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DEJÁ QUE BAILEN EL ROCK ( Poema de Juan Arrestía )

rock versus tango


DEJÁ QUE BAILEN EL ROCK

I

Lo sé, que no despreciás
al tango, muchacho, no,
si la moda trajo el Rock,
por ser moda, lo bailás.
Si por las calles cruzás
esa música silbando
adentro te está sobrando
lugar para el dos por cuatro,
lo de ahora es un teatro 
que hay que ir protagonizando.

II

Si lo moderno ha querido
un nuevo baile imponer 
no nos vamos a poner 
como un pibe a los berridos.
Si las pibas han pedido 
un ritmo enloquecedor 
nos vas a pasar calor 
hablándole de la luna,
los tiempos de la laguna
ya se acabaron, señor.

III

Si los muchachos del Norte 
de mano nos han ganado 
es porque se han avivado 
qué vamos a andar con cortes.
Y parecemos consortes
que la van de doloridos,
nosotros hemos querido 
que ellos su música impongan 
y hoy cantando una milonga 
sollozamos compungidos.

IV

Y nombramos a Gardel,
a Arolas, al Pibe Ernesto,
si nos encajan el pesto 
ellos qué tienen que ver.
Que si vuelven a nacer
de vergüenza morirían,
no viejo, si en esos días 
en que estos ñatos vivieron 
ritmos extraños vinieron 
y nadies quedó en la vía.

V

No nos vamos a olvidar 
de que Gardel con su voz 
cantaba el Simmy y el Fox 
y hasta lo supo bailar.
Que aplaudimos a rabiar 
cuando él allá en Hollywood
a esas rubias de New York 
les cantó con tanta cancha 
y hoy nos parece una mancha 
de que aquí se baile el Rock.

VI

Y Arolas no fue pa' allá
llevándose el bandoneón,
al país del Charlestón 
su música a ejecutar.
Y una alegría sin par 
el cuore nos invadía 
cuando los diarios decían 
que Don Eduardo triunfaba 
porque allá en Francia bailaban 
el tango que se imponía.

VII

De tanto sentir broncar 
a veces muchachos, pienso, 
que ha terminado D'Arienzo,
que no lo dejan actuar.
Que ya no habrán de cantar 
Marino, Vidal, Mauré,
que Edmundo Rivero no es, 
que están todos en gayola,
porque enfermos de la gola 
no tienen nada que hacer.

VIII

No viejito, son mentiras,
el tango siempre es el tango,
nadies le quita su rango 
ni nadies con él se tira.
Sus compases no se espiran 
del espíritu porteño 
porque él es señor y dueño 
de toda la muchachada...
¡Que se dejen de pavadas!
¡Que duerman, si tienen sueño!

IX

Yo escuchaba el otro día 
chillar a un punto cabrero 
contra el núcleo petitero 
por esas cosas que hacían.
Y yo que lo conocía 
no me pude contener 
y le dije 'qué querés,
si allá en tu laburo camba 
donde ganás tantas gambas 
te hacen hablar en inglés.

X

Y a ese pibe que tenés 
pa' labrarle un porvenir 
a una escuela lo hacés ir
donde le enseñan francés.
Entendés o no entendés 
yo te daría la razón
si allí chillaras, chabón,
y te hablo en serio, no en broma,
tener que hablar otro idioma
para ganarte el bullón.

XI

Y estás aquí, en la Argentina,
no allá en Francia ni Inglaterra,
lo que no querés es guerra 
pues sos una catramina.
Quedate allá en la cocina,
prendé la calefacción
y no pasés papelón 
hablando de tu mocedad,
que sólo inspirás piedad
pa' hacerte una suscripción.

XII

Dejá que bailen el Rock
los muchachos, si ellos quieren,
que nuestro tango no muere,
tenemos un buen stock.
Conseguite un lavarropa,
metete allí todo junto
y no olvidés este asunto,
bailarán con frenesí,
mas, pa' que ella diga sí:
se prenden a un tango y punto.

Juan Arrestía. El poeta de Quilmes

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