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EL SEMÁFORO


EL SEMÁFORO


En la esquina, allá en lo alto,
hay un señor vigilando,
él es testigo de todo...
¡Cuidado! Te está mirando.
Es respetado por muchos,
mas, por otros, ignorado,
y algunos lo desafían,
¡qué invento el noble semáforo!
Observador cuidadoso
de accidentes de tránsito,
él sabe quién pasa en rojo,
y ve quién pasa volando.
Por las noches ni descansa,
y observa sus cuatro flancos,
testigo de blancas transas
y hasta del asalto al Banco.
Presente en las despedidas,
los besos y los halagos,
punto de encuentro y partida,
lugar de reunión de vagos.
Amigo de prostitutas
y del vendedor de diarios,
una fuente de trabajo
para el mendigo en andrajos.
Juez que determina culpas,
sordo de los bocinazos,
secretario del policía
mientras está patrullando.
A él nada se le escapa,
ni en vacaciones, ni en franco,
un cíclope de tres ojos
sin domingos ni feriados.
Con precisión de robot,
es incansable empleado,
él es sinónimo de orden,
sin él existiría el caos.
¡Nunca jamás te apagues,
fiel, bendito, semáforo!
Sé como el ojo de Dios,
¡cuida mi vida y mis pasos! 



© Rubén Sada -17-01-2008

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