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LA BÓVEDA




LA BÓVEDA


Cuando allane la bóveda aquel juez
tal vez no halle dólares, oro o plata,
quizás no halle euros ni joyas caras,
y ya no haya dolo en esa “limpia” arca.

Cuando allane tu bóveda aquel juez
no hallará pruebas de coima agravada,
tampoco fraudes ni licitaciones falsas,
pues no sos tonta para allí ocultarlas.

Mas lo que sí estoy casi seguro
que “chorrearán” en tu bóveda allanada
miles de litros de nativas lágrimas
de tantos niños de mísera crianza.

Hallará allí el severo sacrificio
del obrero que lucha y que trabaja.
Encontrará la megalomanía
del que su cuota de poder no le alcanza.

Encontrará alianzas invisibles
con las que siempre rescatas a la Banca,
y secretas rutas de frontera
por donde ingresan las substancias blancas.

Cuando allane tu bóveda aquel juez
caerán montañas de cinismo apiladas,
y entre cientos de zapatos de mujer
costosa ropa que nunca será usada.

Hallará el deshonesto mal ejemplo
con el que tú y tus compinches se inspiraran,
diciendo “versos” que no son poesía
sino falsías y blasfemias crasas.

Encontrará a Enrique Santos Discépolo
cantando que es un ‘gil’ el que no afana.
Y al no haber ‘gil’ que sometiera al pueblo
será "buen funcionario" el que lo haga.

Un mal olor de cloaca hallará el juez
si en la bóveda hay vergüenza amarrocada,
si probo fuera quien la allane y tal vez
si existiera algún juez... ¡que se arriesgara!

Copyright © Rubén Sada. 10 de Mayo 2013. 


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