4 de octubre de 2020

EN LA DOSCIENTOSTENA

"EN LA DOSCIENTOSTENA"

Se alarga la cuarentena
de estar confinado en casa,
el tiempo despacio pasa
y llegó a “doscientostena”.
Protegernos nos condena,
la condena nos protege,
hasta que el cielo despeje
nuestra vida es sedentaria,
hay que aguantar la malaria
hasta que el virus se aleje.

Ya van por los siete meses
que en la casa estamos presos,
devorándonos excesos,
comidas y exquisiteces.
El peso aumentó con creces
y aportes más culinarios,
sin importar los horarios
se deleita el paladar,
en la cárcel del hogar
todos somos presidiarios.

Yo siempre he sido flaquito
pero hoy me agarró el rapto,
para engordar ya estoy apto
y practico el mordisquito.
De postre un buen churrasquito,
con fernet-coca y café.
¿Adelgazar? ¿Para qué?
¡El hambre es lo más siniestro!
De esta manera les muestro
esos kilos que aumenté.
Ya reventé el cinturón
y no me entra el abrigo,
el tango “como y obligo”
me achicó hasta el pantalón.
El postre es mi vocación
y la parrilla agrandé,
cada hora un tentempié
me convirtió en chef maestro,
de esta manera les muestro
esos kilos que aumenté.

La gimnasia es la quimera,
se me han bajado los músculos,
caminando en los crepúsculos
de la cama a la heladera.
Tengo ancha la cadera
de tanto que me “morfé”,
no me pregunten por qué
la alacena me secuestro,
de esta manera les muestro
esos kilos que aumenté.

La balanza ya me grita:
“No subas que pesás mucho”.
Yo le hago caso y la escucho...
¡La tengo bien guardadita!
Mientras tanto mi ropita
al sastre se la mandé,
y más talles le agregué
sin rezar un padrenuestro,
de esta manera les muestro
esos kilos que aumenté.

© Rubén Sada. 28/09/2020.
Pie forzado: “Esos kilos que aumenté”, improvisado en décimas en el Taller de Payadores.

2 de octubre de 2020

KILATES DE BUEY

KILATES DE BUEY


Yo cinché toda la vida
con los kilates de un buey,
ir adelante es mi ley,
nunca se dio por vencida.
Lo que sufrí no lo olvida
mi mente, que aturde en gritos,
franqueé difíciles hitos
y hoy aprendí a decir “¡Basta!”,
con el filo de mi asta
apuntaré a los malditos.

¿Piensan que ser buey es bobo?
¿Que de idiota tiene el sello?...
¡Me cansé de su atropello
y de su constante robo!
¿Me creen cordero? ¡Lobo
soy! Bestia, animal, cojudo,
soy un bárbaro, que crudo
despedazará a su rey
y los va a juzgar mi ley:
¡La del cuerno puntiagudo!

Pues no entienden de otro modo,
solo piensan depredar,
se entrenan para robar
rapiñando el oro, todo.
Mientras tanto, yo en el lodo
trago barro entre mis dientes,
peleando contra dementes
que asaltan mi sacrificio...
¡Ya me sacaron de quicio!
No pacto con delincuentes.

¡Si hasta parece mentira
que hasta ayer los comprendí!
De ellos me compadecí
y hoy me arremeten con ira.
Pero en ciclo el mundo gira
y aunque intenten sujetarme,
¡jamás van a dominarme
porque yo he nacido libre!
Probarán de mi calibre...
¡Nunca podrán faenarme!
No les tendré compasión
ni la mínima piedad,
no me pidan su amistad
pues no existe mi perdón.
No es con civilización
que los voy a combatir,
mi poder los va a embestir
y haré añicos a su grey,
quien no obedece la ley
no puede ella exigir.

Por eso, la ley del cuerno
es la que voy a aplicar,
los obligaré a tomar
la hiel de su propio infierno.
En las mieles del averno
gritarán con frenesí,
les hincaré el bisturí
con mi peso y mil embates,
pues de buey tengo kilates...
¡Temerán a Dios y a mí!

© Rubén Sada. 4/12/2019.

28 de septiembre de 2020

HOY TENEMOS QUE AGUANTAR

HOY TENEMOS QUE AGUANTAR


Tenemos que resistir,
somos fuertes, lo sabemos,
¡resistamos, aguantemos!
Nos espera el porvenir.
¡Fuerza! Con tal de vivir
y nuestra meta alcanzar,
¡lo tenemos que lograr!
Cada cual lo que proponga,
su meta adelante ponga,
¡pero hoy hay que aguantar!
💪
Aguantaron los cristianos
por fieles a sus creencias,
manteniendo sus conciencias
libres de yugos profanos.
En un circo, los romanos
los quisieron liquidar,
mas lograron perdurar
por la fe y su posesión,
para lograr salvación
¡hoy tenemos que aguantar!
💪
Después de doscientos días
de estar en confinamiento,
es necesario el aliento
para aguantar la agonía.
Ya vendrá la algarabía
del correr, bailar, cantar,
y podremos festejar
la feliz supervivencia,
pero tengamos conciencia...
¡hoy tenemos que aguantar!
💪
© Rubén Sada. 21/09/2020.



