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Homenaje al Legado Socialista del Doctor Alfredo Palacios

En esta fecha tan querida y entrañable para la memoria argentina de los trabajadores en general y de los socialistas en particular, queremos homenajear el genio y la figura del Doctor Alfredo Palacios.
El Doctor Alfredo Palacios brindó su tiempo vital, sus esfuerzos y sus ideas, sus conocimientos y su fervores en pos de una legislación que fuese favorable a los intereses de la clase trabajadora, a las necesidades y los deseos de las inmensas mayorías obreras y populares de la ciudad y del campo de esta extensa Argentina, tan sufrida y tan amada, desde antaño hasta hoy.
Su prolongada lucha política atravesó los más diversos períodos, con las vicisitudes y polémicas propias de un país dependiente y atrasado en lo político, en lo económico y en lo socio-cultural, tales como persecuciones, encarcelamientos, golpes de Estado, exilios, y resistencias en las más adversas condiciones.
Tales fueron las adversidades que Alfredo Palacios debió afrontar, con total coraje y convicción, y muchas veces, en situaciones de injusta y desigual correlación de fuerzas, de igual modo que otros dirigentes socialistas de la talla de Juan B. Justo, Alicia Moreáu, Mario Bravo, Alejandro Korn o Enrique Del Valle Iberlucea, entre tantos otros luchadores socialistas y del pueblo trabajador argentino.
Su legado como profesional, iniciado como un verdadero "abogado de los pobres", pasó luego a difundirse como "el pionero en la legislación de los trabajadores", ejemplo que inauguró brillantemente desde su primer mandato, en 1904,desde estas tierras del Sur, sembrando un camino de justicia, igualdad, equidad y liberación hacia Latinoamérica toda.
Vale, por sobre todo, destacar su prolífica producción legislativa, ideológico-política, partidista y también científica y artística, colaborando y escribiendo en múltiples publicaciones argentinas y exteriores, en algunas obras como "Islas Malvinas", "Estadistas y poetas" y su tesis doctoral inicialmente marginada "La miseria en Argentina", entre tantas, tantas otras producciones.
De la misma manera, Alfredo Palacios se ha destacado, con gran ímpetu, participando, plena e intensamente, en los más amplios espacios de unidad y emancipación obrera, popular y antiimperialista de carácter internacional, tanto a nivel local, nacional, continental y mundial, en espacios como la Unión Latinoamericana junto con otro gran socialista argentino como el querido y admirado José Ingenieros, así como también en innumerables conferencias y encuentros del movimiento obrero y de la Internacional Socialista, entre muchos otros ámbitos de reivindicación y de liberación social.
El inmenso e intenso legado de don Alfredo Palacios marcó "un antes y un después" en la lucha política del ideario obrero y socialista, y de la democracia argentina y latinoamericana, elevando el nivel de vida y de conciencia de los trabajadores, criollos o migrantes, así como también evidenció la necesidad y la posibilidad real de lograr conquistas y triunfos merecidos y correspondientes con la dignidad de quienes, como muy bien lo señalaran Karl Marx y Friedrich Engels, "ya no tienen nada más que perder, excepto sus cadenas", brillante legado que resplandece desde ayer, hoy y, así, por siempre.
 
Fernando Adrián Zapata, Concordia, Entre Ríos, abril del año 2015.
 
 
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"Don Alfredo Palacios"
 
(Mi humilde pero sentido Homenaje Lírico al Doctor Alfredo L.Palacios, Primer Diputado Socialista de Argentina y de Latinoamérica, en el Cincuentenario de su Inmortalidad)

 

"Don Alfredo Palacios"
 

De Alfredo Palacios saben
los concientes proletarios,
los honestos militantes
que persisten, desde abajo.
De Alfredo Palacios saben
su gran temple y su fervor;
los criollos y migrantes,
saben de su convicción.
De Alfredo Palacios saben
todos los trabajadores,
¡de su ley, de su legado,
de sus reivindicaciones!
Cuando ardía un crudo siglo 
y venía otro más cruel,
el brutal imperialismo
se vestía de oropel:
¡siglos diecinueve y veinte
estallaban al clamor
de los cinco continentes,
entre guerra y opresión!
De Alfredo Palacios saben
que la clase que trabaja
conquistó derechos; saben
del sudor, del pan, la casa;
¡saben de la persistencia
del humilde luchador;
de la unión de nuestras fuerzas,
por la igualitaria acción!
Y Argentina abrió su pecho
al encuentro laborioso
de otros lares, de otros sueños,
de otros brazos fervorosos.
Y, entre libros y jornales,
gremios y cooperativas;
entre huelgas y combates,
y victorias socialistas,
¡los obreros del planeta
elevaron su ideario,
las rojísimas banderas,
por avances solidarios!
Los trabajadores saben
que el gran triunfo de esta idea,
en los campos y ciudades,
¡librará a toda la Tierra!
De Alfredo Palacios saben
¡todo esto y mucho más:
saben que el futuro se abre,
por justicia, pan y paz!!!
 
