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LA CENA (Contrapunto entre Edgardo Laluz y Rubén Sada)

LA CENA

—Rubén Sada—
Tengo un espacio vacío
y no es que lo tome a chanza,
cuando me cruje la panza
tiembla el músculo de frío.
El vacío, dentro mío,
es como el de astronomía,
requiere gastronomía
y que al menos una papa
llene el vacío del mapa
con planetas de energía.

—Edgardo Laluz—
Qué bueno, amigo Rubén,
hallarlo en esta porfía.
Tengo la panza vacía
y no puedo pensar bien.
Si quiere ser mi sostén,
capaz que a comer me invita,
el corazón me palpita,
por eso en versos lo enfrasco,
hoy me apetece un churrasco
que salga con papas fritas.

—Rubén Sada—
Si condimenta el churrasco
con un rico chimichurri,
capaz que le paso el curry
y se lo sirve del frasco.
Coma tranquilo, un atasco
seguro podrá evitar
si acompaña el paladar
con un buen tinto borgoña,
y lo acompaña su doña
con un alegre brindar.

—Edgardo Laluz—
Sabe, me quedé pensando
y aunque soy hombre de aguante,
le esquivo un poco al picante
que en versos me está nombrando.
Y no me tome por blando,
le pongo el pecho a la vida,
no desprecio su comida
ni el borgoña que me ofrece,
mas, le temo a los reveses
cuando llegue la salida.

—Rubén Sada—
¡No se me ponga tan flojo
como osito de peluche!
Cuando se calienta el buche
el rostro se pone rojo.
Pica el bofe como abrojo
pero le asentará bien
un tono rosado en
la mejilla es beneplácito,
mata todos los parásitos…
¡se lo asegura Rubén!

—Edgardo Laluz—
El picante cosa grata,
gustoso en el paladar,
pero lo hace lagrimear
cuando llega a la culata.
Es larga la serenata
y en el verso no me asusto,
este es el momento justo
pa’ una pregunta concreta…
¡Pídame alguna receta!
Que se la daré con gusto.

—Rubén Sada—
Yo necesito ingredientes
para carne sin espinas
de algún “bicho que camina”
y que contenga nutrientes.
Ponga algo entre mis dientes,
porque el asunto es espeso,
requerirá de usté el seso
si es cocinero, si es mago,
recéteme usted ¿cómo hago
pa’ cocinar con seis pesos?

—Edgardo Laluz—
La receta se la explica
hoy mi mente se ilumina,
esta me la dio Cristina
mientras que sushi mastica.
La mortadela es muy rica,
cuando con un pan se hermana
una feta, y no es macana,
eso ya le quita el hambre,
después le saca el fiambre
y lo guarda pa’ mañana.

—Rubén Sada—
Hasta para mortadela
tuve que ir al cajero,
mi bolsillo tiene agujeros,
la inflación está que vuela.
Al llegar, tuve secuela:
la máquina no funcionaba.
Ni seis pesos me entregaba,
no reconocía el chip,
y el formulario de AFIP
pa’ anotar, se lo choreaban.

—Edgardo Laluz—
Su verso es poco profundo
y aunque la plata no sobre,
“acá no existen los pobres,
porque este es el primer mundo”.
No crea que me confundo,
cuando le doy la receta,
si la operación concreta
seguro le sobra “tela”,
le dan, por la mortadela
“¡doce cuotas, con tarjeta!”

—Rubén Sada—
Voy a enunciar la receta
para invitarlo a comer,
proteínas ha de haber
en nuestra mesa discreta.
No me alcanza pa’ chuleta
y el condimento lo empacha,
el borgoña lo emborracha
y no hay ni migas de Bagley,
imitaremos a Marley:
¡le sirvo unas Kukarachas!

—Edgardo Laluz—
Entiéndame la respuesta,
no quiero ser descortés,
toy’ entrando a la vejez,
lo que es con “K” me indigesta.
Si me acepta la propuesta
a mi mesa está invitado,
y aunque ando medio ajustado
pa’ cocinar me doy maña,
cuando regrese de España
lo espero con un asado.

—Rubén Sada—
¡Doy gracias por el asado!
Yo, que lo quise invitar,
no lo pude conformar
y ahora soy el invitado.
Fue un asunto “descarnado”,
me dio pa’ que tenga y guarde,
y no quiero hacer alarde
ni es que el horario le enrostre,
yo invitaré con el postre,
pa’ que no se le haga tarde.

—Edgardo Laluz—
Es mi gusto en la ocasión
invitar, cuando es amigo,
y ya que en versos lo sigo
le daré la explicación.
Si es que me presta atención,
esperando su llegada,
preparo unas empanadas
fritas en casera grasa.
Si me visita en mi casa
no tiene que traer nada.

—Rubén Sada—
Ya que no he de llevar nada
a su hospitalario asado,
llevaré unos invitados
de la “gran familia” Sada:
Mis cinco hijos, cuñada,
mis veinte primos, tres tíos,
mi nuera y el yerno mío,
mi abuela y sus treinta nietos
y pa’ mi perro, “Esqueleto”,
prepárele un buen vacío.

—Edgardo Laluz—
Eso no es ningún problema,
es el rancho de un paisano
que lo estrecha entre sus manos
pa’ resolver el dilema
yo le presento un esquema
porque a la verdad me ajusto
no crea que yo me asusto
por la familia que adora,
confírmeme bien la hora…
¡no me haga esconder de gusto!


—Rubén Sada—
Bueno, mi querido amigo,
hasta entonces y nos vemos…

—Edgardo Laluz—
a la vuelta nos veremos!
si me sigue yo lo sigo.

—Rubén Sada—
Desde mi alma lo bendigo,
la cena está organizada,

—Edgardo Laluz—
asado con empanadas!
y el vino pondrá su luz

—Rubén Sada—
Salud a Edgardo Laluz
le desea Rubén Sada.

Autores: Edgardo Laluz y Rubén Sada.



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