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"ANTES DE CENAR" y "REDOMONES" (Contrapuntos por Whatsapp) Mariano González y Rubén Sada

Mariano González, Rubén Sada y nuestro profesor: Emanuel Gabotto

Mariano González, Rubén Sada y nuestro profesor: Emanuel Gabotto
¡Gracias, payadores!

ANTES DE CENAR

  (Rubén Sada)
Muy buenas noches, Mariano,
querido amigo, González,
si la palabra le sale
hoy lo invito a un mano a mano.
Si es que su cuerpo, ya sano,
no le es una barrera
para payar con cualquiera
y compartir la poesía,
invíteme en este día
a saltarle la tranquera.

  (Mariano González)
Cómo anda amigo Rubén,
que Sada es su apelativo
y si la rima consigo
como esquivando un vaivén.
Por lo que dijo recién,
lo digo en forma certera,
en mi morada campera
si usted quiere improvisar,
no va a hacer falta saltar:
¡Está abierta la tranquera!

  (Rubén Sada)
El público nos reclama
y espera algún contrapunto,
y aunque estemos siempre juntos
el deber al canto llama.
Mi palabra le reclama
que usted proponga su tema
y si no es mucho problema
veré si puedo seguirlo,
porque, tengo que admitirlo,
de maestría es su poema.

  (Mariano González)
Si quiere contrapuntear
no le tendré compasión,
por eso en esta ocasión
se lo vuelvo a preguntar.
Si usted me quiere enfrentar
amigazo, creamé,
no diga que no avisé,
están todos de testigo
es peor chocar conmigo
a chocarse una pared.

  (Rubén Sada)
“Compasión no quiero”. Así
cantaba hace mucho Dyango,
y aunque no le guste el tango
lo pondré a bailar aquí.
De la vida yo aprendí
que no hay que esquivarle al bulto,
no hay que escapar del tumulto
y hay que saltar la pared,
y aunque no me tenga fe
en topada lo sepulto.

  (Mariano González)
Ya me quiere sepultar
y eso que recién arranca,
se lo digo en forma franca
pa’ que logre interpretar.
Aquí firme voy a estar,
y le acepto el desafío,
estimado amigo mío,
mis pensamientos repunto,
si encaramo’ el contrapunto
pídale ayuda a su tío.

  (Rubén Sada)
Mi tío, es gran decidor,
cultor de la chamarrita,
su canto al pájaro imita,
entrerriano y entrador.
Pero a Silva, que es autor
de un libro y hoy vino a verme,
no le gusta socorrerme
y yo ya soy grandecito,
déjelo tranquilo a Sixto,
yo puedo y sé defenderme.

  (Mariano González)
Pero hagamos una cosa,
ya que tarda en contestar
y mucho me hace esperar
en esta noche armoniosa.
Quizás le ayuda su esposa
en el momento oportuno,
las condiciones reúno
por ser de la guardia vieja,
no va ser muy despareja
payando dos contra uno.

  (Rubén Sada)
Ella está allí cocinando
y en cualquier momento llama,
no pido ayuda a una dama
porque sé el cómo y el cuándo.
Mientras me voy preparando
para la hora de comer
es bueno escribir y hacer
poesía repentista,
y así mi boca está lista
para poderlo vencer.

  (Mariano González)
Si lo llaman a comer,
Vaya nomás, sin tardanza,
y si le chifla la panza
el viaje debe emprender.
Si logra satisfacer
lo que cocinó su amada,
dejo mi copla rimada,
ya que me quiso probar,
váyase, amigo, a cenar,
y vuelva pa’ la payada.
  
  (Rubén Sada)
Ya vuelvo, amigo del alma,
pa’ seguir este capítulo,
mas ponga, mientras el título
y muestre el tema en su palma.
La cena me dará calma,
no me hace falta razón,
pero sí buena ración,
y siempre a mí me sucede
que “con hambre no se puede
pensar”, dice la canción.

  (Mariano González)
Acá lo voy a esperar,
compañero del taller.
Vendrá después de comer,
mejor dicho, de cenar.
El tema le voy a dar
mostrando mis condiciones,
a no entrar en discusiones,
yo voy soltando el dilema,
queda aquí plasmado el tema:
¡Hablemos de redomones!

REDOMONES

  (Rubén Sada)
Si hablaremos de caballos
a escribir no me apresure,
dure el verso lo que dure
quiero no cometer fallo.
En menos que canta un gallo
le diré con este hocico,
que con él me identifico,
no puedo admirar a otro,
yo me siento aún un potro
indomable, y no me achico.

  (Mariano González)
Veo que algo se arrimó
y ya con la panza llena,
entro de a poco en el tema,
pero muy poco explicó.
El tema propuse yo
como pa’ entrar en cuestión,
a la orilla del fogón,
yo en mi verso lo detallo,
dígame cuándo un caballo
empieza a ser redomón.

