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EN LA PIEL DEL INUNDADO



EN LA PIEL DEL INUNDADO

"Sabrá Dios si la lluvia es regalo pa'l que tiene techo, 
o es desgracia o castigo del cielo pa'l desampara'o."
(José Larralde - "Masticando silencio", milonga)

¡Ay! ¡Cuánto llanto que existe
en la piel del inundado!
Los demás me han olvidado,
mis penas me cantan triste.
Mi desgracia no es un chiste
y el mal clima la acentúa,
cada gota es una púa
que remoja mis pies lerdos,
y torturan los recuerdos
que en mi memoria fluctúan.

Fotos, álbumes, objetos
que son parte de mi historia,
dan vueltas como una noria
en lechos de barro preto (*).
Mis tesoros son excretos
de un velero que se hunde,
el miedo en mi mente cunde
y en arrebato feroz,
hasta mi creencia en Dios
tambalea y me confunde.

Mi campo es un lago ancho,
mi helado rostro garúa,
mientras mi alma se habitúa
a este triste zafarrancho.
Tapera quedó mi rancho,
mi colchón es una esponja,
mi cuero, una gruesa lonja
de esta vida, que fustiga,
de mi pan ni quedan migas,
que aporten una lisonja. 

¡Fangos de esta inundación,
me hacen llorar, achalay!
Mis ojos son un spray
en mi tez tono marrón.
Mientras tanto, en su mansión,
firmando sus manganetas
el poder se aumenta dietas,
y yo aquí entre los escombros,
ya ni poner puedo, el hombro
pues se me inunda el planeta.

¿Cómo se aprende el dolor
de la piel del inundado?
¿Cómo no observar, nublado,
el cielo gris de clamor?
Tanta agua enjuagó el sudor,
tornando llanto en laguna,
y va mordiendo la hambruna,
una lezna es cada gota,
que horada como picota…
¡Y sigue lloviendo, ahijuna!

¿Volverá ese cielo zarco (*)
a embellecer mi paisaje?
¡Cuánta víbora salvaje
me persigue entre los charcos!
No salgo de aquí, ni en barco,
y aunque tengo intrepidez,
me pasma esta rapidez,
con que brota sin piedad
el agua, una gran verdad:
¡debo empezar otra vez!

Tan bravo es el aguacero
que arrastró presto mi lote,
no alcanza un pequeño bote
a evitar que quede en cero.
Pensar que antes fue dinero
y agregaré este vocablo,
escuche bien lo que le hablo,
porque es “riqueza” la lluvia,
pero cuando se diluvia…
¡la lluvia es el mismo Diablo!

Autor: Rubén Sada

Notas:
* Preto. Negro.
* Zarco. Celeste.
Poema publicado en el libro DE DIEZ (Año 2015)
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