Fernando Adrián Zapata
 
(Concordia,Entre Ríos,Argentina,abril de 2015)

MI RIMA SOS VOS


MI RIMA SOS VOS

¡Cómo me rima tu cuerpo, cómo me rima!... 


Cuando tu boca me toca 
y tus ojos me enfocan. 
Y la dulzura de tu voz 
sonríe dientes blanco-arroz. 

La exquisitez de tus labios 
emite gemidos sabios. 
A tu brazo yo me abrazo 
y me acuno en tu regazo. 

Y además tu pelo huelo 
y me remonta hasta el cielo. 
Tus curvas me perturban. 
Tu silueta me inquieta. 

El roce sano de tus manos, 
y muerdo tu bello cuello. 
En tu espalda yo me pierdo 
navegando a tu pie izquierdo. 

Están bien hechos tus pechos, 
y es Edén tu vientre estrecho. 
Mejor ni hablo de tu trasero... 
prendes fuego a mi brasero. 

Un paraíso tus dos piernas, 
y miel tus orejitas tiernas. 
¿Por qué tu cuerpo me rima? 
Porque tu corazón me mima. 

Porque es hermosa simetría. 
Porque estás hecha de poesía. 

© Rubén Sada. 06-05-2008 

Dedicado a Delia Arjona, mi esposa, mi amor.

EL REMATE (Yamandú Rodríguez, cantado por Víctor Velazquez)



EL REMATE | Víctor Velazquez


Falta el aire y sobran moscas,
este domingo de enero.
El sol fríe las chicharras...
duerme un matungo azulejo...
Algunos pollos con árganas
están de picos abiertos.
En los charquitos de sombra
hay unas guachas bebiendo.
Por los caminos calientes
pasa la siesta en su lerdo.
Ojos azules de cardos
curiosean desde lejos,
y asoman por las goteras
ojos azules de cielo...
¡Todo es dulce de tan pobre...!
Junto al rancho de estanteo
que anda con los cuatro codos
deshilachados de tiempo,
subasta un rematador
las pilchas de un criollo viejo.
Hay muchos interesados;
son vecinos todos ellos,
muchachos que hasta hace poco,
le llamaban: "el agüelo".
Recostao en el palenque,
los mira tristón el viejo:
han ido a comprar barato
cosas que no tienen precio...
Y piensa con amargura:
"¡Ya no da criollos el tiempo...!"
—"¿Qué vale este par de espuelas?"
Y las rodajas de fierro,
son como dos lagrimones
que llorasen por su dueño.
Con ellas salió a ganar
hace ya muchos inviernos,
la novia en un bagual blanco;
la vida en un bagual negro.
Los mozos suben la oferta:
—"Doy diez,quince,veinte pesos!",
Disputan como caranchos
el corazón del agüelo.
Al escucharles, se pone
rojo de vergüenza el ceibo.
—"Son suyas las nazarenas"
dice a uno el martillero.
Le han vendido las lloronas,
hoy, por desgracia. Hoy, tan luego
que en el palenque, la vida
ató su bagual más negro...
y piensa con amargura:
"¡Ya no da criollos el tiempo...!"
Sacan a la venta un poncho,
donde garúan los flecos,
para mojarle los ojos
al que se lo lleve puesto.
Tiene la boca zurcida
y lo gastó tanto el tiempo,
que al trasluz del calamaco
se ve la historia del dueño...
Guampas, chuzas y facones
lo cribaron de agujeros...
pero su filosofía
siempre le puso remiendos:
de día con un celeste;
de noche, con un lucero.
—"Yo pago por esa pilcha
tuita la plata que tengo!"
—"Subo una onza la oferta!"
—"Si no hay quién dé más, ¡lo quemo!"
Entonces cae el martillo
en lo duro del silencio...
Un joven se lleva el poncho.
Y allí cerca el gaucho viejo
está temblando de frío
en una tarde de enero,
y piensa con amargura:
"¡Ya no da criollos el tiempo...!"
Así pierde en la bajada ,
lo que ganó en el repecho:
una a una, las ovejas;
pilcha por pilcha, el apero...
Quisiera salvar del lote
su mancarrón azulejo,
pa' que lo agarre la noche
en un caballo estrellero.
No tiene más que uno... 
¡Y se lo quema el martillero!

