victoria ineludible del tiempo, gran ganador en este cuento, con un verso final descubre su verdad más honda: no somos eternos, pero podemos ser triunfadores por lo que damos a los demás. Como ilustra la conocida ‘Teoría de juegos’ en sus escenarios cooperativos, donde ambos jugadores pueden lograr un ‘ganar-ganar’ al elegir la colaboración mutua, así pude gritar al viento mi célebre frase: “‘¡He triunfado!’”
Que este canto emocional nos atraviese como una lluvia lenta, como un pulso antiguo que reconoce su origen.
Porque hay décadas que no pasan… Se quedan viviendo adentro de nosotros.
*[1]* Ha bajado de una estrella desde colosal distancia, la magnánima epopeya, un ADN de palabras que me imprime con su huella la canción que dicta el alma y me pone en la derecha lo que el izquierdo reclama.
Esta danza pura y bella de la hélice que gira, me enaltece y me potencia, me transmite su energía, su torbellino me alumbra y su luz me da la guía, su silueta de doncella se convierte en poesía.
*[2]* Gira y sube el remolino impulsado por el vuelo de la pluma y su destino, tinta dulce de consuelo. El preciado manuscrito se calienta con el hielo y se eleva al infinito donde no halla fin el cielo.
Más allá de la galaxia, de un eterno violoncello la inagotable oda canta y derrama en mi pañuelo mil carcajadas de lágrimas, cristales de terciopelo, un cable a tierra de palabras de ajenjo y de caramelo.
*[ESTRIBILLO]*
¡Somos ADN de estrellas
en un vuelo poético que surca el espacio!
¡Una hélice que a las estrellas remonta
y que en la historia dejará su impronta!
¡Somos ADN de estrellas
en este vuelo onírico de amor y cultura!
Y agitando la pluma en la escritura...
en el recuerdo dejaremos huellas.
*[3]* Es la esencia del mañana un lenguaje helicoidal, meteoritos de metáforas tendré que atravesar, pero nacerá en el alba una maravilla astral que volará por el mundo desde el hoy al más allá.
Una auténtica rapsodia remontó en tirabuzón, se sumaron fantasía, melodía y diapasón, para armar una canción, sentimientos, ilusión, convertidos en poesía disparada al corazón.
*[1]* De tu tronco ancestral germiné un día, y la savia-palabra galopa en mi vena, me renuevo en tus gajos, poesía, desde el barro nutriente de la pena. Soy tu vástago de luz en esta umbría, y tus flores apuntan a una estrella, un eclipse de vida y agonía, te corona, poesía, una doncella.
*[2]* Bebo esperanza de clorofila pura y hay canto en el nidal de mi ramaje, he tirado el adoquín de mi equipaje porque el ala no vuela sin altura. De tantos siglos comí literatura que no puedo evitar que allí me arrastre, por eso tiro por la borda el lastre y remo hasta el confín de la escritura.
*[ESTRIBILLO]*
¡Soy tu vástago, eterna poesía!
Tu heredero, la tinta de tu sangre.
Reverbera en tu voz y tu armonía
la sanante sinfonía del lenguaje.
Aunque quiera desgajarme de ti el hacha
o el fuego destructor de Alejandría,
surgirán de tus ramas nuevas alas
que darán bienvenida al nuevo día.
*[3]* Cada sílaba que trina es mi consuelo, cada verbo que brota en ti, florece, la brisa va hamacando a otro polluelo y en los brazos del cariño al nido mece. Soy el hijo que se aferra a tu desvelo, un retoño que brota de tu cepa, mi genética ha partido desde el suelo pero gracias al viento, al cielo trepa.
*[4]* Si me buscan, estoy en tus raíces, donde el verbo germina entre las rocas, tengo savia que canta cicatrices y cariño en las noches más barrócas. De tus letras un pulso permanente va fluyendo con música bendita, soy tu hijo, canción resplandeciente, genuino vástago de una oda infinita.