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Nunca su amor será mío

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CANCIÓN DEL AMOR AJENO


Ella no fue, entre todas, la más bella,
pero me dio el amor más hondo y largo.
Otras me amaron más; y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella.


Acaso fue porque la amé de lejos,
como una estrella desde mi ventana...
Y la estrella que brilla más lejana
nos parece que tiene más reflejos.


Tuve su amor como una cosa ajena
como una playa cada vez más sola,
que únicamente guarda de la ola
una humedad de sal sobre la arena.


Ella estuvo en mis brazos sin ser mía,
como el agua en cántaro sediento,
como un perfume que se fue en el viento
y que vuelve en el viento todavía.


Me penetró su sed insatisfecha
como un arado sobre llanura,
abriendo en su fugaz desgarradura
la esperanza feliz de la cosecha.


Ella fue lo cercano en lo remoto,
pero llenaba todo lo vacío,
como el viento en las velas del navío,
como la luz en el espejo roto.


Por eso aún pienso en la mujer aquella,
la que me dio el amor más hondo y largo...
Nunca fue mía. No era la más bella.
Otras me amaron más... Y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella.


Autor: José Ángel Buesa (Cuba)
**********************


* Nunca su amor será mío *


No fue ni siquiera un adonis en belleza.
Fue el hombre que despertó a mi letargo.
Fue quien quitó de mi boca el sabor amargo.
Dejando en mis labios el calor de su tibieza.


Cuando su amor me demostró su entereza.
Tuvo que irse, pronunciando su descargo.
Dolor angustiante, del que se hizo cargo.
Dejándome sumida en la tristeza.


Entonces comencé a amarlo de otra manera.
Sabiendo que su cuerpo no sería nunca mío.
Y que yo pasaría a ser; solamente un amorío.
Porque su amor pertenecía a una tercera.


Cuando me tuvo entre sus brazos lo ame ¡Tanto!
Como a nadie había amado antes, en mi vida.
Luché por mis sentimientos, pero ya estaba curtida.
Pues mi corazón estaba acostumbrado al quebranto.

Aún así, sentí que estaba cometiendo una impureza.
Sin embargo visitaba mis sueños por las noches.
Despertando a mi pobre alma con reproches.
Y la acariciaba con dulzura y sutileza.


Pero mi amor y dignidad, se cosieron un atavío.
Que al mirarse en el espejo, reflejaban el orgullo.
De la mujer que quiere conservar solo lo suyo.
Para el hombre que desee navegar en mar bravío.


Aunque pienso en el, y el deseo de verlo me consuma.
Porque sin duda fue de mis pasiones la primera.
Su recuerdo se esfumará como la densa bruma.
Ya que si hubiera cedido a ser lo que el quisiera.
El dejaría de ser mar...Y yo su espuma.


Libia Beatriz Carciofetti // Argentina
Copyright ® Todos los derechos reservados Nº 452298
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