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LA GRIETA (Personificación en décimas)


LA GRIETA (Personificación)

Dos calles en discusión
en la Argesquina se encuentran,
y en pelearse se concentran,
buscando competición.
El progreso es la cuestión
por la que estas dos vecinas
son como dos chiquilinas
peleando por un asunto,
y comienza un contrapunto
en la ochava de la esquina.
            
(Calle Este)
—Mientras yo apunto al naciente
y veo salir el sol,
usted precisa un farol
para que su brillo aumente.
Mi vereda ama a la gente
porque está limpia y florida,
la mañana me ama y cuida.
Usted mira al norte,
no sirve para transporte...
¡está poceada y vencida!
            
(Calle Norte)
—Es cierto, yo miro al norte
modelos del primer mundo,
mi estado no es moribundo
pues mi gente hace deporte.
Mi cartel es mi reporte,
yo soy la calle central,
doy la espalda al sur austral
y en algo me distinguí,
pues muchos, gracias a mí
viajan a “la capital”.
            
(Calle Este)
—Sus orígenes no niegue,
ni ha de renegar del sur,
pues a todo el que hace un tour
lo que le importa es que llegue.
Que su norte no la ciegue
ni el orgullo vaya a roer,
tal vez llegue a comprender
si pone al norte su guía,
que aquel que se va de día
en la noche ha de volver.
            
(Calle Norte)
—Al norte le doy mi acceso
y hacia allí mira mi brújula,
acentuando más que esdrújula:
“¡Norte es igual a progreso!”
Quiero pedirle al Congreso
ordenen mi nuevo asfalto,
porque deseo llegar alto
aunque cueste lo que cueste,
en cambio usted mira al este
y ese defecto resalto.
            
(Calle Este)
—Ser oriental no me afecta,
acaso es una virtud,
pues me sobra juventud
aunque no hay calle perfecta.
Pues yo soy la predilecta
del quien busca el sol del río,
son las flores mi atavío
y anchas veredas mi don,
y hay muchas calles que son
escondrijos del impío.
            
(Calle Norte)
—Yo sueño en que me transformen
en una buena autopista,
no es que sea narcisista,
quisiera que me reformen.
Y en las cabinas me informen
cuánto dinero recauda
esa facturación rauda
que cobran en los peajes,
convirtiendo hermosos viajes
en ingenio que defrauda.
            
(Calle Este)
—Yo sueño que alguien me tiña
los cordones de amarillo,
y al medio rayas con brillo
así no hay choques ni riña.
Cuando el tránsito se apiña
y no hay control policial,
para evitar lo fatal
un semáforo encargué,
mas debo esperar, lo sé,
la campaña electoral.
            
(Calle Norte)
—Yo veo que en esta esquina
se ha formado una gran grieta,
que al conductor y al atleta
peligro les avecina.
Es triste que la Argesquina
llegue a descender tan baja,
mientras el piso se raja
y precisamos bacheo,
con la salud no bromeo:
por ahì un auto se encaja.
            
(Calle Este)
—Qué real que es la paradoja
de que un fiel punto de encuentro
nos distancie del buen centro
por la vil baldosa floja.
La enemistad me acongoja
y hace que me mancomune,
a esta grieta soy inmune
y hace que a usted le comparta:
“¡La grieta que nos aparta
es la misma que nos une!”
            
(Calle Norte)
—Se puede pensar distinto
pero igual darnos las manos,
abrazarnos como hermanos,
salir de este laberinto.
Competir es un instinto,
mas, no hay por qué ser iguales,
nos separan abismales
ideas, dogmas y rumbo,
mas, no andemos a los tumbos
ni haya odios personales.
            
(Calle Este)
—Pues, siga mirando al norte,
hermana calle, vecina,
que para que haya una esquina
las dos damos nuestro aporte.
Si no hay quién la reconforte
no sea como una momia,
que nunca impere la anomia
¡rellenemos esta grieta!
Tengo una buena receta:
¡Reparemos la antinomia!
            
(Calle Norte)
—Yo brego porque entre nos
no haya odio ni haya inquina...
¡si es que en esta misma esquina
nos encontramos las dos!
Vayamos ambas en pos
del abrazo en franca meta,
nuestra paz será receta
de la unidad en la gente,
pero hoy ruego al intendente
que nos rellene la grieta.
            
(Calle Este)
Toda herida siempre cierra,
y no será la excepción,
           
(Calle Norte)
aunque con un magullón,
se regenera la tierra.
            
(Calle Este)
Pongamos fin a esta guerra,
que ha dividido al país,
            
(Calle Norte)
argentina es la raíz
mas toda herida marchita,
            
(Calle Este)
y de esta grieta maldita
quedará la cicatriz.

            
(Calle Norte)
Dos calles de igual esquina
de mi pueblito de Quilmes
            
(Calle Este)
se abrazan como en los filmes
y hasta besan su banquina.
            
(Calle Norte)
Gritemos “¡Viva Argentina!”
Aunque hoy sople un viento agreste
            
(Calle Este)
que nuestra amistad se apreste
y la paz nos reconforte
            
(Calle Norte)
La saluda Calle Norte
a su hermana, Calle Este.

AUTOR: RUBÉN SADA ©

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