  (Rubén Sada)
El potro salvaje nace,
y vive con libertad,
y luego con crueldad
el hombre le pone enlace.
El potro no se complace
en vivir esclava vida,
lo cercenan las heridas
y el tormento de la fusta,
igual que al hombre lo asusta
una existencia sufrida.

  (Mariano González)
Hay cosas que no comparto,
mi pensamiento desato
siempre en contra del maltrato
yo, mi cariño reparto.
Mis ideales aparto
siempre con la disciplina,
sigo firme en la doctrina
que en mi verso lo detallo,
porque a pata de caballo
se hizo la patria argentina.

  (Rubén Sada)
Siempre medito en que el perro
no es el mejor amigo
del hombre y sé lo que digo
créame que no le erro.
Como dice el Martín Fierro,
el mejor es el caballo,
hasta más veloz que un rayo,
no es el rigor ni el azote
hasta que se descogote,
lo que amansa a cualquier bayo.

  (Mariano González)
Con un sentimiento grande
ya que lo nombra, Rubén,
lo ha mencionado recién
al escritor José Hernandez.
Por donde quiera que ande,
aunque sea duro el terreno,
topándome con un bueno,
hablando de estos asuntos,
se parece el contrapunto
de Fierro con ‘el moreno’.

  (Rubén Sada)
Yo soy medio resabiado,
(así es mi naturaleza)
enfrento con entereza
lo que el destino ha dictado.
Y si hay que cruzar un vado
no le temo a la corriente,
pues puedo afrontar vertientes
y salir de ellas ileso,
el asunto es no estar preso
y siempre ir trotando al frente.

  (Mariano González)
La verdad coincido en eso,
es linda la libertad,
aunque hablando de verdad
a veces me siento preso.
Pues vivo pensando en eso,
enaltezco mi valor,
le pongo esfuerzo y valor
de lo que digo soy dueño,
estoy preso de ese sueño
de un día ser payador.

  (Rubén Sada)
Nunca usted ha de olvidar
la sabiduría gaucha,
ni ser una pobre laucha
que teme al gato enfrentar.
Con dignidad al payar
ya enfrentó usted al gato,
porque lo enfrenté un buen rato
y ha salido victorioso,
mientras tanto yo, brioso,
tengo cuerda para rato.

  (Mariano González)
Estuvo en esa payada
de personificación,
yo fui el perro en la ocasión,
como dijo Rubén Sada.
Lo escuchó la paisanada,
el corazón me palpita,
ya que lo tengo cerquita
y usted me lo recordó,
lástima no la filmó,
porque estuvo muy bonita.

  (Rubén Sada)
Ya se me está yendo al mazo,
y se me va por la rama,
se esconde abajo’ e la cama
pues le estoy cortando el paso.
¿Lo ha bajado de un hondazo
el moreno a Martín Fierro?
¿Lo ha puesto en un triste encierro
mi trova, por siempre gaucha?
Pues, yo mencioné una laucha
y me salió con que es perro.

  (Mariano González)
Me acuerdo, fue en el taller,
en los pagos de Bernal.
El arte tradicional
allí quiere florecer.
Por cuestiones de querer
estos versos repentinos,
payadores argentinos,
los menciono uno por uno,
Mariano ha sido perruno
y Gabotto fue un felino.

  (Rubén Sada)
Ya que hablamos de Gabotto,
recuerde que de él aprendo,
por eso es que aquí me prendo
y a improvisar me anoto.
Y aunque yo siempre ando en moto
y de zainos no sé nada,
no le esquivé a la payada
en este tema insoluto,
porque payando disfruto
de una amistad bien cantada.

  (Mariano González)
Un poco voy a aflojar,
se equivoca demasiado,
al encontrarse a mi lado
usted quiere improvisar.
Si usted me quiere alcanzar,
de paso le pongo un broche,
haré de versos derroche
poniendo esfuerzo constante,
¡no creo, Rubén, que aguante
seguirme toda la noche!

  (Rubén Sada)
Ya me voy a despedir
porque estoy medio viejote,
abandonar no es mi mote
pero hay que ir a dormir.
Me gustaría seguir
mas, me está invadiendo el frío,
y aunque continuar ansío
pues la poesía me sacia,
yo le quiero dar las gracias
que aceptó mi desafío.

  (Mariano González)
Bueno, vamos a marchar,
a media letra nos vamos.
  (Rubén Sada)
Gracias, payador Mariano,
por tan bien improvisar.
  (Mariano González)
Las gracias le voy a dar
mostrando mis credenciales.
  (Rubén Sada)
Muy buenos los decimales
prolífica la payada,
  (Mariano González)
Un gusto payar con Sada,
dice Mariano González.

-- Autores: Mariano González y Rubén Sada.





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