¿ESTÁS DEMASIADO OCUPADO PARA APRECIAR LA BELLEZA? Entonces tal ves debas detenerte un poco. Como parte de un experimento sociológico, y para entender el comportamiento humano, los responsables del periódico THE WASHINGTON POST, se preguntaron: ¿La gente tiene tiempo para la belleza? ¿Cual es el "valor" que el ciudadano común, le da a la belleza? Por ejemplo, si un bellísimo cuadro valuado en 5 millones de dólares, que actualmente se puede contemplar en la Galería Nacional de Arte en la que hay que pasar por 52 medidas de seguridad para verlo, fuera colocado en un restaurante, al lado de cuadros de artistas desconocidos, que valen solo 150 dólares, ¿sería posible distinguir el valor entre el primero y los demás? ¿Somos capaces de descubrir la belleza, sin el contexto adecuado para verla? ¿El valor de algo, lo predispone el contexto? El experimento sería el siguiente: Si colocáramos a un prestigioso violinista, en un sitio que no se condice con su talento y en un horario inconveniente, y no pudiera comprobarse su trayectoria ¿la gente apreciaría por igual, la belleza de su música? ¿Se detendrían a escucharlo? Apreciarán su valor? El experimento fue realizado el 12-01-2007 en ¡EL METRO! en la estación de L'Enfant Plaza, cuando Joshua Bell, uno de los violinistas más prestigiosos del planeta, estuvo tocando 43 minutos, ante los despistados transeúntes, que continuaron su marcha de autómatas, casi sin valorar la belleza de las 6 piezas musicales que magistralmente interpretó. L'Enfant Plaza está en el núcleo federal de Washington, y los transeúntes eran en su mayoría de nivel medio, con títulos como: analista de políticas, gerente de proyectos, de presupuesto oficial, especialistas, facilitadores, consultores, etc. Éstas 1093 personas, pasaron casi sin advertir la belleza de las melodías del músico. Tres días antes, Joshua Bell, había hecho un concierto con este mismo violín Stradivarius Gibson ex Huberman, instrumento único en el mundo, fabricado en el año 1713, y valuado en 3,5 millones de dólares, en 'La Sinfónica de Boston,' donde las entradas para el concierto costaban la bagatela de 1000 dólares cada una. Bell es un músico que está acostumbrado a ganar hasta 1000 dólares por minuto en los conciertos en que toca, pero curiosamente, se alegró cuando luego de media hora de tocar en el corredor del metro, alguien le arrojó 1 dólar. En los 43 minutos de su improvisado concierto, en el que tocó vestido con vaquero, remera, y pies descalzos, no hubo un solo aplauso, ni reconocimientos, y solo logró que 7 personas se detengan a escucharlo por aproximadamente un minuto. Solo 27 arrojaron un total de 32 dólares. Un par de niños, quisieron detenerse, pero fueron arrastrados de la mano por sus padres, para seguir el camino al metro. Solo una mujer lo reconoció, y se acercó a dialogar unos segundos con él. A una corta distancia, otros transeúntes, formaban fila de hasta 6 personas, para comprobar en una máquina, si su billete de lotería, había resultado ganador. Joshua Bell, con su Stradivarius de 3,5 millones, tocaba a pocos metros de ellos, poniendo bellas melodías de fondo, a su frustración. ¿Tienes tu, un tiempo aunque sea breve, para apreciar la belleza? ¿La distingues, aún cuando el contexto en que ésta se encuentre, no sea el idóneo? La belleza debe estar a tu alrededor, ¿la ves? Te invito a leer el nuevo libro de Rubén Sada, donde el autor prueba que la poesía, es INCREÍBLEMENTE BELLA. Rubén Sada, 2009. |
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