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EL CAUTIVO DE TIL TIL-Manuel Rodriguez Erdoíza(1785-1818)







EL CAUTIVO DE TIL TIL



Manuel Xavier Rodríguez y Erdoíza es una figura legendaria en la historia chilena. Hombre acaudalado, abogado de profesión, diputado, secretario de guerra, capitán de Ejército y Director Supremo. Pero ninguno de todos sus cargos oficiales le dieron tanta fama como su trabajo en la clandestinidad, durante el periodo de la Reconquista. En múltiples ocasiones cruzó la cordillera de los Andes trayendo y llevando mensajes secretos de José de San Martín y preparando el terreno en Santiago para la ofensiva del Ejército Libertador. Entre 1815 y 1817 el gobierno de Chile pasó al Mariscal de Campo Francisco Casimiro Marcó del Pont; hombre pusilánime y pueril, que había obtenido la Gobernación de Chile por influencias de su familia y gobernó con la más extremada violencia. Había que liberar a Chile de gente como ésta.

El ejército chileno decidió su retirada a Mendoza Argentina, cruzando los pasos cordilleranos de los Andes al mando del General O'Higgins . Junto a él emigraron los hermanos Carrera y también Manuel Rodríguez. Apenas llegado a Mendoza, Rodríguez se incorpora a los preparativos de la Reconquista del territorio nacional y colabora con San Martin y Bernardo O'Higgins en el campamento El Plumerillo. Don José de San Martín, general argentino, había concebido la idea que para asegurar la independencia de su patria, era necesario liberar primero a Chile y luego pasar al Perú. Entonces acepta un plan de Manuel Rodriguez Erdoiza y le encarga la delicada misión de organizar clandestinamente la rebelión en Chile en contra del dominio español durante la Reconquista. San Martín vio en Manuel Rodríguez el emisario ideal y lo comisionó para ir a Chile a deslizar una pequeña fuerza en la retaguardia enemiga para mantener vivo el espíritu de la insurrección en las poblaciones chilenas. Mientras San Martín y O'Higgins organizaban un ejército para cruzar los Andes y liberar Santiago, encargaron a Manuel Rodriguez Erdoiza iniciar dicha serie de actividades guerrilleras que inquietaran a los españoles y levantaran la moral patriota.

Manuel Rodríguez era robusto, bien parecido, dotado de una gran empatía y bien formado, tenía un valor a toda prueba, elocuente, astuto y audaz.
Estas cualidades lo acompañaron siempre en sus acciones de guerrilla contra los realistas. Normalmente hostigaba a esas fuerzas en sus viajes al interior de Colchagua, a donde viajaba frecuentemente desde Mendoza y Uspallata, pasando por Los Andes, Curacaví, Melipilla, Alhué y Marchigüe, dejando innumerables testimonios de coraje e inteligencia militar. Esta ruta le permitía eludir las fuerzas realistas y asestar certeros y efectistas golpes en San Felipe, Santiago, Melipilla y San Fernando. Otras veces cruzaba por el Paso del Planchón, cuyos planos sirvieron al general Freire años más tarde, durante la reconquista de Chile.

Cierta vez, cuando el guerrillero, como lo llamaban a Manuel Rodríguez, se hallaba con el hacendado colchagüino Eulogio Celis concertando un plan para armar a los montoneros de la provincia, un trote de caballería militar realista se aproxima a la casa. Rodríguez se cree perdido, pero de repente tuvo una feliz idea y se mete en un cepo que tiene Celis, por su calidad de subdelegado, para castigo de ebrios y maleantes y en un abrir y cerrar de ojos su rostro ha adquirido la expresión de un pobre hombre que duerme su borrachera. Los soldados realistas registran la casa y se detienen junto al cepo, el oficial da unos puntapiés al insensible borracho dándole órdenes a Celis de que le suelte al pasársele la borrachera. Minutos después la patrulla se aleja de la casa.

Entre 1815 y 1817, Manuel Rodríguez logra llevar el desorden entre las tropas realistas y organiza una red de corresponsales que se convertían, cuando las circunstancias lo requerían, en jefes de partidas volantes que aparecían y desaparecían como por arte de magia. El guerrillero era un genio del disfraz y escurridizo como un fantasma. Su osadía llegó al punto de abrirle la puerta del carruaje al mismísimo Casimiro Marcó del Pont a la salida del edificio gubernamental y además recibir una moneda por el servicio de parte del gobernador. Pronto la figura del Montonero adquiere el relieve y la aureola de la leyenda con sus acciones revolucionarias a las mismas espaldas de los realistas. Sus hazañas fueron la comidilla de las tertulias populares del pueblo.

