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INVITACIÓN - A Beto y Bety Calul


INVITACIÓN

A Beto y Bety Calul


Con un cariño tamaño
y nuestra amistad tan grata,
le recito esta cantata
a Bety en su cumpleaños.
Mi sentir es aledaño,
hacerlo es mi algarabía,
en la hermosa compañía
de un matrimonio querido,
a quienes siento de amigos
y estamos en armonía.

Acepté esta convidada
porque se dio la ocasión,
en esta hermosa reunión
que fue muy bien preparada.
Yo me anclo en esta parada,
por Beto, que es mi amigazo,
pido pista y me abro paso
con afecto y sin esfuerzos,
y a ellos dos brindo estos versos
con un afectuoso abrazo.

Amigos, les cantaré,
les iré diciendo glosas,
primero a Bety, la esposa,
y a Beto no olvidaré.
De sus artes hablaré,
porque ella es una “arte-sana”,
que con habilidad sana
y el arte, un vidrio transforma
en cosa útil, que forma
como bella porcelana.

Conozco del dos mil diez,
al poeta Calul Beto,
maestro del alfabeto,
su primer libro edité.
Nunca le faltó la fe
y vinieron muchos más,
en concursos no va atrás,
Beto seguro lo sabe,
porque ¡vuela como el ave 
en vuelo alto y audaz!

Que Beto muy bien se cure, 
es mi más grande deseo,
y que trabaje en su empleo
con buena salud y perdure.
Que el dolor no lo torture
y que vuelva a sonreír,
que pronto pueda salir,
de este trance que lo achaca,
bien está un poco de fiaca,
pero luego hay que seguir.

Para el resto familiar
también mi palabra tengo,
por eso me largo y vengo
con mi homenaje juglar.
Pues no me quiero olvidar
de Carolina y Mariana,
dos lindas chicas, hermanas,
ni de Javier, el primero,
y para los nietos, quiero
que crezcan sanos y sanas.

A ustedes, agradecer,
con una amistad latente,
que cada día ésta aumente,
nunca vaya a decaer.
Que sembremos por doquier
una cultura de amor,
rechacemos el dolor,
sembrando buenos ejemplos,
y que nuestro hogar sea un templo
de paz, dicha y esplendor.

Les confieso al terminar
que he recitado contento,
y agradezco el buen momento
que me han hecho pasar.
Y al que me pudo escuchar 
en décimas o en relatos,
vivimos momentos gratos
y con esto les demuestro 
que aunque no soy un maestro
tengo cuerda para rato.

Y mientras cae la tarde
y cae el sol, como un tul,
yo saludo a los Calul
sin querer hacer alarde.
Que este verso se les guarde
en lo hondo del corazón,
gracias por esta reunión
gracias, con sinceridad,
por esta honesta amistad
y esta linda invitación.

Rubén Sada - 31-10-2015
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