LA VIDA

LA VIDA

La vida, ese don preciado,
un tesoro muy valioso,
una joya en cofre hermoso
que el cuerpo tiene a cuidado.
No obstante, me he preguntado
y esta duda que en mí anida,
si hay respuesta, que se expida
y me brinde una receta,
por favor, dime, poeta,
¿qué es para ti la vida?
La vida es la bella flor
que viene de una semilla,
y brota de maravilla
en el tallo del amor.
Cuando es fresca, su candor
va atrayendo hacia su centro
al polen, que en un encuentro
premia al amor con tributo,
y esa flor dejará un fruto
que tiene semilla adentro.
La vida es una cometa
que nuestro niño remonta,
y subir alto es la impronta
que alza al cielo cada meta.
Por eso, ¡vuela, poeta,
que yo tu verso vigilo!
Llévame al mundo tranquilo
do la décima sea guía,
que volaré en poesía
mientras no se corte mi hilo.
Si la muerte te atenaza
¡has de aferrarte a la vida!
Tu mano mantén asida
al amor que hay en tu casa.
¡Toda prueba siempre pasa!
Si el árbol tiene raíz,
si está llena su matriz
del fruto que hay en su vientre,
como agua de la vertiente
será bendición feliz.
La vida es una gran noria
que gira y devuelve el karma,
si no es de justicia el arma
nos vendrá en contra la historia.
No acepto la trayectoria
útil a la iniquidad,
prefiero, con humildad,
tornar versos lo que siento,
¡la justicia es el aliento
que vence a la tempestad!
La vida es cáliz sagrado,
pureza de una verdad,
cristalina integridad
que bebemos con agrado.
Pero aquel que la haya odiado
y el agua pura vomita,
despreciando agua bendita
prefiere beber la hiel
derramada en el mantel
de la injusticia maldita.
La vida es ese gran cirio
que fugaz se nos consume,
es frescura en el perfume
del ramo de nuestro lirio.
En el fuego del delirio
se van quemando los sueños,
como se queman los leños
que incendiaron todo el monte,
y espiamos del horizonte
qué endebles somos, ¡pequeños!
La vida es un mandamiento
que no hemos solicitado,
mas, se nos ha regalado
de eternidad un fragmento.
A cada uno un talento
que debe multiplicar,
con la conducta ejemplar
de aquel pájaro barrero:
con solo barro el hornero
construye amor familiar.
La vida tiene el turquesa
de la inmensidad del mar,
y el Creador le quiso dar
el color de la riqueza.
Un verde naturaleza,
y un rojo para el ocaso,
un azul al cielo raso
y un negro para la noche,
nieves blancas por derroche
en los polos del fracaso.
La vida, reloj que avanza:
Nacemos en la hora cero,
y cuando canta el jilguero
la niñez pinta esperanza.
En el mediodía danza
la juventud, elixir,
la madurez es zafir
y el ocaso, de oro un broche
y a las doce de la noche
nos marchamos a dormir.
Al minuto que le toca
cortará el hilo una parca,
al mendigo o al monarca,
o al pescado por la boca.
Cuando el reloj nos convoca
y el par de agujas concuerda,
quizá otra vida se pierda,
mientras tanto hay que seguir
pues no es bueno conseguir
un reloj con poca cuerda.
La vida es la pila nueva
que va agotando su carga,
cada día se descarga
si la energía no abreva.
Y hay pila que es más longeva,
que es de larga duración,
la pila del que es campeón
y que su llanto apechuga,
como la noble tortuga,
con fuerte caparazón.
En invernales jardines
va marchitando la vida,
la flor fresca ahí se olvida
deslucida en barros ruines.
Pero cumple con sus fines
que son sembrar la simiente,
naturaleza naciente
será el gen del nuevo brote,
de otra vida nueva dote
que vive en el medioambiente.
“Queriendo llegar al fruto
que habrá de comerse luego”,
dice “game over” el juego
y surge un cartel de luto.
El tiempo, ser diminuto
desbocado en su alazán,
se escurre con mucho afán
desde la cuna a la casa,
la vida es eso que pasa
mientras te ganas el pan.
© Rubén Sada. 17-03-2020