En enero de 1817, Rodríguez perpetra sus últimas hazañas. Con ochenta hombres cae sobre Melipilla y se apodera de los fondos recaudados por contribuciones forzosas, unos dos mil pesos, que reparte entre sus hombres, para que puedan alimentar a sus familias. Una de sus más celebradas hazañas fue disfrazarse de mendigo y obtener una moneda en caridad de parte del propio gobernador Marcó del Pont, quien había puesto precio a la cabeza de Rodríguez.

De esta manera, Manuel Rodríguez se transformó en una suerte de héroe romántico de la independencia de Chile, una leyenda popular que permanece hasta hoy día. Murió asesinado en Til-Til, cuando sólo contaba con treinta y tres años de edad. Su figura, romántica y popular, se convirtió en un mito que ha inspirado tanto a poetas y compositores chilenos, como a cineastas, constituyendo el tema de la primera película chilena El húsar de la muerte, de Pedro Sienna. (Año 1925)

En 1863 se erigió un monolito en su memoria, en que se lee la siguiente estrofa del poeta Guillermo Matta:




"¡¡Jamás el héroe muere!!
En la mano que le hiere
En página inmortal su nombre escribe,
Y el héroe mártir con su gloria vive. "




La extraordinaria cantante argentina
SOLEDAD PASTORUTTI interpretando
EL CAUTIVO DE TIL TIL:






El cautivo de Til-Til

(Patricio Manns)
Por unas pupilas claras
que entre muchos sables
viera relucir,
y esa risa que escondía
no sé qué secretos,
y era para mí.
Cuando altivo se marchó
entre gritos de alguacil
me dolió un presentimiento*
al verlo partir.
Dicen que es Manuel su nombre**
y que se lo llevan
camino a Til-Til,
que el gobernador no quiere
ver por La Cañada
su porte gentil.
Dicen que en la guerra fue
el mejor y en la ciudad
le llaman el Guerrillero
de la libertad.
Sólo sé que ausente está,***
que le llevan los soldados,
que amarrado a la montura
la tropa lo aleja de su General.****
Sólo sé que el viento va
jugueteando en sus cabellos
y que el sol brilla en sus ojos
cuando le conducen
camino a Til-Til.
Dicen que era como un rayo
cuando galopaba
sobre su corcel
y que al paso del jinete
todos le decían
por nombre: Manuel.*****
Yo no sé si volveré
a verle libre y gentil,
sólo sé que sonreía
camino a Til-Til.
Sólo sé que ausente está,***
que le llevan los soldados,
que amarrado a la montura
la tropa lo aleja de su General.****
Sólo sé que el viento va
jugueteando en sus cabellos
y que el sol brilla en sus ojos
cuando le conducen
camino a Til-Til.
En la versión del disco “Patricio Manns en Chile”
Manns modifica el texto de la siguiente manera:
* me nubló un presentimiento
** Dicen que es Manuel Rodríguez
*** Sólo sé que ausente va
**** la tropa le aleja de su General
***** todos murmuraban su nombre: Manuel
En la versión de “América novia mía” a los mencionados
cambios se suman:
lo llaman el Guerrillero, 
cuando lo conducen, 
a verlo libre y gentil, 
la tropa lo aleja de su General.

(AÑO 1966)

CANTO A MANUEL RODRIGUEZ
(Poema de Pablo Neruda)


Señora dicen que dónde,
mi madre dicen, dijeron,
el agua y el viento dicen
que vieron al guerrillero.

Puede ser un obispo,
puede y no puede,
puede ser sólo el viento
sobre la nieve:
sobre la nieve, sí,
madre no mires,
que viene galopando
Manuel Rodríguez.
Ya viene el guerrillero
por el estero.

Saliendo por Melipilla
corriendo por Talagante,
cruzando por San Fernando,
amaneciendo en Pomaire.

Pasando por Rancagua,
por San Rosendo,
por Cauquenes, por Chena,
por Nacimiento:
por Nacimiento, sí,
desde Chiñigüe,
por todas partes viene
Manuel Rodríguez.
Pásale este clavel.
Vamos con él.

Que se apague la guitarra
que la patria está de duelo.
Nuestra tierra se oscurece.
Mataron al guerrillero.

En Til-Til lo mataron
los asesinos,
su espalda está sangrando
sobre el camino:
sobre el camino, sí.

Quién lo diría,
él, que era nuestra sangre,
nuestra alegría.
La tierra está llorando.
Vamos callando.



(Pablo Neruda)



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Dedicado con mucho cariño y amistad,
a todos los visitantes del hermano país de Chile,
agradeciéndoles su amistad y recordando
un poco de historia sudamericana,
ya que nuestros dos países Chile y Argentina,
tienen una historia en común.
¡Viva la hermandad latinoamericana!
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