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LA RADIO

Mi primera radio, marca Spica, armada por mí a los 13 años de edad.

LA RADIO

(Décimas, repitiendo 4 sonidos: ELO – ARA – IR – AÑO)



Desde una azotea al cielo ([1])
alzándose en tiesa vara,
surgió la soprano Sara ([2])
en un wagneriano vuelo.
Atónitas en el suelo
mil palmas en un batir,
ante el primer transmitir
desde este primer peldaño,
cada radiofónico año
fue espejo del porvenir.

La radio, invento modelo,
desde el sol cae y encara,
forja cultura preclara ([3])
del joven, adulto, abuelo.
Compañía en el desvelo
de quien le cuesta dormir,
concibe en cada latir
abrir sueños del rebaño, ([4])
fuera nativo o extraño,
desde el cénit al nadir. ([5])

Cuando yo fui muchachuelo
y una Spica ([6]) me comprara,
su música en alfaguara ([7])
me brindaba algún consuelo.
Así atravesé mi duelo
y el dolor de ver partir
a mi madre hasta adquirir
fortaleza y poner paño
al dolor que me hizo daño:
¡la radio fue mi elixir!

Guardo un temible recelo
que la radio claudicara
oculta tras la mampara
del Internet y su libelo. ([8])
Ojalá se corra el velo
y no se llegue a ocluir ([9])
este canal del “decir”,
que a partir del tiempo antaño
fue invención de gran tamaño,
arquetipo del vivir.

Rubén Sada.



[1]) En la histórica jornada del 27 de agosto de 1920 desde la terraza del Teatro Coliseo de la Ciudad de Buenos Aires, el doctor Enrique Telémaco Susini y sus tres colaboradores, César Guerrico, Luis Romero Carranza y Miguel Mujica, luego llamados «Los locos de la azotea», efectuaron la primer transmisión radial en la historia argentina.
[2]) La soprano Sara Olivera Cézar, había nacido en 9 de Julio, (Prov. Bs.As.) en 1891. Fue una de las grandes del canto lírico, dueña de un grandioso talento artístico que brilló, no sólo en nuestro país sino en todo el mundo. Y cantó junto al barítono Rossi Morelli la ópera Parsifal de Richard Wagner, en la primera transmisión radial argentina, el 27/08/1920 en la Terraza del Teatro Coliseo.
[3]) Preclaro, ra. adj. Esclarecida, ilustre, famosa y digna de admiración y respeto.
[4]) Sobre el clásico consejo de "contar ovejas para conciliar el sueño".
[5]) Nadir. Punto diametralmente opuesto al cénit, que es el punto más alto en el cielo con relación al observador y se encuentra justo sobre la cabeza de éste. La vertical de un lugar, o dirección de la gravedad en ese lugar, corta a la esfera celeste en dos puntos: cénit y nadir.
[6]) Radio Spica. Con la aparición del transistor, en las décadas del 50 al 70 abundaron las radios portátiles. Fue un verdadero boom, comparable a la sustitución del disco de vinilo por el CD. Así, toda la clase media tenía en su casa al menos una radio portátil. En Argentina hubo un modelo que hizo historia: La Spica ST-600, o "Spica" a secas, como se la conoció durante años. Yo tuve una igual a la de la foto, mi primera radio, siendo adolescente con apenas 13 años. Apenas aparecida, la Spica ganó terreno rápidamente frente a otras portátiles. De diseño atractivo para la época y carcasa de plástico, tenía un estuche de cuero marrón que la protegía de ocasionales golpes.
[7]) Alfaguara. Manantial copioso que surge con violencia.
[8]) Libelo. Escrito satírico, calumniante o denigrante.
[9]) Ocluir. Cerrar un conducto.


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