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SUSURRANDO RAP



SUSURRANDO RAP

Sigo sintiendo, sigo insistiendo,
y te susurro con la ‘S’ lo que siento.

Siempre que siento escribo. Siempre que escribo siento. 
Me siento en el asiento y saco sentimientos de a cientos.
Sentado en la silla saco. Sí, los saco de a cientos:
Salen secos sentimientos intrínsecos.
Salen sonrisas sanas, sanidad superflua.
Salen sinsabores, sensaciones sinceras que subyacen. 
Salen señales. Sugerencias sagaces, sabias. 
Siembro semillas de sabiduría, sintaxis sagaz.
Y con susurros sensuales, saco suspiros a las señoritas.
Salen de mis cinco sentidos, de mis sesos, de mi seno, de mi sien, de a cien.

Sigo sintiendo, sigo insistiendo,
y te susurro con la ‘S’ lo que siento.

Siguen surgiendo suciedades en ciudades.
En sendas sendas de sucios suburbios, 
en solitarios senderos suburbanos, 
suelen sufrir cientos de seres sin sueños,
sin solucionar sus siniestros sucesos. 
Son sujetos sumidos en soledad, en solitarias celdas. 
A esos suministro socorros. Suscribo salmos
sincronizando solfeo seguido de sinfonías. 
Insuflo sonidos. Soplo saxo. Surto serenidad.
Sintonizo simpatía sepultando seriedad.

A la soberbia saboteo. Al salvajismo salteo.
Al sabotaje saqueo. A la saña sorteo.
Sanciono el secuestro. Al sátiro segrego. 
El soborno no soporto. El sopor me da sueño.
Soy del Sur. Sobrevivo suelto en esta sociedad. 
Sobreviviré situaciones sangrientas, salvajes. 
El sol saldrá. La soledad solemne se solucionará.
Sacrificios sin sentido, sombríos, circulan en mi ser, sin ser.
Se me seca la saliva. Sinceramente, lo siento.

Sigo sintiendo, sigo insistiendo,
y te susurro con la ‘S’ lo que siento.

Siento cientos de sentimientos.
Y escribo, y suscribo… y en la cena saboreo satisfacciones,
sabrosas suculencias: Salmón. Sushi. Sardina. 
Salame. Saladitos. Salpicón. Sándwich. Salchichas.
Salsas selectas sabrosamente salpimentadas.
Sopa. 
Sandía.
Si hay sed: Sidra. (¿Sin alcohol?: ¡Soda!)

Los sábados son sagrados, si sigo en la sala santa. 
En ese santuario se siguen suministrando sermones
en los que el Soberano Señor suministra santidad.
El sacristán sanciona a Satán, en un santiamén:
‘Sigan senderos sabios. Sean siempre saludables. 
Sean salvos. Santificados sean. Su suerte seguirá. 
Soporten sustos. Sanen. Amen. Amén.’

No soy Súperman. No soy el Zorro.
Sólo soy un soñador de sueños sencillos, sensitivo. 
Subrayo sinónimos, sustantivos. Selecciono sílabas.
Y por supuesto, los susurro. 


Rubén Sada (30-04-2010)
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