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ODA DE FE EN LA RESURRECCIÓN




ODA DE FE EN LA RESURRECCIÓN.

Fila tras fila, y sin parcialidad
las lápidas y las tumbas abandonan
ellos vuelven a cobrar vitalidad,
pero en ese momento habrá un juzgar:

De sus hechos anteriores dependerán
su muerte o su vida por la eternidad.

Sin rencores sopla el vasto viento
y el aire limpio se mueve sin piedad,
para quitar de la tierra ese feo aliento
ese asqueroso hedor de mortandad.

Después del viento una gran calma
que hace quedar helada el alma,
y así, fila tras fila ellos se levantan,
y en las puertas de sus tumbas se amontonan.

Las mejillas de los vivos se mojan
de alegría, con miles de lágrimas.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Oh! tú que esperaste junto al muro
que hacia ti apunten diez soldados,
vuelves con vida, y estoy seguro,
de que has resucitado.

Tú, que esperaste injusta resolución
que a la muerte a ti te condenara,
el juicio ahora vendrá de Dios
y tu alma será perdonada.

Tú, que de cerca el mar conoces
porque tu sangre derramaste en él
tal vez en esta oportunidad goces
navegando en un yate como timonel.

Tú, pequeña e inocente criatura
que todavía no has llegado a nacer,
alguien había abortado tu natura
pero ahora sí, te tocará crecer.

Oh! tú que eras ignorante
que nunca habías ido al colegio,
ahora aprenderás bellas artes,
esta nueva vida te dará ese privilegio.

Tú, única madre que has criado
a ese hijo en su tierna infancia
yo aquí en la tumba te he esperado
y de verte de nuevo tengo ansias.

Atentos reyes y emperadores,
ustedes que siempre han perseguido
a los santos predicadores,
¡levántense erguidos!

Oh! defectuosos y enfermizos:
¡Levántense vivos y sanos!.
Sepan que no existe más permiso
para que se los coman los gusanos.

Oh! todos los que profundo gemían
y lágrimas derramaban al suelo,
por los sufrimientos y porque morían,
¡la gente ya no estará de duelo!

Oh! todos los muertos que están
en los confines de la tierra,
levántense, sí, y ahora verán
un mundo de paz, sin más guerras.

Tú, que tu sangre has derramado
junto con la sangre de otro ser humano,
acepta ahora al que Dios ha enviado
y limpia de esa sangre tus manos.

Oh! todos los que han heredado
el maldito pecado de Adán,
verán un mundo transformado,
levántense, sí, y lo verán.

Oh! todos los que quieren ser
perfectos y santos como Dios
pregúntenle qué deben hacer
para recibir su favor.

Esta poesía está dirigida
a todos los muertos que están
en tumbas conmemorativas,
pero algún día se levantarán.

Y aunque ellos no pueden leerla
de seguro se asombrarán
al ver la resurrección en la tierra
en un paraíso hecho realidad.

Y mirando al cielo adorarán
a Aquel que les dio de nuevo la vida.
¡Adórenlo mientras vivan!
¡Levántense, sí y verán!

Si Jesús también resucitó,
y él a otros devolvió la vida,
no hay porqué seguir dudando de Dios,
y de su recompensa merecida.

Los mil años habrán terminado
y los muertos se han levantado.
Se cumplió la Palabra Veraz:
que "La muerte no será más."




Jesus, en Juan 5:28,29: "No se maravillen de esto; porque vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;
...y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación."

Apostol Pablo, en Hechos 24:15. "Y tengo en Dios la misma esperanza que éstos tienen, de que habrá una resurrección, tanto de los justos como de los pecadores."

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Copyright skyeyes 2006-2007. 20-09-2007
©Todos los derechos reservados por Rubén Sada.

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