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Delirio

delirio amador porres

DELIRIO

Nací triste, (no es romántica manía funeraria) 
nací triste y marcho triste por la vida, 
con mi hato, que se agranda día a día, 
de presagios y tristezas laceradas.

¿Qué ambiciono? ¿Qué dolor clava sus garras
en mi espíritu, en mi cuerpo? 
¿Qué misterios torturantes con sus ayes, 
negros ayes en la noche de mi alma,
como bandadas de espectros 
giran, vienen, vuelan, huyen, rondan, graznan?

Yo quisiera que a mis horas las ungiera la alegría, 
yo quisiera que las flores del almendro fueran blancas, 
y aurirrojos y encendidos los crepúsculos, 
las auroras sonrosadas...

Yo quisiera... Pero extiendo la mirada 
por los setos ondulosos, por los valles, 
por los montes, por las nubes, por las aguas,
y en los setos, en los montes, en las aguas, en las nubes, 
no hay colores ni rumores ni fragancias... 
Todo yace calcinado
Como un dies sibilino, dies irae*tremebundo 
arrebujado en su mortaja.

Amador Porres

*Dies Irae ("Día de la ira") es un famoso himno latino del siglo XIII atribuido al franciscano Tomás de Celano (1200-1260), amigo y biógrafo de San Francisco de Asís. Suele considerarse el mejor poema en latín medieval, y difiere del latín clásico tanto por su acentuación (no cuantitativa) como por sus líneas en rima. El metro es trocaico. El poema describe el día del juicio, con la última trompeta llamando a los muertos ante el trono divino, donde los elegidos se salvarán y los condenados serán arrojados a las llamas eternas.
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