30 de noviembre de 2025

LA DÉCADA INFINITA

 

*LA DÉCADA INFINITA*

En este capítulo los llevaré de la mano por un corredor cósmico donde la paternidad se vuelve revelación, y el alma, al multiplicarse, descubre su verdadera forma. Entre 1984 y 1994 no solo nacieron mis cinco hijos: Nació un universo íntimo, una arquitectura emocional hecha de vértigo, amor, fragilidad y coraje. El yo interior ya no se mediría por lo que fui capaz de conquistar, sino por lo que sería capaz de crear, engendrar, cuidar, proteger y sostener durante décadas junto a mi compañera inseparable de vida: Delia, sin la cual nada habría tenido sentido. La canción se expande en recuerdos, se curva en aprendizajes y se enciende en cada gesto cotidiano que el tiempo dejará en cinco huellas vivientes. La vida se vuelve una epopeya silenciosa donde el héroe no empuña espadas, sino que abraza, duda, teme… pero aun así sigue adelante. Es que hay triunfos que no se celebran con trompetas, sino con el simple hecho de persistir e insistir nuevamente, a pesar de una caída. LA DÉCADA INFINITA es un canto a la paternidad como fuerza cósmica, a la fragilidad de la potencia creadora y a la certeza de que todo ser humano, cuando ama, se convierte en una constelación viviente. Cada hijo es una estrella naciente; cada recuerdo, una órbita; cada miedo vencido, una luz que se enciende e ilumina el camino. Aunque esta obra reconoce la victoria ineludible del tiempo, gran ganador en este cuento, con un verso final descubre su verdad más honda: no somos eternos, pero podemos ser triunfadores por lo que damos a los demás. Como ilustra la conocida ‘Teoría de juegos’ en sus escenarios cooperativos, donde ambos jugadores pueden lograr un ‘ganar-ganar’ al elegir la colaboración mutua, así pude gritar al viento mi célebre frase: “‘¡He triunfado!’” Que este canto emocional nos atraviese como una lluvia lenta, como un pulso antiguo que reconoce su origen. Porque hay décadas que no pasan… Se quedan viviendo adentro de nosotros.

¡Suscríbete para más contenido existencial!

*LA DÉCADA INFINITA*

[1] En la grieta del cosmos se abrió una década eterna, es la década que al tiempo libró de la caverna. Fue un latido suspendido en la marea profunda del ser, un espejo que devuelve estrellas queriendo nacer. [2] Atravesé las sombras del silencio cual cohete sin nombre, navegando entre galaxias que aún no estaban dibujadas. Y escuché a la oscuridad dictar su ley primera: “Se sale de un laberinto mirando hacia arriba... —¡Aunque estés preso aquí hace nueve meses, las sombras de la noche un día se harán luz!” Y nací, y rompí, y abrí los ojos y me volví constelación viviente. [PRE-CORO] Una década ardió, una década sin horas se voló, fue una década con alas… ¡eternas! [ESTRIBILLO] Fue mi década de infinito triunfante, cuando el alma giró como un planeta que quiere parir el alba, y venció al reloj con su feroz claridad. Yo era uno, pero esa década me multiplicó por cinco y cinco constelaciones nacieron... y me hicieron padre. [3] Desperté en un borde donde termina la lógica y empieza el vértigo. Las nebulosas eran mis dudas, los cometas mis decisiones, y cada estrella muerta era una creencia que ya no me servía. Nunca fui tan frágil. Nunca fui tan invencible como cuando mi familia se agrandó. [4] Y fue una década, sí, una década humana de esas que duelen felicidad, que rompen al destino, que parten la piel en dos. Pero dentro de ella cabía un cielo entero. Y gané, no a otros, sino al miedo de no ser. Y aprendí que a veces triunfar es simplemente seguir latiendo, caminando hacia adelante aun sin ver el camino. [PRE-CORO] Una década ardió, una década sin horas que se voló, fue una década con alas eternas. [ESTRIBILLO] Fue mi década de infinito triunfante, cuando el alma giró como un planeta que quiere parir el alba, y venció al reloj con su feroz claridad. Yo era uno, pero esa década me multiplicó por cinco, y cinco constelaciones nacieron... y me hicieron padre. [PUENTE FINAL] Aunque no vencí al tiempo y el tiempo me venció, al menos, feliz, pude transitarlo del ochenta y cuatro al noventa y cuatro... Y se voló. [RECITADO FINAL] Soy la suma de los triunfos que mis ancestros me legaron. Ellos sobrevivieron al tiempo para que yo naciera. Soy la huella de un cometa que cambia de rumbo, solo una estrella fugaz que en el infinito se pierde. Así termina esta década infinita, este siglo sin números, esta vida que late más allá del calendario. Mi década… de infinito… triunfante. [CODA] Y hoy puedo decir con calma, que: ¡He triunfado! © Rubén Sada. 25/11/2025.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Los comentarios serán revisados y luego se publicarán aquí mismo. Muchas gracias por su respuesta.

Con tu visita yo vibro./ Tu regalo apreciaré,/y te obsequiaré mi libro/ si me invitas un café.

Invitame un café en cafecito.app