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EL DIOS DE LA MANO FUERTE (Historia de Moisés)


POEMA SEMANA SANTA 2008 ESCRITO POR RUBEN SADA



MEGA POESÍA ACERCA DE MOISÉS Y LAS 10 PLAGAS DE EGIPTO
(Historia Bíblica convertida a mega-poema por Rubén Sada.)

EL DIOS DE LA MANO FUERTE

(Parte I); Moisés: El Mesias.

El pueblo hebreo era oprimido,
tratado como esclavo, esclavizado,
pero entre ellos el rumor había corrido
de que el Mesías por fin había llegado.
Pronto nacería el Libertador
que les quitaría tanto dolor.
Ante ellos se abría una esperanza
para seguir adelante con confianza.

Ellos se habían multiplicado tanto
y su destino era el dolor y el llanto.
Los egipcios aumentaban el espanto
y no eran tratados como pueblo santo.
Habiendo provocando la ira del Rey
en su intensa furia promulgó una ley,
y ordenó el Faraón egipcio: "Matad
a todos los niños de corta edad."
La ira de Ramsés fue saciada,
mientras la vida de Moisés fue salvada,
protegido así del degüello a espada.
Pues entre plañidos intranquilos
arrojaron al niño Moisés en el Nilo.
y en una cuna de increíble salvación
allí lo encontró la hija del Faraón.

Criado en casa real, adquirió sabiduría
hasta que el mismo se dio cuenta un día
de que su madre verdadera era judía,
y decidió unirse a sus hermanos
para algún día poder libertarlos
del Faraón y su opresora mano.

Ya grande, a los cuarenta años
lo intentó, en un esfuerzo vano.
Y por eso a Madián debió huir
hasta los ochenta años cumplir.
Mientras tanto en Madián se casó
y se hizo un sereno pastor,
el que pronto sería libertador.
Allí vivió como pastor tranquilo,
pero pronto sería un gran caudillo.

(Parte II) La advertencia.

Un día, un matorral ardía
y desde el fuego, la voz de Dios,
le dijo lo que hacer debía.
Por las instrucciones que Éste le dio
le enseñó lo que debía hablar
y que a Egipto debería viajar,
y que mucho valor debería cobrar.

Asimismo resultó suceder
pues lo ayudó "Yo Resultaré Ser."
Y Moisés junto con Aarón
concurrieron delante de Faraón.
Moisés su propósito explicó
que al pueblo en libertad dejara,
y al instante arrojó su vara
que en serpiente se convirtió.
Algunos magos y hechiceros
el milagro imitar pudieron
y arrojando al suelo sus varas
en serpientes las convirtieron.

Pero la serpiente de Moisés
las devoró a las otras tres.
El Faraón quedó muy sorprendido
pero su corazón estaba endurecido.
Su decisión no había cambiado
ni jamás se hubo arrepentido.
Moisés ya comienza a dictar juicio
que causaría diez maleficios:
¡Diez plagas para los egipcios!




(Parte III) Las Diez Plagas de Egipto.

(I)
Envía al pueblo fuera de acá
o sino sangre beberás.
Los peces del Nilo morirán
y el repugnante hedor subirá.
(Pero siguió terco el corazón
del poderoso egipcio, el Faraón.)

(II)
Envía al pueblo, sino mañana
por doquier abundarán las ranas.
En tu lecho se introducirán despacio,
y en tu comida, el asqueroso batracio.
(Pero continuó terco el corazón
de este infame rey, el Faraón.)

(III)
Envía al pueblo, o sino arrojo
al viento un montón de polvo
que se convertirá en jejenes
que molestarán a ti ya tu gente.
(Y éste siguió muy endurecido
y no se había arrepentido.)

(IV)
Envía al pueblo, sino tábanos
los picarán, y les saldrán granos.
Tu sangre la absorberán,
la tuya y de tus paisanos..
(Y continuó duro el corazón
del egipcio rey, el Faraón.)

(V)
Si no envías al pueblo, la peste
vendrá bajo este cielo celeste.
Matando a hombres y animales
y causando estragos y males.
(Pero no lo asustó la peste
al testarudo Faraón éste.)

(VI)
Envía al pueblo fuera de aquí
o sino llagas haré para ti.
Las ampollas erupciones formarán
y en hombre y bestia se formarán.
(Y continuó terco el corazón
del empecinado Faraón.)

(VII)
Deja al pueblo que Dios ha libertado
O la langosta comerá tus sembrados.
Vendrá una devoradora plaga
que resultará peor que las llagas.
(Mas la langosta no lo asustó
y al pueblo en libertad no dejó.)

(VIII)
Envía al pueblo, o el granizo
destruirá lo que la langosta no hizo.
Del cielo con gran ira bajará
contra ti y toda tu propiedad.
(Pero no lo asustó el granizo
y darles libertad no quiso.)

(IX)
Envía al pueblo o la oscuridad
todo tu reinado invadirá.
Por tres días la tierra oscura
sufrirá el espanto y la locura.
(Pero no lo asustó lo oscuro
y continuó su corazón duro.)

(X)
Por fin Moisés le dijo:
"Si no dejas ir al pueblo, morirán
todos los primeros hijos,
del hombre, del animal,
y hasta tu más amado morirá
por el juicio que Dios traerá.

Como el rey cambiar rehusó
su hijo primogénito murió,
Esto por fin sí ablandó
el corazón del Faraón, que libró
al pueblo del Poderoso Dios.

Los judíos con todas sus familias
partieron del Egipto que oprimía
en dirección a la Tierra Prometida,
muy alegres y muy emocionados
porque su Dios los había liberado.




(EPILOGO)

Moisés extendió ahora su vara
y las aguas del mar se abrieron
y sin que alguno se mojara
entre ellas escaparon, corrieron.

Atravesaron las aguas del Mar Rojo
con valentía, coraje y mucho arrojo.
Su salvación resultó todo un arte.
Su fe y esperanza un baluarte.

Entre tanto, el terco Faraón
arrepentido, cambió de opinión
y se lanzó a la persecución
para causarles muerte y destrucción.

Ya seguros, ahora en tierra seca,
Moisés inclinó su santa vara
para que la hueste completa
del inicuo Faraón se ahogara.

En el desierto se escuchó con gratitud
el Cántico de la Gran Victoria.
Había terminado la esclavitud.
Así nos lo contó la historia.

El pueblo liberado ahora canta
a su Dios Jehová las alabanzas.
"Nuestro Dios nos libra de la muerte,
porque es el Dios de la mano fuerte."


El reconocido actor Charlton Heston como Moisés
en la película "Los Diez Mandamientos" (1956)

© Rubén Sada 2008. 10-03-2008
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