¡BASTA YA, ESTÓLIDO COCUYO!
Tienes suerte de estar bajo la sombra
de la copa del árbol más gigante,
si castiga el granizo en un instante
te brindará una protección que asombra.
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Tu procaz habla estólida lo nombra
de “enemigo”, jamás de fiel amante,
mas, será su
paraguas de diamante
el que da escudo a tu indefensa alfombra.
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¿Qué diagnóstico errado te obnubila
y enceguece a la luz de tu cocuyo?
¡El gigante te cuida y te vigila!
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La doctrina de Monroe fue un gran logro
y de todo mi análisis concluyo
que es más gigante tu idiotez que el ogro.
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© Rubén Sada. 23/06/2020.
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EL PARAGUAS PROTECTOR DE EEUU
(Análisis)
¿Puede, la simple e insignificante lucecita de un cocuyo, encandilarlo tanto que no ve al paraguas que lo protege? EE. UU. es unas 1.080 veces más grande que Puerto Rico. Estados Unidos
tiene 9.833.520 km² mientras que su asociado, (el cocuyo) Puerto Rico tiene 9.104 km².
Si EE. UU. midiera 1 metro de ancho (como un paraguas), Puerto Rico mediría menos de 1 milímetro (menos aún que el tamaño de un cocuyo). ¿Y qué hay de sus PBI? EE. UU. produce unas 225 veces más riqueza que Puerto Rico, quien por sí solo no podría invertir ningún gasto grande en defensa, sostenimiento de una moneda fuerte, financiamiento barato, ni estabilidad macro. Si no fuera gracias al paraguas protector estadounidense, Puerto Rico sería una pequeña isla caribeña vulnerable al sometimiento de otras potencias, como China y Rusia. (El caso ejemplificador es Cuba, una isla cárcel hundida en la miseria). O hace un siglo habría sido disputado por otras potencias europeas, como Gran Bretaña, Alemania, Holanda o Francia, etc. (Caso 3 Guyanas y otras islas menores). En este sentido, la "doctrina Monroe" ciertamente fue un "paraguas de diamante" que protegió a toda América de guerras colonialistas e intentos de nuevas conquistas extranjeras.
También puede decirse lo mismo de Europa. Sin Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial, una gran parte del continente habría quedado bajo la influencia directa de Moscú. En 1945, los principales aliados de la Unión Soviética no eran precisamente las libertades democráticas, sino su ejército, los partidos comunistas locales y el hambre generalizada. Los gulags existieron y están históricamente probados. Y criticar al régimen estalinista no era una opinión: era un pasaje en tren rumbo a Siberia.
Por eso, Estados Unidos no solo aportó dinero: levantó una barrera política y estratégica. Sin esa contención, Europa occidental no habría sido un espacio liberal ni democrático, sino un conjunto de Estados subordinados, sin verdadera autonomía. Desde 1949, la seguridad europea se apoya en la OTAN, financiada en gran medida por Estados Unidos. Mientras Europa invertía en bienestar social, Estados Unidos asumía el mayor costo de la defensa. Alemania pudo reconstruir su industria sin temor. Francia pudo mantener su estatus internacional sin afrontar todos los costos que eso implicaba.
El modelo social europeo existe y funciona —guste o no— porque una potencia mayor, Estados Unidos, sostuvo el escudo militar dedicando alrededor del 2% de su PBI a la defensa.
La Comunidad Europea no nació solitaria. Surgió porque Estados Unidos impulsó la cooperación entre países europeos para evitar otra guerra continental. Al garantizar seguridad externa, permitió la integración interna. Fomentó reglas comunes de mercado, comercio y estabilidad monetaria. Sin ese respaldo, la integración europea habría sido más lenta, más débil o directamente imposible debido a la variedad de etnias que la integran. ¿Europa se reconstruyó sola? No. ¿Trabajó? Sí, y muchísimo. ¿Tenía capital humano? Sin duda. Pero sin acceso al mercado estadounidense, sin protección militar y sin capital norteamericano, Europa no sería hoy un continente próspero, sino un continente pobre, envejecido y políticamente inestable, expuesto a la intención imperialista rusa (Caso Ucrania).
Tras la Segunda Guerra Mundial, Europa estaba materialmente destruida, financieramente quebrada y políticamente inestable. Ahí entra Estados Unidos con el Plan Marshall, de 1948 a 1952, con más de 13 mil millones de dólares de la época, usados para: Reconstrucción de infraestructura, industria, energía y transporte, estabilización monetaria y reapertura del comercio. Sin eso, Europa no se habría reconstruido rápido; se habría balcanizado, empobrecido o sovietizado. EE. UU. no solo protegió con su fuerza militar sino con la ingeniería económica del mundo. Así, Europa no quedó sometida: quedó reconstruida, integrada y alineada. Pudo prosperar sin guerras durante 7 décadas y esto la condujo a ser hoy un continente rico.
CONCLUSIÓN DEL ANÁLISIS DEL SONETO:
Estados Unidos es el “paraguas de diamante” de este soneto. El autor, Rubén Sada, increpa al cocuyo por negar la protección que recibe, incluso por nombrar “enemigo” al que lo protege. El insecto mencionado en la metáfora, tiene una postura ideológica soberbia e ignorante tal, que confunde "autonomía" con negación de la realidad. Es un microscópico ente que se cree iluminado, pero está “enceguecido” por esa misma luz. Por esto le adjudica el adjetivo "estólido", que significa cerrazón mental o estupidez impermeable a los hechos. Esta ideología oye, pero no escucha, ve, pero no interpreta, recibe beneficios, pero los niega. No es que el cocuyo no sepa quién lo protege. Es que no es capaz de admitirlo. ¿Y qué hubiera pasado en caso de ocurrir una "lluvia de granizo"? Ah, ahí sí va corriendo a pedirle ayuda al "gigante" para que lo cubra con su "paraguas protector", ¿verdad?
El poema NO acusa de maldad al cocuyo, sino de "error de lectura de una realidad", una ceguera interpretativa. Esto eleva el poema a la categoría de crítica ideológica geopolítica. El soneto concluye de un modo épico: El verdadero “monstruo” no es el poder del gigante, sino la estupidez amplificada por la soberbia de quien es insignificante, pero se cree el centro del mundo. El poema significa esta verdad incómoda: Estados Unidos es el factor de poder que impide que otras potencias colonialistas entren a América para devorar a sus pequeños países (como lo hicieron en África). Así, Estados Unidos evitó la africanización de los continentes centro y sudamericano.
Hoy, estimado cocuyo ideológico, hasta puedes quejarte, GRACIAS a la libertad que te brindó el paraguas de diamante de la doctrina Monroe. Si no hubiera existido, tal vez habrías sido llevado por la fuerza militar rusa a poblar Siberia.
© Rubén Sada.