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DÉCIMAS (Versos escritos por Juan Arrestía, el poeta nochero, de Quilmes)



DÉCIMAS

I

Nunca me gusta invadir
jurisdicciones ajenas,
ni llegar justo a la cena
pa' que me puedan servir.
Tampoco me gusta abrir
sin antes golpear la puerta
y recién cuando está abierta,
porque me otorgan licencia, 
hago acto de presencia
y pego el grito de alerta.

II

Que es timidez no lo crean,
solamente educación,
entrar sin invitación
pa' mí siempre es cosa fea.
Y ya que ustedes desean
mis décimas escuchar
se las voy a recitar agradeciendo el honor
que a este humilde servidor
le han sabido dispensar.

III

De la fuente del saber
les aclaro no he bebido,
ser mi maestro ha querido
sólo mi eterno correr.
Suelo hacerme comprender
con un lenguaje sencillo,
yo sé que no tiene el brillo
de plumas intelectuales,
me gusta pisar barriales
y hasta comer sin cuchillo.

IV

Ya hecha esta aclaración
voy a ir derechito al grano
y así tenderles mi mano
como una salutación.
Perdonen si en mi expresión
encuentran un dejo amargo
pero es que ha sido tan largo
el camino recorrido,
que es mucho lo que he aprendido
y es muy poco, sin embargo.

V

Porque por más que uno quiera
creer de que sabe mucho
tropieza el hombre más ducho
en la más fácil carrera.
Y entonces, sí, donde quiera
que vaya se va a dar cuenta
que pa' esquivar la tormenta
allí se ven los varones
a quien les sobra polenta.

VI

Por eso cuidate en caer
que si no, pa' levantarte
más que un pulmón va a costarte
aunque no lo quieras creer.
Si vieras con qué placer
hay que tener condiciones
sigue el mundo tu fracaso
y por allá si un si acaso
le tenés que mendigar,
cómo te quieren sacar
el alma, viejo, a pedazos.

VII

Es fulera la existencia
del que lo engrampa la mala
como le corta las alas
el mundo con su inclemencias
como lloras de impotencia
cuando ninguno te ve
y que no pierdas la fe
porque si no te aseguro
que se hace más obscuro
el camino a recorrer.

VIII

Si supieras qué amargura
y qué vergüenza se siente
cuando hay que bajar la frente
ante alguna frase dura.
Aquella opinión tan pura
que vos del mundo tenías
se desvanece ese día
en que la mano cerrás
y nada en ella encontrás
tan sólo una risa fría.

IX

Pero che, si estoy hablando
macanas y no es cuestión
de que escuche la reunión
a quien está divagando.
Sin querer me fui desviando
y agarré pa' otro camino,
es que me ha faltado tino
y entré sin grupo a broncar,
me tienen que perdonar:
son cosas de mi destino.

Autor: Juan Arrestía


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