Allí termina el remate.
Cobró su cuenta el pulpero.
Aura sí: al verlo de a pie,
tan amargo, tan desecho,
todos los rumbos arrollan
los lazos de los senderos
y son cuatro pialadores
que están esperando al viejo:
en cuanto quiera salir,
¡lo van a dar contra el suelo!

Entonces , aquellos mozos,
se acercan a defenderlo
y el más ladino le dice
ante temblón y risueño:
—Todos compramos sus pilchas,
pa' salvárselas, agüelo.
Aquí tiene sus espuelas...
Aquí tiene su azulejo...
Uno le trae en los brazos
igual que un niño, el apero
y otro le entibia las manos
con aquel poncho de flecos...
Y otro que no compró nada
le estampa en la frente un beso...
¡Porque sigue dando criollos,
muy lindos criollos , el tiempo!

Letra: YAMANDÚ RODRIGUEZ

FAVALORO (DEL POETA CARLOS SFERRA, DE AYACUCHO)




FAVALORO 

(de Carlos Sferra)


Nació en el Barrio El Mondongo
de la Ciudad de La Plata
y fue el cardiocirujano
más grande que dio esta patria.
Sencillo como su barrio,
mas, su emoción fue amplia,
humano y solidario
con ideales y causas.
Escribió con fundamentos
sobre el "santo de la espada"
y dio todo para todos, 
sin pedir en cambio nada.
Y fue el "médico rural", 
quiso así que lo llamaran,
porque allá en Jacinto Aráoz,
un pueblito de La Pampa,
hizo a la vez de partero,
consejero y pediatra.
Fue uno más de esa familia,
de esa pequeña comarca,
y el pueblo dejó de ser
sólo un punto en el mapa.

Después del viaje soñado
donde su carrera se alza,
en los Estados Unidos
donde investigan y trabajan
profesionales del mundo
con tecnología avanzada,
y él, un gaucho que venía
de un pueblito de La Pampa,
estudio y sabiduría
con sus pares intercambia,
y de a poco su nombre
cruza fronteras y avanza,
hasta que llega el "by pass"
y de su mano avanza,
poniendo al frente la vida
y la muerte a la espalda.
Su nombre corre y le llueven
las ofertas millonarias
de diferentes países,
de las clínicas más altas,
pero él a lo material
nunca le dio importancia.
Con una mano recibe,
con la otra las rechaza,
Y un día sin previo aviso
decide emprender su marcha,
como diciendo "¡Perdonen,
me necesita mi patria!"
Y regresa a la Argentina
y en Buenos Aires se instala
la Fundación Favaloro,
obra cumbre en esta patria.

Los más diversos pacientes 
por su fundación pasan,
atendiendo del mismo modo
a la clase alta y baja,
y la orden del doctor:
"El que no puede, no paga".
Pero para el que es honrado
y por la derecha marcha,
cumplir se torna difícil,
la carga es más pesada, 
y siente la fundación
el principio de aquel drama.
Las mutuales que no cumplen,
los sueldos que no alcanzan,
y en la desesperación
le envía al gobierno cartas,
golpea puerta por puerta,
igual que un mendigo anda,
'galopando contra el viento',
como decía Atahualpa.
Y el vaso llega al borde
de su filo y rebalsa,
y un veintinueve de julio
un gran disparo estalla
en todos los corazones
que sienten, lloran y sangran.

¡Se ha matado Favaloro!
Porque nadie ha hecho nada
por salvar su fundación 
y la gente que ahí trabaja.
Y ahora yo me pregunto:
Los gobiernos, ¿dónde estaban?
Porque esto no es de ahora.
¡Ya muchos años arrastra!
Los senadores, los diputados 
y las empresas privadas
los empresarios famosos
que tantos autos regalan
pensando sólo en el rating
y el nivel de sus programas.
Los futbolistas, pregunto,
que tantos millones ganan,
un partido a beneficio,
¿qué puede costarles? Nada.
Y algunos periodistas
que hacen notas, escriben páginas,
entran en cada rincón
¡pero no hicieron nada!

Hoy se nos tiñe de luto
bien grande en su pantalla:
"No se olviden de Favaloro"
y se desgarran las lágrimas.
Doctor René Favaloro:
Le digo "perdón" y "gracias",
perdón, como argentino,
me avergüenza y me da rabia,
porque lo abandonamos
cuando más nos precisaba,
Y gracias por lo que fue
y lo que hizo por mi patria,
y millones de pacientes 
de otros colores y razas,
¡Doctor René Favaloro
el pueblo llora su marcha!

Autor e intérprete: 
Carlos Sferra (Ayacucho, Prov. de Buenos Aires)

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